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Carolina Ferre y Eugeni Alemany presentarán las campanadas en À Punt

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Los periodistas Carolina Ferre y Eugeny Alemany presentarán por tercer año consecutivo las campanadas en À Punt, en un programa especial que empezará con un espacio dedicado al humor desde un hotel y continuará desde un balcón de la plaza del Ayuntamiento de València para dar la bienvenida al año 2021, según ha informado la radiotelevisión valenciana.

El programa especial Campanades 2021 quiere despedir el año con una divertida propuesta de pequeñas piezas al inicio del evento, con invitados especiales y personajes conocidos para terminar este año 2020 y compartir con los espectadores que apuestan por À Punt Mèdia como su medio de proximidad el último día del año.

La segunda parte de la emisión se trasladará a un balcón frente al Ayuntamiento de València, para seguir en directo las doce campanadas del reloj del consistorio y tomar las uvas con el deseo de un buen año nuevo.

Como este año no se podrá asistir a la plaza del Ayuntamiento como medida sanitaria, la retransmisión permitirá disfrutar desde casa, tanto a los valencianos que residen en la Comunitat Valenciana como los de fura, el espectáculo piromusical que tiene previsto ofrecer la corporación municipal.

La radiotelevisión valenciana pretende fidelizar así a los 530.000 espectadores que vieron la televisión pública durante el último día del año 2019.

En conjunto, el martes 31 de diciembre de ese año la programación de la televisión consiguió un 4,1 % de cuota ante el 2,8 por ciento del mismo día del año anterior y cuyo minuto de oro se registró a las 23:54 horas, con una cuota del 8,9 % y 154.000 espectadores, según datos de Kantar Media.

El programa especial de las campanadas, presentado por segundo año consecutivo por Eugeni Alemany i Carolina Ferre, fue lo más seguido del día, con una cuota total del 7,3 % y llegó en total a 230.000 personas.

À Punt fue, en el momento de las campanadas, la cuarta televisión más vista en la Comunitat Valenciana.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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