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Dragon Ball FighterZ, Análisis PS4
Publicado
hace 8 añosen
Era el año 1990 y andaba yo trasteando por casa, seguramente buscando un canal donde dieran dibujos. Yo tenía en aquella época nueve años por lo que matar el tiempo viendo series de animación era uno de mis hobbies predilectos. Sí, tenía una Atari 2600 con muchos cartuchos y de tanto en cuando alquilabamos una NES en el videoclub de al lado de casa, pero eso solía ser los fines de semana.
Casualidades del destino, el azar o vete tu a saber qué, me dio por poner uno de mis canales favoritos aún viviendo yo en Valencia, TV3. Y digo casualidad porque presencié de primera mano el estreno de Bola de Drac (así se llama en Cataluña) y, aunque lejos de gustarme en demasía, continué viéndola hasta que el final del arco Z.

Eran dibujos animados, sí, pero aquellos garabatos japoneses consiguieron darle la vuelta a la tortilla a la tradicional parrilla televisiva que por aquellos entonces emitían en cualquier canal de televisión que ofrecía sus contenidos en España. Y no solo eso. La fiebre por Dragon Ball fue tan grande que a día de hoy, con toda la experiencia que llevo sobre mi espalda, todavía no he visto replicar por cualquier otra serie de animación o televisiva. Muy pocos productos han calado tan hondo en los corazones de los espectadores como Bola de Drac y mucho me temo que así seguirá hasta el fin de los días.
Si hablamos de juegos, Dragon Ball es una franquicia con mucho tirón en la industria del ocio interactivo. Tan solo hay que ver los últimos datos de Dragon Ball FighterZ (el título que hoy os analizamos) en Steam para comprobar que esa fiebre de la que os he hablado un párrafo más arriba, todavía sigue vigente. Un pico de 44.234 jugadores simultáneos disfrutando de Dragon Ball FighterZ desde su inicio, más del triple de usuarios que Street Fighter V desde su lanzamiento en 2016 y más del doble que Tekken 7 lanzado hace tres años. Impresionante.

Y es que después de disfrutar lanzamientos como Dragon Ball: Super Butōden para SNES (que solía alquilar en una tienda de importación), su segunda parte, Dragon Ball: Final Bout, Ultimate Battle 22, Dragon Ball Z: The Legend para SEGA Saturn o disfrutar como un cochino de Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3, no podía imaginar que Arc System Works se encargara del próximo título de peleas ambientado en la fábula de uno de mis héroes favoritos, Son Goku.
Debo decir que tras el anuncio del videojuego durante la conferencia de Microsoft en el E3 de 2017, lo poco que vi de su jugabilidad no me atrajo demasiado. Soy un rara avis que detesta Dragon Ball Z: Hyper Dimension, sobre todo después del espectáculo visual que era lanzar Kame Hames en sus tres entregas anteriores aparecidas en Super Nintendo. Dragon Ball era una serie de peleas, sí, pero con potentes ataques a distancia que deleitaban a cualquier niño que consumía sus horas de ocio delante de la televisión. Sin embargo todo cambió cuando fue apareciendo más material del proyecto. Vídeos filtrados, comparaciones con el anime, los luchadores incluidos en la plantilla… A día de hoy me trago mis palabras y grito a los cuatro vientos: ¡Qué pedazo de juego, señores!

Lo primero es lo primero, agradecer enormemente a Bandai Namco por partida doble. Primero por enseñar un videojuego que tanto hemos esperado, el Dragon Ball definitivo, a pocos meses antes de su lanzamiento. Viendo la tónica general de esta industria que los retrasos están a la orden del día, es de agradecer que hayan mimado ya no solo al videojuego si no también a los consumidores y que no les hayan hecho esperar demasiado. Y en segunda instancia a su maravillosa PR en España por habernos dejado analizar este título en nuestra web. Gracias por dejarnos hablar sobre esta maravilla.
Antes de entrar en materia tengo que comentar que la desarrolladora tras Dragon Ball FighterZ, Arc System Works, puede sonar a desconocida si siempre hemos escogido Tekken, SoulCalibur o Street Fighter como juegos de pelea primarios. Bajo su batuta se han gestionado algunos de los considerados mejores juegos de lucha de la historia de los videojuegos, entre ellos la franquicia Guilty Gear o BazBlue. También son los mismos que trajeron Dragon Ball a GBA con Supersonic Warriors o a Nintendo 3DS con Extreme Butōden. Con estos datos sobre la mesa ya podéis entender mejor por qué Dragon Ball FighterZ es considerado ahora mismo por la mayoría de jugadores como el mejor título de la franquicia del niño con cola.

