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Una campaña fomentará el consumo de frutas y hortalizas en los colegios de la Comunitat

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VALÈNCIA, 11 Jun. (EUROPA PRESS) – El Institut Valencià d’Investigació i Formació Agroambiental (Ivifa), creado por la Unió de Llauradors, ha lanzado la campaña ‘A menjar sa!’ con el objetivo de fomentar el consumo de frutas y hortalizas entre el alumnado de educación infantil y primaria de los centros escolares de la Comunitat Valenciana.

La iniciativa se enmarca dentro del programa de distribución de frutas y hortalizas en la Comunitat Valenciana para este curso escolar 2017-2018 y va dirigida al alumnado de aquellos centros escolares que han solicitado expresamente participar en el mismo, según ha informado la entidad agraria en un comunicado.

El programa está financiado con fondos públicos provenientes de la Unión Europea, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, y participan más de 675 centros escolares de toda la Comunitat Valenciana y más de 168.000 alumnos.

El objetivo principal es el fomento del consumo de frutas y hortalizas en el alumnado de edades tempranas, así como mejorar sus hábitos de consumo hacia el consumo de productos más saludables y, al mismo tiempo, concienciar a los menores de la importancia de consumir productos locales y producidos mediante fórmulas medioambientalmente sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, pretendiéndose implicar también a padres, madres y educadores.

A la vez que se efectuará el reparto de frutas y hortalizas de temporada, con especial incidencia del producto ecológico, de calidad y de proximidad, se llevarán a cabo también múltiples actividades complementarias.

Entre esas actividades se encuentra la entrega de dípticos informativos sobre la campaña con inclusión de un calendario de productos de temporada para trabajar en las aulas, y un vocabulario de las frutas y hortalizas con su nombre en castellano, valenciano e inglés y cuentos sobre la importancia de consumir productos de proximidad y la importancia de la agroecología.

Asimismo, habrá recortables con frutas y hortalizas de temporada y juegos para que los menores puedan reconocerlas de forma más fácil, así como la impartición de 600 talleres relacionados con la temporalidad de las frutas y hortalizas valencianas.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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