El siniestro ocurrido en Adamuz (Córdoba), con al menos 39 fallecidos, mantiene abiertas múltiples líneas de investigación. El Gobierno lo califica de “tremendamente extraño” por producirse en una recta y con trenes modernos.
El choque de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, en la provincia de Córdoba, se ha convertido en una de las mayores tragedias ferroviarias registradas en España en las últimas décadas. El accidente, que ha dejado al menos 39 muertos y decenas de heridos, continúa bajo investigación mientras los expertos analizan qué pudo fallar en un tramo considerado seguro y recientemente modernizado.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido que el siniestro resulta “tremendamente extraño”, tanto por las características de la infraestructura como por el estado del material rodante implicado.
Invasión de vía y descarrilamiento a alta velocidad
Según las primeras reconstrucciones, un tren Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid Puerta de Atocha habría invadido la vía contigua, provocando el descarrilamiento de un tren Alvia que circulaba entre Madrid y Huelva. El impacto se produjo en un punto del trazado donde la velocidad autorizada es elevada y el recorrido discurre en línea recta.
En el momento del choque, el tren Alvia avanzaba a unos 200 kilómetros por hora, una circunstancia que multiplicó la violencia del impacto y las consecuencias del descarrilamiento.
Infraestructura nueva y trenes de última generación
Uno de los aspectos que más desconcierta a los investigadores es que el accidente se produjo en una vía renovada recientemente, en la que se han invertido alrededor de 700 millones de euros, y con trenes de última generación, uno de ellos con menos de cuatro años de antigüedad.
Estos factores han llevado a descartar inicialmente un deterioro evidente de la infraestructura, aunque todas las hipótesis permanecen abiertas, incluidas posibles fallas técnicas, errores humanos o problemas en los sistemas de señalización y seguridad.
Un encadenamiento fatal de circunstancias
La tragedia se agravó por una sucesión de circunstancias críticas. Tras el descarrilamiento, varios vagones volcaron sobre las vías, justo cuando un tren circulaba en sentido contrario. Parte del convoy cayó además por un terraplén de unos cuatro metros, dejando algunos vagones completamente destrozados.
Los primeros coches del Alvia quedaron reducidos a un amasijo de hierros, dificultando las tareas de rescate. La oscuridad de la noche complicó aún más el trabajo de los equipos de emergencia, que han operado sin interrupción durante horas.
Investigación independiente en marcha
Una comisión técnica independiente analiza ya todos los datos disponibles, incluidas las cajas negras, los sistemas de control de tráfico y las comunicaciones previas al accidente. El objetivo es determinar con precisión por qué se produjo la invasión de vía y si existió algún fallo previo que pudiera haber evitado la colisión.
Mientras continúan las labores de identificación de víctimas y atención a los heridos, las autoridades no descartan que el balance final pueda aumentar en las próximas horas, a medida que avanzan los trabajos en los vagones más dañados.
Al menos 39 muertos y decenas de heridos tras el descarrilamiento de dos trenes en Adamuz (Córdoba)
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