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Salud y Bienestar

Alerta| Comprar semen por Internet: posibles infecciones y enfermedades congénitas

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ARCHIVO PEXELS

Expertos alertan de posibles infecciones y transmisión de enfermedades congénitas por comprar el semen a desconocidos por Internet. Rubio, alto y con ojos azules y -conforme ellos mismos afirman- sin ningún problema de salud. Así responden muchos anuncios colgados en internet por personas que se ofrecen a vender su esperma a mujeres con deseos de convertirse en madres, siendo el perfil más frecuente futuras madres solteras por elección o parejas de mujeres. Y es que estos perfiles, que abundan en chats, redes sociales o portales de anuncios clasificados, son cada vez más frecuentes como vía rápida a la maternidad.

“Generalmente, cuando hablamos de donantes, nos vamos directamente a las características físicas del individuo, pero olvidamos las clínicas, mucho más importantes que el aspecto del futuro bebé”, comenta el doctor Antonio Requena, director general médico de IVI. En los centros de fertilidad, además de realizar un estudio médico del donante para descartar potenciales enfermedades hereditarias familiares, se hace un estudio de su cariotipo para detectar alteraciones cromosómicas que podrían producir un aborto; se realizan estudios de enfermedades de transmisión sexual para evitar un potencial riesgo de infección de la mujer a la que se realizará la inseminación, así como un estudio genético en el que se descarta que el donante sea portador de un grupo de enfermedades genéticas que tienen una incidencia importante en nuestro país.

Comprar semen por Internet: Una tendencia en alza sin ninguna garantía sanitaria

Además, la elección del donante en clínica se hace de manera personalizada para el caso de cada mujer y siempre controlando la compatibilidad entre donante y paciente teniendo en cuenta la etnia, el color de ojos y de pelo, la altura y la complexión; además de la compatibilidad con respecto al grupo sanguíneo y Rh. También es posible contribuir a que el bebé se parezca lo máximo posible a la madre gracias al sistema Perfect Match 360°, que tiene en cuenta criterios fenotípicos, genéticos y biométricos para garantizar una óptima asignación del donante idóneo. Este se realiza mediante un estudio de similitud que utiliza un sistema de reconocimiento facial 3D, la inteligencia artificial y el big data para determinar el grado de parecido entre donante y paciente.

La falta de la autenticidad o la antigüedad real de las pruebas que muchos donantes aportan como garantía de un supuesto buen estado de salud o calidad seminal también está en entredicho, ya que no son resultados comunicados directamente a la paciente por un profesional sanitario, sino a través de un tercero sin referencias al que se ha contactado por Internet. “Infecciones de transmisión sexual, un mayor riesgo de aborto por una mala calidad seminal o, aún peor, que el bebé herede enfermedades congénitas o transmisibles pueden ser algunas de las sorpresas indeseadas como consecuencia de estos procesos. En concreto, en IVI, además de hacer seminogramas en período de abstinencia (esto es importante para determinar su calidad real) y analítica de sangre, se lleva a cabo un test genético, que permite detectar la presencia de genes susceptibles de causar más de 500 enfermedades transmisibles”, explica el Dr. Requena.

En los últimos años, y aunque la Sociedad Española de Fertilidad ya advirtió de sus peligros, ha crecido el número de personas que se arriesgan a conseguir una muestra de manera ilegal para posteriormente inseminarse ellas mismas o con ayuda de alguien cercano. Lo hacen de manera casera con unos kits comprados en la farmacia, sin ningún tipo de control sanitario. Unas condiciones higiénico-sanitarias que nada tienen que ver con una inseminación llevada a cabo en unas instalaciones médicas esterilizadas y que minimizan los riesgos de infección y posibles complicaciones. Debemos también considerar las bajas tasas de gestación por inseminación conseguida con este método lo que lleva en ocasiones a la frustración y abandono por parte de la mujer de cualquier tipo de tratamiento, impidiendo, por tanto, el embarazo buscado.

La garantía de anonimato y salud psicológica del donante, en entredicho

En España no está permitido elegir a un donante y ese siempre tiene que ser anónimo por ley, tan solo se pueden comentar características generales del donante para salvaguardar su identidad. Sin olvidar que también se lleva a cabo un filtro psicológico que avala que esa persona es apta para donar y que este no tiene antecedentes en lo que a salud mental se refiere.

Además del anonimato, también se pierde la garantía de la trazabilidad, y se pueden llegar a dar casos como el donante de Holanda que llegó a vender muestras de semen a 500 mujeres. Nadie puede saber a ciencia cierta cuántos niños ha podido engendrar un donante que proviene de las redes.

“Cabe recordar que estas prácticas no están amparadas por la Ley de Reproducción Asistida. Esto significa que cualquier persona que done semen de manera ilegal puede incurrir en responsabilidades en un futuro, tanto de manera voluntaria como involuntaria”, concluye el Dr. Requena.

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Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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