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Un restaurante de València prohíbe reservar mesa a un grupo de personas en silla de ruedas

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VALÈNCIA, 4 Abr. (EUROPA PRESS) – La Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunitat Valenciana, Cocemfe CV, denuncia «la discriminación sufrida» por un grupo de personas con discapacidad del Centro de Día de Velluters (València) por parte del dueño de una pizzería «al negarles una reserva para almorzar por ser usuarias de sillas de ruedas».

Los hechos, según explica el colectivo a través de un comunicado, sucedieron el pasado 12 de enero, al dirigirse telefónicamente un trabajador social del Centro de Día de Velluters a una pizzería para reservar una mesa para el almuerzo, «tal como había hecho en las últimas tres semanas, en el contexto de una actividad de ocio y tiempo libre habitual para personas mayores y con discapacidad del centro».

Aquel día, en cambio, aseguran, «la respuesta fue negativa por parte del dueño del establecimiento, quien afirmó que le venía mal que fueran personas en silla de ruedas porque era un lío y porque temía perder a sus clientes habituales, tal como figura en la reclamación interpuesta ante la Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo por los responsables del Centro de Día de Velluters».

El presidente de Cocemfe CV, Javier Segura, ha lamentado que estos hechos «se sigan produciendo a la hora de atender a consumidores con discapacidad»: «El derecho de admisión no debe amparar actitudes claramente discriminatorias por motivo de discapacidad. Estos hechos suponen para quienes los sufren una afrenta especialmente dolorosa, que atenta al derecho a participar en igualdad de condiciones en la vida de la comunidad», ha aseverado.

Segura ha añadido que desde la entidad «seguirán trabajando para sensibilizar a la sociedad sobre la igualdad en derechos de las personas con discapacidad y formando sobre un trato adecuado al colectivo en todos los ámbitos para romper las barreras actitudinales que todavía perviven en la sociedad».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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