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Cómo ordenar la casa según el Feng Shui y qué se consigue

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Cómo ordenar la casa según el Feng Shui y qué se consigue
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Cómo ordenar la casa según el Feng Shui y qué se consigue son los dos objetivos de este artículo. Se habla mucho del Feng Shui para ordenar una vivienda. Son muchos los que aseguran que según como este organizada la casa influye de una manera positiva o negativa a las personas que habitan en ella.

El Feng Shui busca que la energía fluya en la vivienda. Se trata de una antiquísima ciencia china de más de 4000 años, que rige tanto la posición como la orientación del espacio en el que desarrollamos nuestras tareas, con el fin de hacernos más favorables las energías del planeta.

Cómo ordenar la casa según el Feng Shui y qué se consigue

– Entrada: Evita que haya objetos grandes cerca de la puerta principal, ya que dificultan la entrada de energía.

– Baño: es la zona más conflictiva de la casa, por lo que se aconseja tener siempre la tapa del inodoro cerrada, sobre todo cuando se utilice la cisterna. Debemos mantenerlo perfumado y ordenado.

– Cocina: la placa siempre ha de estar limpia, pues representa la prosperidad. Nunca debe estar junto a la pila de fregado, pero si no se puede cambiar colocar un objeto de madera entre ambos, como por ejemplo una cuchara de madera colgada de la pared. El mejor emplazamiento de la cocina es el lado oeste de la vivienda, procurando que no coincida con la puerta principal. Evitaríamos problemas de obesidad y psicológicos.

– Dormitorios: En ellos buscamos tranquilidad por ello debemos elegir colores relajantes como el azul, los tono beige y claros. El colchón de matrimonio debe ser de una sola pieza y se debe evitar los metales en la cama o en la cabecera.

– Salón: elige para esta estancia colores como el verde, el amarillo o el rojo. El sofá debe colocarse de forma que os veáis frente a frente, las rinconeras son perfectas por su forma circular. Pon un gran espejo frente la mesa dónde coméis, para que se refleje toda la familia.

– Objetos circulares y en espiral: Procura rodearte de este tipo de objetos, ya que propician el movimiento de la energía y que ésta no se estanque. Por esto, evitaremos los objetos puntiagudos y afilados como plantas de hojas afiladas, esquinas, mesas cuadradas… Si ya tienes una mesa cuadrada o rectangular con esquinas, coloca sobre ellas objetos redondos que suavicen las formas.

– Espejos: debemos tener precaución con ellos y evitarlos frente a la puerta principal y en los dormitorios. En la entrada te repelerá la energía, que no entrara en tu casa y en los dormitorios te perjudicarán el descanso. Al menos intenta que no refleje la cama y que no sean excesivos. Si no se puede evitar, cúbrelos durante la noche.

– Agua: Colocar objetos relacionados con el agua en la parte norte de la casa (excepto si hay un inodoro), como por ejemplo un acuario o una fuente. Atraerán el dinero.

– Mascotas: son muy recomendables, ya que son energía vital. Los expertos en Feng Shui aconsejan que tengamos tortugas en casa, ya que es un animal de protección del hogar.

– Orden y limpieza: Tanto uno como otro son imprescindibles, ya que permiten que la energía fluya libremente. Debemos ordenar tanto nuestra vivienda como nuestro lugar de trabajo, deshaciéndonos de los objetos inservibles. La energía necesita espacios ordenados para circular, ya que los objetos y el desorden actúan como obstáculos con ella, haciéndola que se estanque.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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