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Salud y Bienestar

Fiebre en el labio: causas más comunes y soluciones efectivas

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calentura labio
Fuente: URGO.ES

La fiebre en el labio, conocida médicamente como herpes labial, es una afección muy común que aparece en forma de pequeñas ampollas dolorosas alrededor de los labios. Aunque no suele ser grave, puede resultar molesta y recurrente. En este artículo te explicamos por qué aparece la fiebre en el labio, cuáles son sus causas principales y las mejores soluciones caseras para aliviar sus síntomas y acelerar la curación.

¿Qué es la fiebre en el labio?

La fiebre en el labio es una infección viral provocada por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). Una vez que el virus entra en el organismo, permanece latente y puede reactivarse en determinados momentos, causando brotes periódicos.

Causas de la fiebre en el labio

Existen varios factores que pueden desencadenar la aparición del herpes labial:

1. Bajada de defensas

El sistema inmunológico debilitado es una de las causas más frecuentes. Resfriados, gripe, fiebre o enfermedades pueden favorecer su aparición.

2. Estrés y cansancio

El estrés emocional y la falta de descanso aumentan el riesgo de brotes, ya que afectan a las defensas del organismo.

3. Exposición al sol

La radiación solar intensa puede reactivar el virus, especialmente en personas propensas al herpes labial.

4. Cambios hormonales

Durante la menstruación, el embarazo o cambios hormonales importantes, es más probable que aparezca la fiebre en el labio.

5. Contagio directo

El virus se transmite por contacto directo, como besos o compartir utensilios, sobre todo cuando hay ampollas visibles.

Síntomas del herpes labial

Antes de que aparezca la lesión, suelen presentarse algunos síntomas previos:

  • Hormigueo o picor en el labio

  • Sensación de ardor

  • Enrojecimiento de la zona

  • Pequeñas ampollas con líquido

Reconocer estos signos a tiempo permite actuar antes y reducir la duración del brote.

Soluciones caseras para la fiebre en el labio

Aunque no existe una cura definitiva, estas soluciones caseras pueden ayudar a aliviar los síntomas y acelerar la cicatrización:

1. Aplicar frío local

Colocar hielo envuelto en un paño durante unos minutos reduce la inflamación y el dolor.

2. Aloe vera

El gel de aloe vera tiene propiedades calmantes y cicatrizantes. Aplícalo varias veces al día sobre el labio.

3. Miel natural

La miel actúa como antibacteriano natural y ayuda a mantener la piel hidratada, favoreciendo la curación.

4. Ajo

El ajo tiene propiedades antivirales. Puedes aplicar una pequeña cantidad de ajo machacado durante unos segundos (si no produce irritación).

5. Aceite de coco

Gracias a sus propiedades antimicrobianas, el aceite de coco ayuda a mantener la zona protegida y a reducir molestias.

6. Evitar tocar la lesión

No manipules las ampollas para evitar infecciones y la propagación del virus a otras zonas.

¿Cuándo acudir al médico?

Es recomendable consultar con un profesional sanitario si:

  • El herpes labial dura más de 10 días

  • Los brotes son muy frecuentes

  • Aparece fiebre alta o dolor intenso

  • La infección se extiende a otras partes del cuerpo

En estos casos, puede ser necesario un tratamiento antiviral específico.

Cómo prevenir la fiebre en el labio

Para reducir la frecuencia de los brotes:

  • Mantén una buena higiene labial

  • Usa protector solar para labios

  • Refuerza el sistema inmunológico

  • Evita el contacto directo durante los brotes

  • Descansa adecuadamente y controla el estrés

Conclusión

La fiebre en el labio es una afección común causada por el virus del herpes simple, pero con una correcta prevención y el uso de remedios caseros, es posible aliviar sus síntomas y reducir su duración. Cuidar el sistema inmunológico y actuar ante los primeros signos es clave para evitar molestias mayores.

 

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Salud y Bienestar

Bronquiolitis: los síntomas que te pueden alertar

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bronquiolitis sintomas
PEXELS

Saber detectar la bronquiolitis a través de sus síntomas es funfamental.

Es una infección pulmonar común en niños pequeños y bebés, que causa inflamación y congestión en las pequeñas vías respiratorias (bronquiolos) del pulmón. La bronquiolitis casi siempre es a causa de un virus. En general, el momento en que la bronquiolitis es más frecuente es durante los meses de invierno.

Comienza con síntomas similares a los de un resfriado común, pero luego presenta tos, sibilancia y a veces dificultad para respirar. Los síntomas de la bronquiolitis pueden durar de varios días a semanas.

La mayoría de los niños mejoran con los cuidados en casa. Un pequeño porcentaje de niños requiere hospitalización. Mayo Clinic ofrece todos los detalles:

Bronquiolitis: Síntomas

Durante los primeros días, los signos y síntomas de la bronquiolitis son similares a los de un resfriado:

  • Catarro
  • Congestión nasal
  • Tos
  • Fiebre leve (no siempre presente)

Después de esto, durante una semana o más se puede presentar dificultad para respirar o un silbido cuando el niño exhala (sibilancia).

Muchos bebés también tienen una infección de oído (otitis media).

Cuándo debes consultar a un médico

Si te resulta difícil hacer que tu hijo coma o beba y su respiración se vuelve más rápida o dificultosa, llama al médico de tu hijo. Esto es especialmente importante si tu hijo tiene menos de 12 semanas de vida o tiene otros factores de riesgo para la bronquiolitis, incluso el nacimiento prematuro o una afección cardíaca o pulmonar.

