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Detenidos dos hermanos por sustraer «al descuido» un anillo de 1.200 euros en una joyería de Murcia

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Agentes de la Policía Nacional han detenido a dos varones de nacionalidad española y de 34 y 19 años de edad, como presuntos autores de un hurto ‘al descuido’ en el interior de una joyería de la ciudad de Murcia, sustrayendo un anillo valorado en 1.200 euros, según informaron fuentes del citado Cuerpo en un comunicado.

La detención se produjo en un establecimiento después de que el propietario de una joyería próxima, situada en el centro de Murcia, alertase a los agentes policiales de que las personas que tenía a la vista le habían sustraído dos días antes un anillo por valor de 1200 euros.

Tras ser interceptados e identificados, los agentes procedieron a la realización de un registro preventivo y se les intervino un imán similar al utilizado habitualmente para inhabilitar los sistemas de alarmas, comúnmente usados por establecimientos comerciales para prevenir la sustracción de mercancías.

Del mismo modo, los agentes les intervinieron un resguardo del Monte de Piedad en el que constaba haber percibido 980 euros en efectivo por el depósito de un anillo de similares características al sustraído. Los arrestados no pudieron demostrar su legítima propiedad. Además, entre sus pertenencias portaban más albaranes de casas de empeño de la provincia de Málaga y de la Región de Murcia.

Los detenidos se hacían pasar por clientes que, con mucho interés en adquirir una determinada joya de gran valor, lograban que les fueran expuestos diversos muestrarios. Aprovechando así un momento de descuido de uno de los empleados, realizaban el cambio de una de las joyas mostradas por otra joya que no ostentaba valor alguno. El objetivo era que ninguno de los dependientes advirtiera, en ese mismo instante, el cambio.

El operativo policial fue llevado a cabo por los agentes de la Comisaría de Distrito de San Andrés, de la Jefatura Superior de Policial Nacional de la Región de Murcia.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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