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Valencia

La colección Lladró de 73 pinturas clásicas pasa a ser patrimonio valenciano

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En la imagen, el president Puig junto a la portavoz de la familia, Luz Lladró, junto a una de las obras, Labradora Valenciana, de Joaquín Sorolla. EFE/ Ana Escobar
València, 21 nov (EFE).- La colección artística de Lladró será patrimonio valenciano.  Está formada por 73 obras pictóricas del clásico español de pintores como Juan de Juanes, Ribera, Pinazo, Sorolla y Zurbarán, ha pasado a ser patrimonio de la Generalitat Valenciana y formarán parte del Museo de Bellas Artes San Pío V de València.

En la formalización del acuerdo entre la familia Lladró y la Generalitat, celebrado en el Palau de la Generalitat, el president Ximo Puig ha avanzado que la colección podrá verse completa y con acceso libre a partir de finales de enero de 2023 y durante seis meses en el Palau de les Comunicacions (edificio de Correos), antes de su traslado definitivo al Museo de Bellas Artes.

La portavoz de la familia en el acto, María Luz Lladró, ha recordado que la colección nació de la voluntad de los hermanos Lladró (Juan, José y Vicente) de compartir su éxito empresarial con todos los valencianos y del compromiso cultural con la Comunitat Valenciana, recopilando obras de los grandes maestros valencianos desde el siglo XV hasta nuestros días que se encontraban dispersas por todo el mundo.

Las conversaciones para la adquisición de la colección comenzaron hace diez meses, y fueron avaladas por el informe técnico para la compra como «una oportunidad que difícilmente volverá a repetirse»; el 23 de septiembre se firmó la transmisión de la propiedad y tres semanas después se hizo efectiva.

Este lunes se ha formalizado ese acuerdo en el Salón Dorado de la Generalitat, con la exposición de dos obras de Sorolla y la actuación del grupo valenciano de música antigua Música Trobada.

Colección Lladró, patrimonio valenciano

La adquisición se ha realizado por un importe de 3,7 millones de euros, según informó en su momento el director del museo, Pablo González Tornel, y entre las obras se encuentra «Yo soy el pan de la vida» de Joaquín Sorolla, una de las más grandes del pintor, de 5,5 metros de largo, y «La virgen en meditación» de Zurbarán.

A las puertas del Año Sorolla, que se celebra en 2023, esta colección que pasa a manos de todos los valencianos representa una gran contribución de la Generalitat, enaltece la celebración y supone un legado que permanecerá en el tiempo y estará para siempre «entre todos los valencianos», ha destacado Puig.

La colección Lladró comenzó a formarse a partir de los años ochenta por voluntad de Juan Lladró, fallecido en 2017, cuyo asesor principal era Alfonso Emilio Pérez Sánchez, director del Museo del Prado entre 1983 y 1991, que publicó el catálogo de la obra.

Lladró realizó la colección con la idea de ponerla a disposición del público y la sede de la empresa en Tavernes Blanques (Valencia) acogió la exposición de las piezas de la colección. No obstante, con la venta de la empresa en 2017 la colección se sacó de las instalaciones y fue almacenada en Madrid.

«Lo que reunió en su momento una familia valenciana con todo su cariño y constancia pasa ahora a manos de todos los valencianos» y para su disfrute, antes de su traslado definitivo a la pinacoteca, se exhibirá en el Palau de les Comunicacions, en una muestra comisariada por González Tornel.

El president ha agradecido a la familia Lladró, especialmente a los hermanos fundadores, la cesión de la colección por ser «símbolo de una sociedad ilustrada, sentidamente valenciana y generosa» así como por ser mecenas de la cultura y haber sido creadores de prosperidad y trabajo.

María Luz Lladró ha afirmado que, gracias a Juan, José y Vicente Lladró y a su amor al arte, «hoy el patrimonio cultural valenciano es más rico y diverso», y ha señalado que aunque el proceso no ha sido fácil, la determinación y el esfuerzo de ambas partes han logrado que hoy forme parte de la colección del Museo de Bellas Artes.

Por parte de la Generalitat, ha citado expresamente al director general de Relaciones con las Comunidades Autónomas y Representación Institucional , Jorge Alarte, y al director del museo, Pablo González Tornel, por «su trabajo y excelente trato».

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Valencia

Niños de la zona cero de la DANA dan clase a 8 grados y con mantas por la falta de calefacción

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clases suspendidas Valencia

La vuelta a las aulas tras las vacaciones de Navidad ha destapado una situación crítica en varios centros educativos de l’Horta Sud, considerados zona cero de la DANA en Valencia. Decenas de niños y niñas están recibiendo clase con mantas y abrigos, soportando temperaturas que no superan los 8 y 9 grados en el interior de las aulas, según denuncian las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPAS).

Calderas averiadas tras la DANA y sin reponer meses después

Las AMPAS califican la situación de “vergonzosa”, ya que muchas de las calderas y sistemas de calefacción quedaron inutilizados tras la riada y, a día de hoy, siguen sin ser reparados o sustituidos. La falta de una solución estructural obliga a los centros a recurrir a estufas eléctricas portátiles, una alternativa insuficiente y problemática.

En algunos colegios, el uso simultáneo de estos dispositivos está provocando cortes de suministro eléctrico, lo que agrava aún más las condiciones en las que se desarrolla la actividad lectiva.

Clases en condiciones extremas en pleno invierno

La imagen de alumnos dando clase envueltos en mantas se ha repetido en distintos centros educativos de municipios afectados por la DANA. Las temperaturas registradas en las aulas están muy por debajo de los niveles recomendados para garantizar el bienestar y la concentración del alumnado, especialmente en las primeras horas de la mañana.

Las familias alertan de que esta situación afecta directamente al rendimiento académico y a la salud de los menores, muchos de ellos de edades tempranas, que pasan varias horas al día en espacios sin una climatización adecuada.

Un problema estructural de los colegios valencianos

Aunque la falta de adecuación térmica en los colegios es un problema histórico del sistema educativo valenciano, este invierno la situación se ha visto agravada por los daños causados por la DANA. Las AMPAS reclaman a la administración educativa medidas urgentes, tanto soluciones provisionales eficaces como un plan de inversión real para reparar las infraestructuras dañadas.

Las familias exigen soluciones inmediatas

Las asociaciones de padres y madres insisten en que no se puede normalizar que el alumnado estudie en condiciones extremas, y reclaman:

  • La reparación inmediata de las calderas estropeadas

  • Soluciones eléctricas seguras que eviten cortes de luz

  • Un plan de choque para garantizar temperaturas dignas en las aulas

Mientras tanto, la comunidad educativa de la zona cero de la DANA en Valencia continúa afrontando el invierno entre mantas, abrigos y temperaturas impropias de un entorno escolar.

 

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