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Alertan de una modalidad de fraude bancario por SMS y llamadas telefónicas

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policia nacional
EFE

Valencia, 12 ago (EFE).- Agentes de la Policía Nacional han detectado una elaborada modalidad de fraude bancario en la que se combina el uso de SMS falsos –que simulan enviados por el banco de la víctima- y posteriores llamadas telefónicas de supuestos empleados de la entidad para perfeccionar la estafa.

El modus operandi comienza con la recepción de un SMS en el que la víctima recibe una alerta, al parecer de su entidad financiera, con el siguiente texto: «Hemos detectado intentos de acceso sospechosos a su cuenta. Debe activar su sistema de seguridad web o bien su cuenta quedará bloqueada».

Los mensajes pueden presentar ciertas variaciones, pero siempre incluyen un enlace para que la víctima pueda acceder directamente a su banco, sin embargo, ese enlace en realidad conduce a una página falsa donde le solicitan los datos bancarios y personales, así como el usuario y contraseña de acceso a su banca online y un teléfono de contacto.

También advierten a sus víctimas que recibirán una llamada para realizar las verificaciones de seguridad oportunas, así que una vez que los datos están en su poder, los ciberdelincuentes llaman a sus víctimas haciéndose pasar por empleados de su entidad, según un comunicado policial.

En algunos casos, la llamada puede mostrar un número de teléfono legítimo del banco, aunque realmente se trata de una «máscara» que oculta el número de teléfono desde el que realmente se emite la llamada.

En esta llamada informan a la víctima de que existen movimientos sospechosos en su cuenta, y para resolver esa situación y retroceder las supuestas operaciones fraudulentas le solicita las claves de firma electrónica con las que opera habitualmente.

Mientras hablan, y para dar mayor credibilidad al engaño, pueden emitir nuevos SMS informado de las supuestas gestiones que están realizando o simular que transfieren las llamadas a otros departamentos.

Con este elaborado proceso, los delincuentes consiguen tener acceso total a la banca online de sus víctimas y pueden realizar pagos y transferencias mientras mantienen la comunicación con los estafados, a los que solicitan las claves necesarias para autorizar las operaciones.

En caso de recibir una llamada que parezca sospechosa es mejor colgar y llamar a la entidad financiera a través del número de contacto empleado habitualmente.

La primera norma que debe tenerse en cuenta es que nunca hay que facilitar las claves secretas ni datos personales a través de ningún canal, ya que las entidades financieras pueden comunicarse con sus clientes en caso de ser necesaria alguna verificación, pero en ningún caso van a solicitar claves secretas, datos bancarios ni firmar retrocesiones de operaciones.

Hay que ser especialmente cauto con los SMS o correos recibidos prestar atención a los enlaces que puedan incluir, ya que en los casos de fraude nunca redirige a la página oficial de la entidad bancaria, y además, estos SMS habitualmente contienen faltas de ortografía o frases carentes de sentido.

Otra medida eficaz para que los datos privados no sean comprometidos es no acceder a servicios online que requieran intercambio de información privada o realizar trámites bancarios desde dispositivos públicos o que estén conectados a redes wifi públicas.

En caso de recibir un SMS de estas características es muy importante no facilitar ningún dato ni hacer clic en los enlaces que contiene o descargar archivos adjuntos; la mejor opción es ignorarlo, eliminarlo, y en caso de duda, contactar con el servicio de atención al cliente de su entidad bancaria.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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