Dragon Ball FighterZ nos ofrece 24 luchadores tanto de la historia principal como del nuevo arco llamado Super con Vegeta/Goku Super Saiyan Blue o Black Goku como ejemplo de representación. Todos ellos incluidos en el juego base y algunos de ellos desbloqueables si completamos ciertos requisitos. Quedan pendientes de conocer los que se incluirán a lo largo de los diferentes DLC que ya han sido anunciados y que, presumiblemente, serán 8 en total. La variedad en los combatientes es la suficiente como para no necesitar más durante un buen tiempo así que por ello no hay pega alguna.
Además de las diferentes características online que nos ofrece el videojuego, sin duda una de las primeras opciones que todo fanático de Dragon Ball iniciará nada más introducir el disco en su PS4, Xbox One o PC será el modo Historia. Para la ocasión la desarrolladora ha dado un giro de 180 grados para elaborar una trama completamente original y apadrinada, en mayor o menor medida, por el creador de la obra original, Akira Toriyama. Esto es así porque en ella se ha introducido a la Androide 21, la villana de la historia de Dragon Ball FighterZ que ha sido supervisada por el dibujante.

En la trama -dividida en tres arcos- existe una tecnología que permite introducirnos a placer en los personajes protagonistas de la historia y luchar contra unos misteriosos clones de ellos mismos así como contra antiguos enemigos que han vuelto a la vida. Además del misterio que envuelve la súbita aparición de estos enemigos, hay que sumarle el hándicap de que todos ellos han visto mermado su potencial de ataque al punto de tener todos el mismo. Esto sirve no solo como hilo conductor de la trama si no también para justificar el hecho de que escogiendo por ejemplo a Tenshinhan, podamos derrotar a Buu durante la aventura, lo que da algo más de credibilidad a la misma.
Mediante tableros con distintas casillas de eventos avanzamos en la historia mientras incrementamos el nivel de vínculo de nuestros personajes, conseguimos nuevas habilidades a equipar o desbloqueamos combatientes que se unirán al grupo. En ellas además se suceden secuencias de animación de una alta calidad que nos recordarán muchísimo al anime y que según el vínculo que tengamos con nuestra plantilla, desbloquearán nuevas e interesantes escenas. Una vez terminado el modo Historia se nos dará la opción de repetirla en un modo de dificultad superior que ofrece distintas ventajas como ganar más experiencia o comenzar en el nuevo modo con el nivel actual de nuestros personajes.

Siguiendo con los modos offline encontramos el Arcade, Torneo y la zona de Entrenamiento. El primero, tal y como su nombre indica, nos invita a pelearnos a lo largo de tres rondas compuestas por 3, 5 y 7 combates respectivamente. Una vez completada una ronda se desbloquea el modo difícil y según nuestra puntuación tras terminar el combate se obtienen diferentes recompensas. Aquí el nivel de dificultad de la IA enemiga ya es bastante considerable, sobre todo en los modos más difíciles y especialmente en la ronda de siete combates. Es bastante probable que si decides meterte de lleno en este modo sin antes pasar por la sala de Entrenamiento acabes hecho fosfatina. Este modo es la forma más rápida de comprender cómo se lucha en Dragon Ball FighterZ y el principal a la hora de aprender los múltiples combos que se pueden realizar en el videojuego. Que no os engañe que haya un botón de autocombo, pues aunque está ahí, necesita de otras tantas acciones más para llegar a restar una cantidad importante de salud al contrario. En el modo Torneo podemos realizar pequeñas pachangas de hasta 16 luchadores tanto con amigos como contra la IA del juego.
La parte más importante de Dragon Ball FighterZ se halla en el modo online, el que más horas sin duda nos mantendrá pegados al mando. La mayor parte del juego se centra en su conexión con internet y buena muestra de ello la encontramos en las distintas partes que lo conforman. Por ejemplo cada jugador cuenta con su propia ficha que podemos personalizar con títulos, marcos o avatares virtuales desbloqueables a través de la tienda del juego. En ella además se muestran si tenemos seguidores, las batallas que hemos realizado o el % de las mismas ganadas. El avatar virtual nos servirá para deambular por el lobby y podemos comunicarnos con los demás a base de frases prefabricadas y con stickers con dibujos del manga.

