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Un estudio de IVI pionero en vitrificación, entre los 25 mejores de la historia de la ASRM

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Valencia, 19 Dic. – El éxito en la vitrificación de óvulos es un hito que ha marcado la historia de la medicina reproductiva. Después de casi tres décadas de resultados no exitosos, el importante refinamiento de la técnica de la vitrificación ofrece a las mujeres la opción de conservar sus óvulos con una alta eficiencia después de desvitrificarlos para su uso en tratamientos reproductivos.

En este sentido, el estudio titulado “Comparison of concomitant outcome achieved with fresh and cryopreserved donor oocytes vitrified by the Cryotop method”, liderado por la Dra. Ana Cobo, directora de la Unidad de Criobiología de IVI Valencia, impulsó la utilización generalizada de la vitrificación de óvulos en la práctica clínica diaria hace poco más de 10 años, convirtiéndose en una investigación pionera a nivel mundial en cuanto a aplicación clínica del método. Así, la relevancia científica, médica y social de este estudio le sitúa como uno de los 25 trabajos más importantes de la historia de la Sociedad Americana para la Medicina Reproductiva (ASRM, por sus siglas en inglés), una de las más importantes a nivel mundial.

“Cogimos ovocitos de la misma donante, vitrificamos la mitad y los descongelamos después de una hora, mientras que la otra mitad de ovocitos permanecieron en la incubadora. Una vez desvitrificados los ovocitos, los fecundamos junto a los frescos, con el mismo semen y en el mismo momento. Esto nos permitió evaluar el desarrollo de los embriones generados de ovocitos vitrificados y frescos en las mismas condiciones, comparando tasas de fecundación, de división temprana y de desarrollo a blastocisto. Y fue grata la sorpresa al comprobar que los resultados obtenidos fueron similares en cuanto a estos 3 parámetros, lo cual nos impulsó a empezar a vitrificar ovocitos de donantes, ya que sabíamos que iban a sobrevivir y que los embriones resultantes tenían el mismo potencial de implantar y dar lugar a gestaciones evolutivas que los embriones provenientes de ovocitos en fresco”, explica la Dra. Cobo, considerada por muchos colegas de profesión como “madre de la vitrificación”.

Este estudio marcó un punto de inflexión en el ámbito de la producción asistida, algo que incluso llegó a denominarse como la segunda revolución para la mujer, después de la píldora anticonceptiva. Una eclosión científica que permitió demostrar la posibilidad de conseguir embriones viables trabajando con ovocitos vitrificados, siguiendo esta estela posteriormente cientos de clínicas y centros dedicados al sector reproductivo.

“Esto ha significado que hoy en día dispongamos de programas de criopreservación consistentes y eficientes del que muchas pacientes pueden beneficiarse, con indicaciones muy diferentes: pacientes en tratamiento reproductivo con baja respuesta ovárica, como alternativa para evitar el riesgo de hiperestimulación ovárica, mujeres que deciden preservar su fertilidad, ya sea por motivos médicos, oncológicos o por propia elección, e incluso pacientes con endometriosis, enfermedad que puede comprometer su fertilidad futura, en las que hemos demostrado recientemente los alentadores resultados de la vitrificación de ovocitos”, añade la Dra. Cobo.

El almacenamiento de óvulos en bancos se ha convertido en un procedimiento estándar en programas de donación, a lo que se suman las notables mejoras, especialmente en la logística del proceso, que han permitido reducir e incluso eliminar las largas listas de espera.

No obstante, aunque los últimos estudios apuntan hacia la preservación de la fertilidad como alternativa eficiente para asegurar una futura maternidad, hay factores limitantes que no deben obviarse, como son la edad y la cantidad de ovocitos.

“Lo cierto es que, actualmente, la criopreservación de gametos femeninos es una parte esencial de la reproducción asistida, dadas las altas tasas de éxito alcanzadas gracias a la optimización de esta técnica, pero es importante incentivar a las mujeres y concienciarlas de la necesidad de vitrificar sus óvulos antes de los 35 años, ya que a partir de esta edad su fertilidad empieza a mermar y con ella las posibilidades de éxito reproductivo”, apunta la Dra. Cobo.

Este reconocimiento por parte de la ASRM premia la labor de todo un equipo multidisciplinar de especialistas que trabaja e investiga incansablemente para ofrecer los mejores resultados a mujeres y parejas con un deseo por cumplir tan importante como el de ser padres.

“Estar entre los 25 mejores trabajos de la ASRM es un honor para mí, un hito, y una satisfacción enorme, no solo a nivel personal, sino también por el trabajo realizado por el equipo de profesionales de alto nivel con el que contamos. La dedicación de cada uno de ellos y su implicación con los pacientes, así como la incesante labor investigadora que realizan nos permite aplicar a gran escala hallazgos como este, algo básico para la validación de cualquier técnica y cualquier estrategia a nivel clínico”, concluye la Dra. Cobo.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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