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Aparece una carabela portuguesa en la Malvarrosa y un «posible ejemplar» en El Saler

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VALÈNCIA, 27 Jun. (EUROPA PRESS) –

La Concejalía de Playas en el Ayuntamiento de València ha confirmado este miércoles que ayer martes se detectó un ejemplar de carabela portuguesa en la playa de la Malvarrosa y ha señalado que esta jornada se ha localizado un «posible ejemplar» de este misma especie en la playa de El Saler.

Así lo ha indicado la titular de este departamento municipal, la concejala Pilar Soriano, que ha destacado que «el protocolo que se está siguiendo en todas las playas del Mediterráneo es crear la alerta a partir de que aparezca la segunda medusa».

Soriano se ha pronunciado de este modo en declaraciones a los medios de comunicación tras firmar un acuerdo con CaixaBank para garantizar el baño en las playas de València a personas con discapacidad, preguntada por la localización de una carabela portuguesa en La Malvarrosa.

La responsable municipal ha afirmado, en este sentido, que la ciudadanía «puede estar tranquila» porque «todos los medios del Ayuntamiento, junto con los de Cruz Roja, están vigilando el mar» para detectar si aparecen nuevas carabelas portuguesas en las playas del término municipal de València e informar al respecto.

«Actualizaremos toda la información en la página web», ha afirmado la edil, que ha subrayado que sería «a partir de dos» ejemplares localizados cuando se comenzaría «a poner la bandera roja» para «impedir el baño y avisar a la población de que no puede bañarse».

Pilar Soriano ha explicado que este martes «se encontró antes de las 20.00 horas un ejemplar» en la Malvarrosa, tras lo que «se peinó toda la zona». La concejala ha afirmado que «no se encontró ningún otro ejemplar» y ha señalado que este miércoles por la mañana «se ha vuelto a hacer exactamente el mismo procedimiento» sin que se haya dado «otra situación» similar.

«NO HAY UN BANCO»
Igualmente, la titular de playas ha apuntado que esta misma mañana se ha detectado «un posible ejemplar en El Saler» y que se está pendiente de la confirmación definitiva. «Estamos pendientes», ha aseverado.

Soriano ha agregado que no se cree que haya un banco de carabelas portuguesas en el entorno de las playas de la capital valenciana y ha apuntado la posibilidad de que algún ejemplar se haya acercado. «Pensamos que no hay un banco. Es posible que alguna medusa haya aparecido», ha declarado.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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