Salud y Bienestar
CONSEJOS| ¿Sabes cómo cuidar los pies durante el embarazo?
Publicado
hace 5 añosen
Estás embarazada, te duelen los pies y estás deseando llegar a casa para reposarlos en alto. Después de caminar todo el día sientes un dolor palpitante. El motivo es que puede que sufras algunas transformaciones anatómicas y fisiológicas en tu cuerpo con el fin de atender las necesidades del bebé que está en camino. Variaciones que suponen diferentes molestias como, por ejemplo, los dolores, la inflamación y las rozaduras que se producen en los pies durante el periodo gestacional.
Hablamos con varios expertos del Instituto Valenciano del Pie (IVPie), empresa participada por Angels, quienes nos dan las claves para combatir este problema, pese a que tratarlo es más complicado de lo que parece por las rutinas cotidianas. Frecuentemente, las mujeres experimentan edemas o inflamación en la zona de los pies y tobillos debido a problemas circulatorios asociados al embarazo, así como los derivados del cambio del peso, que provocan variaciones en las presiones que soportan las rodillas y los pies. Lo que se ve reflejado en los dolores que habitualmente atribuimos a estos cambios.
A causa de estas circunstancias, normalmente las mujeres en estado de gestación tienden a balancear el pie de forma inconsciente hacia el interior cuando caminan, una situación que a su vez puede derivar en sobrepresión e hinchazón de los tobillos si no se controla. Aunque habitualmente estas alteraciones suelen desaparecer tras el parto, existen algunas excepciones, en que se hacen permanentes y lo más conveniente es acudir a un podólogo para que lo supervise, tal y como explica Carme Viel , experta en podología de IVPie.
Cuidar los pies durante el embarazo
Tanto es así que diversos estudios sobre la materia han constatado que existen evidencias relevantes sobre el cambio de tamaño y la forma de los pies de las mujeres durante el embarazo, especialmente a partir del tercer trimestre del mismo. En la actualidad hay cierta discrepancia sobre el causante de dicha variación, pero para algunos investigadores, se debe a las hormonas que se liberan durante la gestación, como la famosa relaxina. Una secreción que ayuda a aflojar los ligamentos para el momento del alumbramiento y hace que las conexiones óseas femeninas se vuelvan más flexibles, lo que disminuye la altura del arco del pie y puede aumentar la probabilidad de sufrir una fascitis plantar. Consistente en la inflamación de una banda de tejido elástico que se extiende desde el calcáneo hasta la zona metatarsal, situada delante de los dedos.
En este sentido, la podóloga recomienda acudir a un experto cuando se experimenten las primeras molestias para seguir las recomendaciones necesarias como, por ejemplo, sustituir el calzado por otro más adecuado que permita aliviar el dolor. “Normalmente a las mujeres embarazadas les duele al estirar el pie, al presionar los lados o después de haber hecho ejercicio o actividad física”, señala Carme Viel.
Aunque suele volver a la normalidad tras el parto, existen casos, en que las alteraciones se hacen permanentes, tal y como demuestra una reciente investigación publicada por la revista ‘American Journal of Physical Medicine and Rehabilitation’. Dicho estudio revela que al 70% de las mujeres se les ensanchan los pies y se hacen un poco más largos tras el primer embarazo.
Formas de aliviar las molestias
Hacer reposo. Si notas doloridos los pies, es necesario reducir la actividad física y descansar un intervalo de tiempo, de 10 a 15 minutos. Normalmente poner los pies en alto permite que se reduzca la inflamación y elimina el estrés, lo cual es muy importante para la salud del bebé y de la mujer embarazada.
Realizar estiramientos: Permanecer en una posición tensa a menudo puede suponer un problema para la fascia plantar de la mujer. Aunque existen muchos ejercicios que ayudan a las embarazadas a promover la flexibilidad como, por ejemplo, el yoga, que está constituido por movimientos que fomentan la elasticidad del cuerpo.
