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Valencia

Una madre de Puçol denuncia que 30 adolescentes tratan de matar a su hijo de 16 años

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denuncia que 30 adolescentes tratan de matar a su hijo de 16 años

El hijo de Ana Belén defendió a un amigo al que uno de los agresores estaba acosando y una semana después acudieron a su pueblo para agredirle

La mujer ha presentado una denuncia con unos audios y una foto en el que amenazan a su hijo de muerte

A Ana Belén solo le queda un hilo de voz, el estrés y los nervios de los últimos tres días la han dejado afónica y aterrorizada. Desde el pasado sábado está en continua alerta y no consigue descansar. Ese día, su hijo de 16 años salvó la vida de milagro después de que escapara de un grupo de 30 jóvenes de origen marroquí de Sagunto (Valencia), también menores de edad, que asegura que querían acabar con su vida.

Un intento de agresión y unas amenazas de muerte que ha denunciado a la Guardia Civil de Puçol (Valencia), su localidad de residencia, que se ha hecho cargo de la investigación.

Una pelea defendiendo a un amigo

Todo comenzó hace dos sábados, el pasado 21 de octubre. Ese día, el hijo de Ana Belén se enfrentó con uno de los agresores cuando estos estaba acosando a un amigo suyo. «Le estaban insultando y él salió en su defensa», explica la mujer.

Un altercado que creían que ya había quedado en el olvido hasta que este sábado 28 de octubre, cuando se celebraban los festejos de bous al carrer durante las fiestas de Puçol, su hijo tuvo que salir corriendo para escapar de 30 jóvenes. «Él los vio desde lo alto de un cadafal y salió corriendo por la zona del recorrido de los toros. Afortunadamente encontró el patio de un edificio abierto y entró para refugiarse mientras le esperaban en la calle», cuenta Ana Belén.

Desde el interior de la finca, el joven avisó a su hermano mayor de lo que estaba ocurriendo y toda la familia salió de casa en su ayuda, después de llamar a la Guardia Civil. «Al ver lo que sucedía muchos vecinos del pueblo salieron en defensa de mi hijo y hubo mucha tensión con los jóvenes que habían venido a por él. Cuando llegó la Guardia Civil lo único que hicieron fue identificarlos y acompañarlos al tren para que volvieran a su pueblo», señala la madre, que lamenta que «aunque les dije que lo querían matar y que le habían amenazado no los detuvieron y no me dejaron presentar una denuncia porque no había pasado nada».

Amenazas de muerte por Instagram

Días después del incidente, el cabecilla del grupo, con el que se enfrentó el hijo de Ana Belén, le envió por Instagram unos audios amenazándolo de muerte y una foto en la que se le podia ver paseando por la calle, asegurando que lo vigilaban.

Unas amenazas que sí permitieron que los padres del joven amenazado pusieran una denuncia ante la Guardia Civil de Puçol. «Esto no va a terminar hasta que mueras tú o yo. Porque estaba la policía ahí sino te juro que te iba a matar con un cuchillo. Tranquilo que nos vamos a ver otra vez», se escuchaba en uno de los mensajes enviados. En el otro, le decían que «esta vez hemos ido 30, a la próxima vez iremos más de 60 o 100 y van a venir desde Valencia y vamos a matar a todos los españoles y que alguien va a morir sí o sí y si no te encontramos por el pueblo, te vamos a buscar al colegio».

Con su hijo pequeño a salvo, ahora Ana Belén teme que puedan ir a por sus otros dos hijos, un chico de 18 y una de 19 años. «Saben dónde vivimos, quiénes somos y hasta que no los detengan no vamos a poder descansar. Mis hijos salen de casa todos los días con spray de autodefensa por si les atacan para que puedan defenderse y salir del paso», asegura.

Ante esta situación, este lunes la mujer ha ampliado la denuncia solicitando una orden de alejamiento de los agresores con respecto a sus hijos.

De momento, el pequeño seguirá en casa de sus familiares hasta que la situación se tranquilice o tengan la certeza de que su vida no corre peligro.

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Sucesos

Arranca el juicio por el crimen del canónigo de València: el portero relata sus prácticas sexuales y una deuda de 20 euros por sexo oral

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muerte cura Valencia
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo

El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito

Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.

En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.


La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”

Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.

Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.


El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”

La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.

Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.

El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.


“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”

Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.

“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.


El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido

El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.

Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.


Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada

El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.

A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.


El juicio continuará hasta el 3 de febrero

Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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