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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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El calendario laboral de 2026 traerá cuatro grandes puentes y más de una docena de festivos

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Cuatro puentes nacionales en el calendario laboral de 2026

El calendario laboral de 2026 traerá buenas noticias para los trabajadores españoles. Según la resolución publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE) por la Dirección General de Trabajo, el próximo año contará con 14 días festivos y al menos cuatro puentes nacionales que permitirán disfrutar de fines de semana largos en toda España.

Estos puentes caerán en las siguientes fechas:

  • Viernes 3 de abril (Viernes Santo)

  • Viernes 1 de mayo (Fiesta del Trabajo)

  • Lunes 12 de octubre (Fiesta Nacional de España)

  • Viernes 25 de diciembre (Natividad del Señor)

Además de estos cuatro días, algunas comunidades autónomas podrán ampliar los descansos añadiendo jornadas festivas locales o autonómicas, lo que permitirá que en algunos territorios haya hasta cinco o seis fines de semana largos a lo largo del año.


14 días festivos en el calendario laboral 2026

El año 2026 incluirá un total de 14 días festivos, de los cuales 12 son de ámbito nacional o autonómico y 2 corresponden a festividades locales, fijadas por cada ayuntamiento.

A continuación, se detallan los nueve festivos comunes en toda España:

  • Jueves 1 de enero – Año Nuevo

  • Martes 6 de enero – Epifanía del Señor (Día de Reyes)

  • Viernes 3 de abril – Viernes Santo

  • Viernes 1 de mayo – Fiesta del Trabajo

  • Sábado 15 de agosto – Asunción de la Virgen

  • Lunes 12 de octubre – Fiesta Nacional de España

  • Domingo 1 de noviembre – Todos los Santos

  • Martes 8 de diciembre – Inmaculada Concepción

  • Viernes 25 de diciembre – Natividad del Señor

Estos días festivos son no sustituibles y se celebrarán en todas las comunidades autónomas.


Festivos variables según la comunidad autónoma

A estos días hay que sumar otras festividades que las comunidades autónomas pueden modificar o trasladar según su propio calendario.
En 2026, por ejemplo, el Jueves Santo (2 de abril) será festivo en toda España excepto en Cataluña y la Comunitat Valenciana, donde los gobiernos autonómicos optarán por mantener otras celebraciones tradicionales.

Por el contrario, todas las autonomías han decidido conservar el 6 de enero (Día de Reyes) como festivo nacional, lo que garantiza un primer puente para muchas regiones justo al comienzo del año.

Asimismo, cada comunidad podrá elegir si mantiene o sustituye el descanso del lunes siguiente cuando una fiesta nacional coincida en domingo, y también decidir si celebra San José (19 de marzo) o Santiago Apóstol (25 de julio), que son festivos autonómicos en algunos territorios como la Comunitat Valenciana, Galicia o Navarra.


Qué comunidades disfrutarán de más puentes

El calendario de 2026 permitirá que varias autonomías disfruten de más de cuatro puentes, dependiendo de cómo organicen sus festividades autonómicas y locales.

  • Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura podrían sumar hasta seis puentes, al coincidir varios festivos con viernes o lunes.

  • La Comunitat Valenciana mantendrá su tradicional descanso por San José (19 de marzo), aunque no celebrará el Jueves Santo.

  • En Cataluña, donde también se trabaja el 2 de abril, habrá otros festivos propios como la Diada (11 de septiembre).

  • En Madrid o Galicia, el calendario permitirá encadenar algunos festivos autonómicos con fines de semana, generando puentes de hasta cuatro días.


Un calendario favorable para planificar escapadas y vacaciones

El calendario laboral de 2026 es especialmente propicio para planificar viajes cortos y escapadas de fin de semana, ya que la mayoría de los festivos nacionales caen en viernes o lunes, favoreciendo los puentes.
Además, el hecho de que tanto el Viernes Santo (3 de abril) como el Día del Trabajo (1 de mayo) sean festivos nacionales consecutivos facilitará que muchos trabajadores puedan enlazar días y disfrutar de vacaciones primaverales ampliadas.

Los sectores del turismo y la hostelería ya prevén un impacto positivo, sobre todo en las fechas de Semana Santa y Puente de la Constitución, periodos en los que tradicionalmente se registra un repunte de ocupación hotelera y desplazamientos por carretera.


Contexto y referencias legales

La publicación de este calendario se enmarca en el Real Decreto 2001/1983, que regula las jornadas laborales y los descansos oficiales en España.
La Dirección General de Trabajo establece cada año los festivos de ámbito nacional, mientras que las comunidades autónomas y los ayuntamientos completan la lista con sus propias celebraciones tradicionales o religiosas.

El BOE recuerda que el objetivo es garantizar el equilibrio entre la actividad laboral y el descanso, así como respetar las tradiciones culturales y autonómicas que conforman la diversidad del país.


Conclusión

El calendario laboral de 2026 será uno de los más equilibrados de los últimos años, con cuatro puentes asegurados para todos los españoles y la posibilidad de ampliar los descansos según cada comunidad.
Una oportunidad perfecta para organizar escapadas, desconectar y disfrutar de más tiempo libre, con un calendario que combina tradición, descanso y previsión laboral.

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