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Salud y Bienestar
Cómo identificar la ansiedad infantil, por el psicólogo Alberto Soler
Publicado
hace 4 díasen
22 febrero, 2026
La ansiedad infantil cada vez es más frecuente. Todos tenemos sentimientos que nos paralizan. A veces los notamos en la cabeza, otras, en el pecho; y otras, en el estómago. Tengo un nudo en la barriga ayudará a niños y niñas a señalar lo que les está ocurriendo, con un lenguaje claro y una metáfora ilustrativa que dan sentido a la sensación de enredo que tantos hemos sentido.
Aunque parezca cosa de mayores, los más pequeños también la sufren y en ocasiones no solemos prestarle la atención necesaria.
Cómo identificar la ansiedad infantil
Alberto Soler psicólogo especializado en familia y crianza centro de psicología en Valencia es el autor junto a su mujer Conchi de ‘Tengo un nudo en la barriga’ su nuevo álbum.
Official Press ha charlado con el psicólogo en exclusiva sobre qué es la ansiedad infantil, cómo se puede identificar y qué debemos hacer los padres y madres frente a ella.
¿Qué es la ansiedad infantil y cómo se reconoce?
La ansiedad infantil es una realidad que tenemos y que muchas veces nos cuesta identificar. Porque muchos de los síntomas que tiene no son exclusivos de la ansiedad, sino que se presentan también por otras características.
Muchas veces niños y niñas sienten preocupaciones, sienten malestar físico y no lo suelen atribuir a la parte psicológica. Sin embargo detrás tenemos un problema de ansiedad.
Algunas de las características son un nudo en la barriga, en la garganta, dolores de cabeza, somatizaciones más difusas, preocupaciones, miedos, necesidad de huir o evitar ciertas situaciones.
La ansiedad siempre se asocia al adulto. ¿La ansiedad infantil siempre ha estado ahí o es un término nuevo?
No, no es nuevo en absoluto. La ansiedad es una respuesta normal que tiene nuestro organismo ante situaciones que percibimos como una amenaza.
Sí que es verdad que el ritmo de vida y estilo que llevamos actualmente hacen que se presenten con más frecuencia de la que debería y se acaba convirtiendo en enfermedad patológica.
Es cuando percibimos venir amenazas que realmente no existen o sobrevaloramos. Sí que es verdad que lo asociamos mucho a personas más adultas.
Pero niñas y niños también sienten ansiedad y tienen dos problemas: uno tener ansiedad y segundo que muchas veces no reconocemos el derecho a tener ansiedad porque minimizamos e ignoramos sus problemas.
Sus ansiedades están motivadas por circunstancias muy diferentes a las de los adultos.

En tu cuento la acción transcurre en un colegio. A veces la ansiedad va ligada al bullying…
Sí, claro cuando hay una problemática a nivel escolar si llegamos al extremo de un caso de acoso escolar por supuesto que la ansiedad va en aumento y va a estar presente.
Pero no tenemos que irnos a esos extremos para hablar de ansiedad.
Es mucho más cotidiana la ansiedad en niños y niñas en la escuela el nivel de exigencia que tienen los niños y las niñas, las relaciones sociales, la relación con sus profesores y profesoras….
El clima que tengan en casa, la relación que hay entre sus progenitores, el ritmo de actividades diarias todo esto son situaciones que pueden incrementar ese nivel de ansiedad en la criatura y que lo pase mal pero sin duda son situaciones y cuestiones diferentes a las personas adultas.
¿Cómo reaccionar ante la ansiedad?
Cómo debe reaccionar un padre ante un caso de ansiedad infantil
Lo primero sería intentar generar un clima familiar y las rutinas diarias en las cuales tengamos la mayor tranquilidad posible. No solo tranquilidad a nivel de reloj sino a nivel tranquilidad de relación.