Si contamos con conexión a internet, el videojuego se conectará directamente a una de las salas disponibles para nuestra región -previa configuración- y desde la misma se podrá acceder tanto a su contenido offline como al online. Por ejemplo, es posible seguir la trama del videojuego en su propio modo Historia desde dicha sala. Pero seguramente quieras participar en lo que de verdad da sentido conectar la consola al Wifi de vuestra casa (o mediante un cable RJ45, claro), combatir contra gente de todo el mundo.
Tenemos desde partidas uno contra uno ubicadas en el centro de la sala hasta partidas igualadas que cuentan para ascender a los más alto del ranking y que es lo que verdaderamente engancha desde el primer minuto. Aunque probando las batallas clasificatorias apenas nos ha costado un momento encontrar partida, sí que tenemos que comentar que en las informales cuesta bastante que el servidor encuentre a un rival. Es algo que no entendemos pues aunque las salas tienen una capacidad máxima de 64 personajes, todas las confrontaciones son cross-server, es decir, busca jugadores de todas partes del mundo aunque pululemos por el lobby español.

También hemos encontrado bastantes problemas en lo referente a otro modo llamado Arena Privada. Aquí cada jugador puede configurar su propia partida y los demás jugadores de la sala unirse a ella. En equipo, en solitario, ver cómo combaten, dos contra uno o tres contra tres etc… Es un modo interesante pero que está dando muchos errores debido a que en reiteradas ocasiones, si queremos entrar en alguna de estas contiendas privadas se produce un error de conexión pese a que todavía haya espacio disponible para entrar en ella.
En lo relativo al matchmaking y el netcode en general, lo cierto es que funciona satisfactoriamente. Las pruebas previas al lanzamiento oficial sirvieron para arreglar cualquier tipo de error que solía aparecer cuando queríamos combatir contra otros jugadores y eso se nota. El lag que hemos podido apreciar en algunos combates era más bien por la conexión del rival o por la nuestra propia (sometiendo a PS4 a estrés mediante descargas de contenido en segundo plano) aunque esto último, en nuestro caso, no se prodigaba mucho.

Según se nos de en el campo de batalla nuestras acciones se verán reflejadas en la ficha del jugador personalizable. Esta informará a los demás combatientes de nuestra habilidad en la lucha, las peleas que hemos ganado o perdido y mostrará el título del que más orgulloso estemos de haber conseguido.
Hay que destacar el gran trabajo que se ha logrado con el apartado online. Dragon Ball FighterZ está destinado a convertirse en uno de los juegos eSports competitivos más sonados del mundo y, de momento, ya está logrando sus primeros pinitos. Tanto en Madrid como en otras capitales del mundo, muchos son los torneos en los que se incluye Dragon Ball FighterZ porque, a pesar de la tabarra que han dado algunos medios y usuarios, el hecho de que tenga un botón que ejecute pequeños combos pulsando reiteradamente el susodicho no deja de ser un simple trámite para inciar una jugada grandiosa. No solo del botón cuadrado vive el jugador, también hay que saber utilizar el poder Ki de cada personaje, acertar al adversario en la continuación de golpes, saber usar los dos compañeros extra que conforman nuestro equipo y esquivar los ataques del contrincante.

