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Cultura

Andrés Calamaro regresa a los Conciertos de Viveros con ‘Cargar la suerte’

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Los Conciertos de Viveros de la Gran Feria de València ya han superado su ecuador. A lo largo de las últimas dos semanas, el escenario del festival ha acogido las actuaciones de David Bisbal, Loreena McKennitt, Ana Belén, Kiko Veneno, Miss Bolivia, Luis Fonsi, Echo & The Bunnymen, Júlia, Leiva y Luz Casal, entre otros. Aun así, la música continúa y los Jardines del Real todavía tienen que vivir ocho noches protagonizadas por artistas internacionales, estatales y locales. La primera de estas citas tendrá lugar este martes, 16 de julio, con el espectáculo del cantante Andrés Calamaro. El argentino volverá a los Conciertos de Viveros 8 años después de su última actuación.

Asimismo, la última vez que actuó Calamaro, en julio del 2011, el vocalista cerraba en la capital del Turia la gira Alive & Well, con los temas del disco Salmonalipsis Now (Warner Music), un resumen antológico de las 103 canciones que formaban parte de El Salmón (DRO East-West / Gasa / Warner Music, 2000). Ahora, el público valenciano tendrá la oportunidad de escuchar los nuevos temas del compositor de Buenos Aires publicados bajo el título Cargar la suerte (Universal Music, 2018).

El álbum fue grabado en los estudios Sphere de Los Ángeles bajo la producción de Gustavo Borner (Juanes, Plácido Domingo, Marilyn Manson) y la dirección técnica y arreglos de Germán Wiedemer, coautor de nuevo de las doce composiciones. En las sesiones participaron, tocando todos juntos, algunos de los instrumentistas más prestigiosos de la costa oeste como el batería Aaron Sterling (John Mayer, Shakira, Pablo Alborán), el bajista Erik Kertes (Michael Bublé, Roberto Carlos, Chelsea Williams) y los guitarristas Rich Hinman (k.d. Iang, St. Vincent, Rosanne Cash) y Mark Goldenberg (Jackson Browne, Bonnie Raitt, Manolo García).

La gira Cargar la suerte ha recorrido buena parte del territorio español desde el pasado mes de mayo y hará la penúltima parada en València antes de trasladarse a América Latina en octubre. En esta ocasión, Calamaro se vuelve a sentar detrás de los teclados eléctricos, acompañado por Germán Wiedemer (piano), Martín Brun (batería), Julián Kanevsky (guitarra) y Mariano Domínguez (bajo). Durante el tour, los cinco han interpretado los temas nuevos (“Verdades afiladas”, “Cuarteles de invierno”, “My Mafia”), así como grandes clásicos del argentino (“Flaca”, “La parte de adelante”, “Estadio Azteca”) y de Los Rodríguez (“Mí enfermedad”, “Me estás atrapando otra vez”, “Milonga del marinero”).

La actuación de Andrés Calamaro en València coincide con el 35.º cumpleaños de la edición del álbum Hotel Calamaro (Interdisc / Polygram, 1984), primer trabajo en solitario del cantante. En aquel momento, el compositor se orientaba hacia melodías pop con sintetizadores muy alejadas del rock de sus grandes obras maestras como Alta suciedad (DRO East-West / Gasa / Warner Music, 1997) y Honestidad brutal (DRO East-West / Gasa / Warner Music), publicado hace 20 años.

ENTRADAS A LA VENTA

Las localidades para la actuación de Andrés Calamaro a los Conciertos de Viveros de València de este martes, 16 de julio, se pueden adquirir en la web oficial del festival a un precio de 30 euros más gastos de gestión. Las puertas del recinto se abrirán a las 19:30 y está previsto que el espectáculo empiece a las 22:00 horas.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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