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3 claves para mantener el bienestar de los perros durante el confinamiento

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'El gusano del corazón’: la enfermedad que afecta a perros en toda España

La necesidad de estar confinados en casa por el Covid-19 también afecta a la salud física y mental de los animales de compañía, especialmente de los perros. Aunque las autoridades permiten sacarles a pasear, ponen algunas limitaciones que afectan a sus necesidades físicas y de sociabilización: los paseos deben ser cortos, de forma individual y sin entrar en contacto con otras personas y animales.

El bienestar de un perro depende de tres aspectos fundamentales, que son el ejercicio físico, la exploración del entorno y el contacto y la interacción social. Todos ellos pueden verse afectados por esta situación excepcional en la que nos encontramos hoy: reducción drástica de la práctica de ejercicio, de la libertad de exploración – especialmente mediante el sentido del olfato – y la falta de contacto con personas y con otros perros. Por todo ello, Fundación Affinity ha identificado una serie de actividades que toda persona puede hacer en casa para estimular y mantener el bienestar de sus perros, mientras dure en nuestro país la proclamación del estado de alarma.

Juega a diario con tu animal de compañía.

El juego puede ser una excelente práctica para que los perros realicen ejercicio físico, también en casa. La recomendación de la Fundación es jugar con ellos un mínimo de dos veces al día, al menos entre 15 y 20 minutos cada vez. De esta manera, el animal se mantendrá activo y también será una forma de interactuar con él.

El tipo de juego se puede adaptar en función del espacio disponible. La dinámica más conocida es la de lanzar una pelota u otro juguete y que él tenga que ir a recogerla, pero también existen otras opciones igual de estimulantes que requieren de menos espacio. Por ejemplo, Fundación Affinity propone jugar al escondite de comida: esconder bolitas de pienso o premios en diversos puntos de una estancia, sin que el animal lo vea, y animarle después a buscarlos.

Aprovecha para reforzar su educación y adiestramiento.

Ahora que compartimos más tiempo con nuestros animales de compañía en casa, es el momento ideal para reforzar su educación y enseñarles órdenes de adiestramiento en positivo. Hacerlo reforzará el vínculo entre ambos y es un proceso en el que puede participar toda la familia, incluidos los niños. Además, aportará diversos beneficios a la relación y convivencia de toda la unidad familiar: puede evitar el estrés relacionado con el confinamiento y mejorar la adaptación.

El adiestramiento en positivo se basa en utilizar refuerzos como la comida, juegos o caricias para enseñar a los animales de compañía qué pueden hacer y qué no, estableciendo límites. Este sistema se basa en reforzar el buen comportamiento del animal y evitar el castigo. Dicho de otro modo, no se espera a que el perro se equivoque para corregirlo, sino que centra los esfuerzos en promover un buen comportamiento.

Controla su dieta y estimúlalo mediante comederos especiales.

Si el ejercicio físico que realiza normalmente el animal se reduce estos días, hay que prestar especial atención a su alimentación para que el perro no aumente de peso. En este sentido, la Fundación propone convertir en un juego el momento de la comida, estimulando así al animal. Si no se dispone de un comedero “antiglotones” comercial, hay dos formas muy fáciles de hacerlos en casa:

Coger el cartón de un rollo de cocina y hacerle diversos agujeros. Introducir bolitas de pienso dentro y tapar los dos extremos. De este modo, estimularemos mentalmente al animal para que logre obtener la comida, que ingerirá más poco a poco, facilitando su digestión.

Coger una caja y ponerle dentro un trapo. Entre sus dobleces, esconder bolitas de pienso que luego el perro deberá encontrar.

Estado de alarma y animales de compañía: ¿qué está permitido?

A continuación, Fundación Affinity recuerda cuáles son las acciones permitidas durante el estado de alarma respecto a sacar a pasear perros:

Está permitido pasear a los perros para que puedan hacer sus necesidades. Estos paseos serán cortos, individuales – no más de una persona – y sin entrar en contacto con otras personas ni animales.

Hay que llevar una botella con agua y detergente para limpiar posteriormente la orina y bolsas para sus heces. Una medida básica de higiene, no solamente durante los días de confinamiento.

Priorizar los horarios de menos afluencia de gente, para evitar el contacto.

La OMS indica que no hay evidencias científicas de que los animales padezcan el Covid-19 ni que lo puedan transmitir. En este sentido, y por precaución, las autoridades recomiendan mantener igual el contacto con nuestros animales de compañía, pero extremando las normas de higiene: al ir a pasear, es recomendable no tocar ningún objeto con la mano – como pomos, botones de ascensor, puertas – o hacerlo con guantes; desinfectar el material correctamente (correa, collar, etc.) y dejarlos en la entrada de casa, igual que los zapatos; y lavarse bien las manos después de tocarles y antes de darles de comer. Además, piden no colocarles mascarillas, ya que no son útiles para ellos y pueden asfixiarse.

Si una persona está en cuarentena, la recomendación es que otra persona que pueda ocuparse de sus necesidades cuide del animal durante este periodo, acogiéndole en su casa.

Por último, Fundación Affinity hace un llamamiento a ser más pacientes estos días con los animales de compañía. Ellos no pueden entender lo que está sucediendo, y puede que al ver alterada su rutina estén más nerviosos de lo habitual en ciertos momentos.

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Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años

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Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria

Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.

Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.

Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.

Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.

Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.

«Lo más importante es lo más simple»

Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.

Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.

Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.

Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.

El amor por su familia por encima de todo

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.

Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.

También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.

Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.

Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer

Hay otra parte especialmente importante de su legado.

Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.

Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.

Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.

Una voz para el cáncer infantil

Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.

Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.

Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.

Su último regalo: una conversación para después de su muerte

Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.

Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.

Y así ha ocurrido.

Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.

Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.

Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.

El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir

Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.

A valorar la salud.

A querer a la familia.

A estar al lado de quien sufre.

A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.

A disfrutar de lo sencillo.

A hacer aquello que queremos hacer.

Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.

Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.

Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.

Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.

Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.

Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.

Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.

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