Los siguientes signos y síntomas son razones para buscar atención médica inmediata:

  • Sonidos de sibilancias audibles
  • Respiración muy rápida (más de 60 respiraciones por minuto [taquipnea]) y superficial
  • Respiración dificultosa: las costillas parecen succionar hacia adentro cuando el bebé inhala
  • Aspecto lento o letárgico
  • Negarse a beber lo suficiente, o respirar demasiado rápido al comer o beber
  • La piel se vuelve azul, especialmente los labios y las uñas (cianosis)

Causas de la bronquiolitis

La bronquiolitis se produce cuando un virus infecta los bronquiolos, que son las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. La infección hace que los bronquiolos se hinchen y se inflamen. La mucosidad se acumula en estas vías respiratorias, lo que dificulta que el aire fluya libremente dentro y fuera de los pulmones.

La mayoría de los casos de bronquiolitis son causados por el virus sincicial respiratorio. El virus sincicial respiratorio es un virus común que infecta a casi todos los niños hasta los 2 años de edad. Los brotes de infección por el virus sincicial respiratorio ocurren cada invierno, y los individuos pueden reinfectarse, ya que una infección previa no parece causar una inmunidad duradera. La bronquiolitis también puede ser causada por otros virus, incluidos los que causan la gripe o el resfriado común.

Los virus que causan la bronquiolitis se propagan fácilmente. Se pueden contagiar a través de las gotitas en el aire cuando alguien que está enfermo tose, estornuda o habla. También puedes adquirirlos tocando objetos compartidos —como utensilios, toallas o juguetes— y luego tocándote los ojos, la nariz o la boca.

Factores de riesgo

La bronquiolitis suele afectar a niños menores de 2 años. Los bebés menores de 3 meses de edad son los que corren mayor riesgo de contraer bronquiolitis, porque sus pulmones y su sistema inmunitario aún no están completamente desarrollados.

Otros factores que se relacionan con un mayor riesgo de bronquiolitis en los lactantes y con casos más graves incluyen:

  • Nacimiento prematuro
  • Afección cardíaca o pulmonar subyacente
  • Sistema inmunitario deprimido
  • Exposición al humo del tabaco
  • Nunca haber sido amamantado (los bebés amamantados reciben beneficios inmunes de la madre)
  • Contacto con múltiples niños, como en un entorno de cuidado de niños
  • Pasar el tiempo en ambientes concurridos
  • Tener hermanos que asisten a la escuela o que reciben servicios de guardería y traen a casa la infección

Complicaciones de la bronquiolitis

Las complicaciones de la bronquiolitis grave pueden incluir:

  • Labios o piel azulada (cianosis), causada por la falta de oxígeno
  • Pausas en la respiración (apnea), que es más probable que ocurra en los bebés prematuros y en los bebés dentro de los dos primeros meses de vida
  • Deshidratación
  • Bajos niveles de oxígeno e insuficiencia respiratoria

Si esto ocurre, es posible que tu hijo tenga que estar en el hospital. La insuficiencia respiratoria grave puede requerir la inserción de un tubo en la tráquea para ayudar a la respiración del niño hasta que la infección haya seguido su curso.

Si tu bebé nació prematuramente, tiene una afección cardíaca o pulmonar, o tiene un sistema inmunitario deprimido, observa atentamente los primeros signos de bronquiolitis. La infección puede agravarse con rapidez. En tales casos, normalmente tu hijo necesitará ser hospitalizado.

Prevención

Debido a que los virus que causan la bronquiolitis se propagan de una persona a otra, una de las mejores maneras de prevenirla es lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de tocar a tu bebé cuando tiene un resfriado u otra enfermedad respiratoria. Usar una mascarilla facial en este momento es apropiado.

Si tu hijo tiene bronquiolitis, que no salga de la casa hasta que la enfermedad haya pasado para evitar que se propague a otros.

Otras formas de sentido común para ayudar a frenar la infección incluyen:

  • Limitar el contacto con personas que tengan fiebre o resfriado. Si tu hijo es un recién nacido, especialmente un recién nacido prematuro, evita la exposición a personas con resfriados, especialmente en los dos primeros meses de vida.
  • Limpiar y desinfectar las superficies. Limpia y desinfecta las superficies y objetos que las personas tocan con frecuencia, como los juguetes y los pomos de las puertas. Esto es especialmente importante si un miembro de la familia está enfermo.
  • Cubrir la tos y los estornudos. Cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo. Luego desecha el pañuelo y lávate las manos o usa un desinfectante de manos a base de alcohol.
  • Usar tu propio vaso. No compartas los vasos con otros, especialmente si alguien de tu familia está enfermo.
  • Lavarse las manos a menudo. Lávate las manos y las de tu hijo con frecuencia. Ten a mano un desinfectante de manos a base de alcohol para ti y tu hijo cuando estén fuera de casa.
  • Amamantar. Las infecciones respiratorias son significativamente menos comunes en los bebés amamantados.

Vacunas y medicamentos

No hay vacunas para las causas más comunes de la bronquiolitis (virus respiratorio sincicial y rinovirus). Sin embargo, se recomienda una vacuna anual contra la gripe para todos los mayores de 6 meses.

A los bebés con riesgo alto de infección por el virus respiratorio sincicial, como los nacidos muy prematuramente o con una afección cardiorrespiratoria o un sistema inmunitario deprimido, se les puede administrar palivizumab (Synagis) para disminuir la posibilidad de infecciones por el virus respiratorio sincicial.

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