Sí, habéis leído bien. Dragon Ball FighterZ tiene la particularidad de utilizar dos compañeros más en la batalla y permite además realizar cambios de personaje en vivo o pedir de su ayuda para culminar nuestro ataque. Mediante los botones superiores podemos pedir a nuestro grupo que nos ofrezca su ayuda para que utilicen su habilidad especial o repartiendo estopa al contrario. También es posible que nosotros realicemos un ataque Ki poderoso (Final Flash por ejemplo) y pulsar los botones adecuados para que ellos hagan lo mismo, un devastador ataque con el que causar más daño al adversario.
Gracias a la infinidad de combos que la mecánica de combate nos permite así como con la ayuda de nuestro grupo, nuestro contador de golpes afectará en dos características. La primera, como es habitual, a causar más daño al oponente. La segunda, a invocar a Shenron. Las bolas de dragón se obtienen realizando combos, obteniendo la de una estrella con combos de diez golpes, la segunda con 20 y así sucesivamente. Una vez tengamos todas las esferas Shenron hará aparición en pantalla -previo otros requisitos- y tendremos la posibilidad de pedir un deseo como puede ser revivir a un aliado o restaurar la barra de salud de uno de nuestros personajes. Todo un detalle por parte de ASW.

Para terminar os hablamos de lo excelente que es Dragon Ball FighterZ tanto en su apartado gráfico como en el sonoro. Si bien en el segundo punto seguimos con los habituales problemas de licencia que impiden añadir la música del anime original al videojuego, lo cierto es que la banda sonora no está nada mal e incluye melodías que encajan perfectamente con lo que ocurre en pantalla. Podemos escuchar las voces originales japonesas en todos los luchadores así como cambiarlas al inglés, aunque nosotros recomendamos las primeras. Textos en español, por supuesto.
Pero lo más importante es el apartado gráfico, todo un deleite visual que hará las delicias a cualquier aficionado a Dragon Ball. Aquí Arc System Works ha hecho un trabajo colosal tomando como inspiración tanto los dibujos originales de Akira Toriyama como el anime incluyendo referencias visuales de ambos, posturas de combate o guiños a algunas de las peleas más memorables de sus protagonistas. Cualquier ínfimo detalle, por pequeño que sea, podemos verlo en Dragon Ball FighterZ. Formas de bloquear los ataques, técnicas especiales, gestos a la hora de luchar, decorados, contraataques o escenas dramáticas son solo un pequeño ejemplo. Es increíble lo que esta desarrolladora nipona ha logrado con el videojuego. Es, sin lugar a dudas, el mejor videojuego de la marca Dragon Ball y seguramente lo seguirá siendo hasta que a los creativos se les ronde por la cabeza desarrollar una continuación.