Es decir, que nos llevemos bien seamos amables eduquemos desde el cariño desde la amabilidad, desde la firmeza.
Que tengamos un día a día que sea lo más satisfactorio posible para todos los que convivimos.
Eso ya es un factor de protección frente a la ansiedad negativa. Que una madre o un padre identifique que su hija o su hijo puede tener un problema de ansiedad pues es fantástico porque una de las principales dificultades es que muchas veces nos pasa por delante y no nos damos cuenta.
Entonces ya hemos hecho la mitad del camino que es identificar la ansiedad que ese problema está.
¿Cómo solucionarlo? Lo primero es hablar con el hijo o la hija en función de la edad que tenga y preguntarle, no en plan interrogatorio, sino en plan preguntas abiertas.
Valorar sus emociones, darle permiso para sentir lo que siente y por supuesto poder mediar para darle todos los recursos
Valorar sus emociones, darle permiso para sentir lo que siente y por supuesto poder mediar para darle todos los recursos.
Para solucionarlo le podemos dar recursos nosotros: reestructurar el tiempo, un cambio de actividades, quizás necesite algo referente a la escuela.
Si nosotros carecemos de los recursos necesarios y necesitamos buscar ayuda profesional pues genial que para eso estamos los psicólogos.
El ritmo estresante de vida de los padres puede influir en la ansiedad infantil
Sin duda influye. Pero no es que los padres y madres transmitan esa ansiedad a sus hijos.
Ellos también son unas víctimas del modelo. La sociedad en la que muchas otras actividades pasan por delante del espacio que deberíamos estar teniendo para educar y criar a nuestras criaturas con un poco más de margen.
Mucho hablamos de conciliación pero realmente la conciliación no existe o es muy difícil en la mayoría de las situaciones. La culpa no es de las familias que mucho hacen con los pocos recursos que tienen.
Estamos hablando de un terreno mucho más amplio, una raíz que son mucho más sociales.
Y sí, al final tanto madres y padres como hijas e hijos son unas víctimas de la situación
¿Qué influye en la ansiedad?
¿Hay alguna edad concreta en la que aparece la ansiedad infantil?
A partir de 3 o 4 años puede empezar a presentarse. Pero sobre todo a partir de esa edad, cuando son un poco más conscientes de sus propias emociones y empiezan a tener unos miedos más sociales.
Tienen capacidad para anticipar lo que va a ocurrir entonces se puede presentar con más frecuencia.
Es raro que un niño por debajo de 4 años hable de ansiedad o que siente ansiedad.
Una característica fundamental de la ansiedad es esa capacidad para anticipar el futuro de una manera negativa y por debajo de esa edad pues las anticipaciones que se dan son más limitadas.
Sin embargo pues el desarrollo cognitivo permite que a partir de los 5 o 6 años, sobre todo al entrar en la educación primaria más o menos, ya tengan mucho más capacidad para imaginar cómo va a ser el futuro y esa capacidad de abstracción y fantasía qué es muy buena para una cosas, también pueden tener sus lados negativos,
Esa capacidad anticipativa puede tener una negatividad en ciertos eventos.
¿La ansiedad se hereda?
Serían las dos cosas. Por un lado sí que es verdad que hay un componente hereditario. Podemos tener mayor o menor riesgo de desarrollar problemas de ansiedad si nuestros progenitores son personas más o menos ansiosas.
Sí que esos estilos de vida temperamentales se pueden transmitir de padres a hijos pero no solamente es esa carga genética que te puede hacer más vulnerable.
A la vez también todas las vivencias diarias a las que tú te enfrentas constantemente y que tú ves cómo gestionan y cómo resuelven las personas que te cuidan.
Entonces ahí tenemos ese doble impacto: por un lado la experiencia directa en el día a día y por otro lado tenemos también la carga genética.
Luego están también por supuesto los acontecimientos sociales que son los que ya podrían la gotita que colma el vaso
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