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China halla restos del virus en embalajes de congelados de Uruguay y Brasil

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ahorrar alimentos congelados

Pekín, 7 dic (EFE).- China ha vuelto a encontrar restos del coronavirus en el envasado de productos congelados importados, en este caso de Brasil y Uruguay, informaron las autoridades sanitarias de la ciudad de Wuhan, en el centro del país.

Los embalajes de cerdo congelado brasileño y de ternera uruguaya dieron positivo en sendas pruebas de ácido nucleico realizadas el pasado 5 de diciembre en dicha ciudad, anunció la comisión sanitaria local en un comunicado.

En el caso del cerdo brasileño, el organismo indica que se detectaron trazas del coronavirus en envases de un lote de carne de cerdo de la empresa Seaa Alimentos que entró en la ciudad de Shanghái el pasado 28 de junio y que posteriormente fue transportado a Wuhan el 27 de julio.

En cuanto a la ternera uruguaya, la empresa exportadora es Breeders and Packers Uruguay, cuyo lote afectado llegó primero a Malasia y desde el pasado 2 de marzo había quedado almacenado en la ciudad china de Tianjin.

Se trata del primer caso de trazas del virus en paquetes de congelados importados de Uruguay que se detecta en China.

Las autoridades locales indicaron que se han tomado medidas para suspender la venta de la carne afectada y que cientos de transportistas han dado negativo en los análisis de coronavirus realizados.

Fuentes de la Embajada de Uruguay en China explicaron a Efe que se trata de un lote empaquetado en diciembre de 2019 que llegó al gigante asiático meses antes de que el país latinoamericano registrase sus primeros casos de covid, por lo que el problema sería «del manejo de los depósitos y no del origen».

«Está en juego la imagen de los productos uruguayos. Es muy irresponsable pretender imputar responsabilidades a Uruguay», indicaron las mismas fuentes y agregaron que «lo más probable es que se trate de un caso de contaminación cruzada» y que ésta se produjese en territorio chino.

En los últimos meses, el país asiático ha detectado trazas de coronavirus en varios empaquetados de productos refrigerados, varios de ellos de Latinoamérica, lo que ha llevado a Pekín a endurecer las normativas de importación de congelados.

Solo en noviembre, al menos 25 cargamentos congelados de pescado ecuatoriano, indio e indonesio, carne brasileña y otros productos procedentes de Alemania, Rusia y los Países Bajos dieron positivo por coronavirus en las inspecciones llevadas a cabo por China, aunque desde julio se han sucedido este tipo de casos en distintos productos de procedencias diferentes.

El contagio por esa vía de transmisión de dos estibadores del puerto oriental de Qingdao desencadenó un pequeño rebrote en esa ciudad a principios de octubre, que acabó con un periodo de 57 días consecutivos sin contagios locales en China.

Los lotes que más veces han dado positivo en los test, principalmente en sus envoltorios, han sido las gambas, el pescado y las carnes de ternera y de cerdo.

La Comisión Nacional de Salud de China informó hoy de que el pasado domingo detectó tres contagios locales, todos ellos en la región septentrional de Mongolia Interior (fronteriza con Mongolia y Rusia) y 12 importados procedentes del exterior.

China tiene en estos momentos 281 infectados activos (de los cuales seis se encuentran graves) y 231 casos asintomáticos en observación, según los datos oficiales.

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ESTUDIO| Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales

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Extensiones de pelo bajo sospecha: hallan compuestos asociados a cáncer y alteraciones hormonales-PEXELS ARCHIVO

Un estudio científico ha identificado docenas de sustancias químicas potencialmente peligrosas en extensiones de pelo, incluidos productos elaborados con pelo humano. La investigación, considerada la más completa hasta la fecha en este tipo de productos de belleza, pone el foco en los posibles riesgos para la salud asociados al uso prolongado de extensiones, una industria que, según los autores, cuenta con una regulación limitada en muchos países.

El trabajo ha sido realizado por el Silent Spring Institute (Estados Unidos) y publicado en la revista Environment & Health de la American Chemical Society. Sus conclusiones llegan en un contexto de creciente preocupación por los efectos que ciertos productos capilares pueden tener en el organismo.

Un análisis exhaustivo de extensiones sintéticas y de cabello humano

Para elaborar el estudio, el equipo investigador analizó 43 productos populares de extensiones de cabello adquiridos tanto en tiendas físicas como en plataformas online. Las muestras incluían extensiones de fibras sintéticas y de origen biológico, como cabello humano, seda o fibras vegetales.