Un festival lúdico lleno de explosiones, partículas, sombras, escenarios destruibles, cambios en los mismos, vestiduras rasgadas y choques de ki a gloriosos 1080p y 60fps estables en todas las plataformas. Es de órdago lo que han hecho con el juego, una maravilla visual como nunca antes se había visto en un juego de combates.
Conclusión
Arc System Works ha hecho un espectacular trabajo con Dragon Ball FighterZ para PlayStation 4, Xbox One y PC. Una auténtica joya para los amantes de las aventuras de Goku y compañía pero también para los iniciados a este género. Un juego sencillo de comprender pero difícil de dominar que encaja perfectamente en cualquier perfil de usuario. Desde prácticamente los primeros combates ya podremos disfrutar de sus maravillosos combos y gracias al modo entrenamiento, mejorarlos.
El sistema de batalla 3 vs. 3 está perfectamente ejecutado y tener a disposición dos compañeros más en la contienda añade un plus de estrategia como nunca antes se había visto. Sí, es cierto que no es ninguna novedad y que lo hemos visto en otros juegos, pero estos no trataban de Dragon Ball FighterZ ni tenían la misma profundidad que aquí tienen.
Si eres un fan de Bola de Dragón, este es tu juego. Vale cada uno de los céntimos que cuesta y a pesar de que el modo Historia sea algo sencillo y no cuente la historia original o que básicamente sea un título enfocado al modo online, disfrutarás como nunca antes lo habías hecho con Son Goku. Compra recomendada no, obligada.
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El misterio de los viernes 13: orígenes, supersticiones y significado
Publicado
hace 5 díasen
12 marzo, 2026
El viernes 13 es una de las fechas más temidas y rodeadas de supersticiones en muchas culturas occidentales. A lo largo de los años, este día ha sido asociado con la mala suerte, dando lugar a numerosas leyendas urbanas, películas de terror y costumbres de precaución. Pero, ¿de dónde surge esta creencia? ¿Es realmente un día de mala suerte o simplemente un mito que ha evolucionado con el tiempo?
Origen de la superstición del viernes 13
La combinación del número 13 y el día viernes como símbolos de mala suerte tiene raíces en diversas tradiciones culturales y religiosas.
El número 13 y su connotación negativa
El número 13 ha sido históricamente asociado con el infortunio en varias civilizaciones. En la cultura occidental, esta cifra es vista con recelo, y es común que algunos edificios omitan el piso 13 o que los aviones no tengan fila con ese número. Algunos expertos señalan que el origen de esta superstición podría estar relacionado con varios eventos históricos y religiosos:
- En la mitología nórdica, una cena en el Valhalla con 12 dioses fue interrumpida por Loki, el dios del caos, lo que llevó a la muerte de Balder, el dios favorito, haciendo del número 13 un símbolo de desgracia.
- En el cristianismo, el número 13 está vinculado con la Última Cena, en la que 13 personas (Jesús y sus 12 apóstoles) se sentaron a la mesa antes de la crucifixión de Cristo. Además, Judas, el traidor, fue el 13º en llegar a la cena.
El viernes y su mal augurio
El viernes también ha sido considerado un día de mal augurio en algunas tradiciones religiosas. En el cristianismo, el viernes es el día de la crucifixión de Jesucristo, lo que lo convierte en un día triste y desafortunado. Además, durante la Edad Media, los viernes eran días de ejecución pública en muchos países europeos, lo que aumentó su asociación con la tragedia y la muerte.
La combinación de viernes y el número 13
El temor al viernes 13, conocido como parascevedecatriafobia o friggatriscaidecafobia, mezcla ambas supersticiones. El viernes, como un día maldito, y el número 13, como una cifra de mala suerte, se combinan para formar una fecha en la que muchos prefieren no arriesgarse a hacer grandes planes, viajar o tomar decisiones importantes.
Uno de los episodios históricos más recordados que refuerza esta superstición es el 13 de octubre de 1307, cuando el rey Felipe IV de Francia ordenó el arresto de los caballeros templarios. La persecución de esta orden militar y religiosa marcó uno de los días más fatídicos de la Edad Media.
Viernes 13 en la cultura popular
El miedo al viernes 13 ha sido alimentado por la cultura popular, especialmente por el cine y la literatura. La saga de películas de terror «Viernes 13» (1980), protagonizada por el infame asesino Jason Voorhees, ha convertido esta fecha en un símbolo del terror moderno. Además, novelas y programas de televisión han utilizado esta superstición para desarrollar tramas que exploran el miedo colectivo hacia este día.
Curiosidades sobre el viernes 13
- Aerolíneas y hoteles: Muchas aerolíneas evitan el número 13 en sus filas de asientos, y algunos hoteles y hospitales omiten el piso 13. Además, las ventas de boletos de avión suelen disminuir los viernes 13 debido al temor de los pasajeros.
- Accidentes y estadísticas: A pesar de la creencia popular, estudios han demostrado que no hay un aumento significativo en la cantidad de accidentes o incidentes en un viernes 13 en comparación con otros días. Sin embargo, algunas personas optan por ser más cautelosas en esta fecha.
- Fobias: La friggatriscaidecafobia es el nombre clínico que se da al miedo irracional a los viernes 13. Algunas personas prefieren no salir de casa o participar en actividades importantes por temor a la mala suerte.
¿Un día de mala suerte o simplemente un mito?
Aunque muchos evitan el viernes 13 por superstición, la mayoría de las personas pasan este día sin ningún evento desafortunado. La verdadera mala suerte que puede acarrear este día parece provenir más de la autosugestión y del miedo colectivo que de una verdadera fuerza negativa. Psicólogos explican que cuando la gente cree firmemente en la mala suerte, es más probable que atribuya incidentes comunes a la superstición del día.
Conclusión
El viernes 13 sigue siendo una fecha en la que la superstición y el misterio se mezclan con la cultura popular. Aunque no existe evidencia científica que respalde que este día traiga mala suerte, el peso de la tradición y las creencias colectivas han mantenido viva su leyenda a lo largo de los siglos. Al final, ya sea que decidas verlo como un día más o con cierto recelo, lo que está claro es que el viernes 13 seguirá siendo parte de nuestra cultura y un motivo de conversación cada vez que aparezca en el calendario.
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