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València apuesta por el turismo chino

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«Abrir la ciudad a nuevas realidades y campos en nuestra acción exterior y de internacionalización». Así ha expuesto el alcalde de València, Joan Ribó, las claves de la estrategia turística de la ciudad durante la apertura de la Jornada de Intercambio Turístico de Alto Nivel.

Se trata de un encuentro organizado por el Instituto Confucio de la Universidad de València, en la que ha intervenido también el alcalde de la ciudad china de Changchún, Zhao Xian. La intención de esta jornada, que se desarrolla al mismo tiempo en el Aula Magna de la Nau de la Universitat de València y en Changchun, en la Sala de Conferencias de la Universidad Normal del Nordeste (NENU), es poner en contacto y descubrir las potencialidades turísticas de la Comunidad Valenciana y la provincia de Jilin, en China, así como de sus respectivas capitales, las ciudades de València y Changchun.

Ribó ha señalado las semejanzas de Changchun y València, «dos ciudades punteras en sus respectivas zonas de influencia geográfica, que comparten objetivos turísticos que nos han permitido darnos a conocer fuera de nuestras fronteras naturales». De hecho, ha añadido, «València es una ciudad abierta y multicultural que ha hecho del turismo no solo una necesidad vital y económica sino también una virtud por la que abrir espacios de entendimiento y de libertad. Y ello no es fruto del breve plazo. Hay muchos años de trabajo tras esta incesante búsqueda sin final, en la mejora del mensaje turístico que queremos enviar al mundo», ha afirmado.

Tanto el alcalde de València como el alcalde de Changchun, han coincidido en señalar que los 9.000 kilómetros de distancia entre ambas ciudades no son una barrera en la búsqueda de nuevos mercados turísticos. De hecho, Ribó ha destacado la apuesta de València por las relaciones con China: de los ocho convenios de hermanamiento internacional que están vigentes en la actualidad, tres de ellos los son con ciudades chinas (Guangzhou, en 2012; Chengdu, en 2017; y Xi’an, a finales de 2020).

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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