Las extensiones se clasificaron según su composición y características:

  • Fibras sintéticas (principalmente polímeros plásticos).

  • Fibras de origen biológico, incluido cabello humano.

  • Productos resistentes al calor, ignífugos o impermeables.

  • Extensiones etiquetadas como “ecológicas” o “no tóxicas”.

En total, 19 de las muestras sintéticas indicaban ser ignífugas, tres eran resistentes al agua, nueve resistentes al calor y varias se promocionaban como libres de PVC o no tóxicas.

Más de 900 compuestos detectados en las muestras

Los investigadores utilizaron una técnica de análisis no dirigido que permite detectar una amplia variedad de compuestos, incluso aquellos que no suelen buscarse en productos cosméticos. A través de cromatografía de gases bidimensional y espectrometría de masas de alta resolución, identificaron más de 900 firmas químicas en las muestras analizadas.

Posteriormente, mediante herramientas de aprendizaje automático, se compararon esas firmas con bases de datos químicas. El resultado fue la identificación de 169 sustancias químicas pertenecientes a nueve clases estructurales principales.

Sustancias relacionadas con cáncer y alteraciones hormonales

El estudio detectó en las extensiones de cabello diversas sustancias asociadas a riesgos para la salud, entre ellas:

  • Retardantes de llama.

  • Ftalatos.

  • Pesticidas.

  • Estireno.

  • Tetracloroetano.

  • Compuestos organoestánnicos.

Algunas de estas sustancias se han relacionado en investigaciones previas con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo y efectos en el sistema inmunitario.

Los resultados indican que todas las muestras, salvo dos, contenían sustancias potencialmente peligrosas, incluso aquellas etiquetadas como “no tóxicas”. Además, 48 de los compuestos detectados figuran en listas de sustancias peligrosas reconocidas internacionalmente, y 12 aparecen en la Proposición 65 de California, que advierte sobre químicos relacionados con cáncer o daños reproductivos.

También se hallaron 17 sustancias vinculadas al cáncer de mama en 36 de las muestras, algunas con capacidad de alterar el sistema hormonal.

Compuestos organoestánnicos y niveles por encima de lo recomendado

El estudio destaca la presencia de compuestos organoestánnicos en cerca del 10% de las muestras. En algunos casos, se detectaron concentraciones superiores a los niveles considerados seguros en la Unión Europea, donde este tipo de sustancias está regulado.

Estos compuestos se emplean habitualmente como estabilizadores térmicos en materiales plásticos y se han asociado a irritaciones cutáneas, una de las quejas más frecuentes entre usuarios de extensiones. También se han relacionado con alteraciones hormonales y riesgos de cáncer.

Por qué pueden suponer un riesgo para la salud

Las extensiones de cabello suelen tratarse con productos químicos para hacerlas más resistentes al calor, al fuego o a la humedad. Sin embargo, según los investigadores, las empresas rara vez detallan qué sustancias se utilizan en estos procesos.

El hecho de que las extensiones estén en contacto directo con el cuero cabelludo y el cuello aumenta la exposición potencial. Además, al aplicar calor para peinarlas o moldearlas, algunos compuestos podrían liberarse al aire y ser inhalados.

Los autores del estudio subrayan que todavía se necesita más investigación para comprender el impacto real de esta exposición, pero consideran necesario mejorar la transparencia y la regulación de estos productos.

Un mercado en crecimiento con escasa regulación

El mercado mundial de extensiones de cabello sigue creciendo y se prevé que supere los 14.000 millones de dólares en 2028. Este auge ha incrementado la preocupación por la seguridad de los productos, especialmente ante la falta de información clara sobre su composición.

Los investigadores consideran urgente reforzar la supervisión de esta industria y fomentar el desarrollo de productos más seguros. También sugieren que los consumidores deberían contar con advertencias más claras sobre la presencia de determinadas sustancias químicas.

La necesidad de más transparencia en los productos capilares

El estudio pone de relieve la importancia de que las marcas informen sobre los compuestos utilizados en la fabricación de extensiones. Según los autores, los consumidores deberían poder tomar decisiones informadas sobre los productos que utilizan de forma habitual.

Aunque la investigación se ha centrado en el mercado estadounidense, sus conclusiones tienen implicaciones globales, dado el carácter internacional de la industria de la belleza.

Los expertos insisten en que el objetivo no es alarmar, sino promover una mayor transparencia y regulación para garantizar la seguridad de quienes utilizan extensiones de cabello de forma regular.

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