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Salud y Bienestar

El Hospital de Manises realiza una innovadora cirugía oftalmológica que evita el trasplante de córnea

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El Hospital de Manises realiza una innovadora cirugía oftalmológica que evita el trasplante de córnea

VALÈNCIA, 16 Feb. (EUROPA PRESS) –

El Hospital de Manises (Valencia) realiza una innovadora cirugía oftalmológica que evita el trasplante de córnea. Se trata de una intervención de anillos intracorneales, un procedimiento poco invasivo y con un tiempo de recuperación muy reducido.

Desde el centro sanitario hacen notar que, a menudo, no se tiene conciencia de la importancia que algunos simples gestos pueden tener en la visión. «Cuando notamos que la vista falla, que vemos de manera borrosa o distorsionada, es importante acudir a un especialista lo antes posible, porque podríamos padecer queratocono, una patología que en un 25% de los casos es hereditaria de padres a hijos», apuntan.

Esta enfermedad, que afecta a la córnea y es la principal causa de trasplante en jóvenes, hasta hace poco tenía un tratamiento molesto y muy costoso. Sin embargo, el departamento oftalmológico del Hospital de Manises, en su objetivo por mejorar la calidad asistencial de sus pacientes, ha adoptado una novedosa cirugía destinada no solo a corregir los síntomas de la afección, sino también a disminuir el riesgo de un futuro trasplante corneal, un procedimiento más arriesgado e invasivo.

La cirugía de anillos intracorneales llevada a cabo por el equipo de oftalmólogos del Hospital de Manises consiste en una intervención ambulatoria que se realiza mediante láser, implantando segmentos semicirculares en el interior de la córnea que corrigen la deformación causada por el queratocono u otras patologías similares. El centro sanitario de Manises es uno de los dos hospitales públicos de Valencia que realiza la técnica de anillos intracorneales con láser.

«El proceso es muy poco invasivo, dura alrededor de 10 minutos, es indoloro para el paciente y tiene un tiempo de recuperación de entre 48 y 72 horas, a partir de las cuales se puede hacer vida normal», explica la doctora Ana Hervás, del servicio de Oftalmología del Hospital de Manises. En este caso, a diferencia de un trasplante de córnea, el restablecimiento de la visión es mucho más rápido y en aproximadamente tres meses se puede obtener una visión correcta sin las molestias del postoperatorio.

PATOLOGÍA CADA VEZ MÁS FRECUENTE

La intervención quirúrgica de anillos intracorneales está indicada principalmente a pacientes con queratocono, una enfermedad que cada vez se detecta con mayor frecuencia. Consiste en una deformación en forma de cono que debilita el tejido corneal y altera la visión de manera progresiva, haciéndola cada vez más borrosa y desenfocada.

En un primer momento, se pauta el uso de gafas o lentillas para intentar corregir la afección, pero cuando se detecta una degeneración corneal en estados más avanzados, lo recomendable es hacer uso de anillos intracorneales que refuercen la córnea y prevengan la progresión del queratocono. «Con esta cirugía queremos evitar llegar a un trasplante, un procedimiento más complicado que puede ocasionar riesgo de rechazo en el paciente», declara la doctora Hervás.

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Betabloqueantes tras un infarto: un estudio español demuestra que ya no son necesarios en la mayoría de pacientes

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Betabloqueantes infarto
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Un estudio internacional coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha revolucionado el abordaje del tratamiento del infarto de miocardio. La investigación concluye que los betabloqueantes, recetados de forma rutinaria desde hace más de 40 años, no aportan beneficios en pacientes que han sufrido un infarto no complicado, es decir, cuando la función contráctil del corazón se mantiene conservada.

El estudio Reboot cambia las guías clínicas del infarto

Los resultados proceden del ensayo clínico Reboot, en el que han participado 8.505 pacientes de 109 hospitales en España e Italia. El trabajo, publicado en dos de las revistas médicas más prestigiosas —The New England Journal of Medicine y The Lancet—, se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Madrid.

“Nuestro trabajo va a cambiar el tratamiento del infarto en todo el mundo. Más del 80% de los pacientes con infarto no complicado reciben betabloqueantes al alta, pero no hay evidencia de que les aporten beneficio”, explica Borja Ibáñez, director científico del CNIC e investigador principal del estudio.

Por qué se recetaban betabloqueantes tras un infarto

Desde los años 80, los betabloqueantes se recetaban tras un infarto porque reducen la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el consumo de oxígeno del corazón, protegiéndolo frente a arritmias y complicaciones.

Sin embargo, con la llegada de tratamientos más efectivos como la angioplastia coronaria y la colocación de stents, que abren la arteria obstruida en cuestión de minutos, el papel protector de estos fármacos ha quedado obsoleto en muchos casos.

El CNIC ya lo adelantó en su polipíldora cardiovascular (que combina aspirina, un antihipertensivo y un medicamento para el colesterol), de la que se excluyeron los betabloqueantes por su cuestionada utilidad.

Beneficios de eliminar los betabloqueantes

Según el estudio Reboot, dejar de prescribir betabloqueantes de forma rutinaria tras un infarto no complicado supondrá:

  • Menos efectos secundarios: cansancio, bradicardia (ritmo cardíaco bajo) y disfunción sexual.

  • Mayor adherencia al tratamiento, al reducirse el número de pastillas diarias.

  • Ahorro económico para el sistema sanitario, al disminuir la prescripción innecesaria.

Un riesgo especial para las mujeres

Uno de los hallazgos más relevantes del ensayo es la diferencia en el efecto de los betabloqueantes según el sexo.

  • En las mujeres, el estudio encontró un mayor riesgo de muerte, reinfarto y hospitalización por insuficiencia cardiaca cuando recibían betabloqueantes en comparación con aquellas que no los tomaban.

  • En los varones, en cambio, no se detectaron estos efectos adversos significativos.

Este resultado pone de manifiesto la importancia de tener en cuenta el sesgo de género en las enfermedades cardiovasculares, algo históricamente poco considerado en la investigación clínica.

Una advertencia para los pacientes que ya los toman

A pesar de los resultados, los cardiólogos insisten en que nadie debe suspender por su cuenta la medicación.

“Si un paciente está leyendo esta información y toma betabloqueantes, no debe interrumpirlos sin hablar antes con su médico. Es el especialista quien debe decidir si mantenerlos o no en cada caso”, advierte Ibáñez.

El infarto en España: cifras y contexto

  • Cada año, alrededor de 70.000 personas sufren un infarto en España.

  • El 70% de los pacientes sobreviven con la función cardíaca intacta, el grupo donde los betabloqueantes no ofrecen beneficio.

  • Hasta ahora, más del 80% de los pacientes eran dados de alta con esta medicación.

Con los nuevos datos, se espera una actualización de las guías clínicas internacionales de cardiología, lo que cambiará la práctica médica en hospitales de todo el mundo.


Conclusión: un cambio histórico en el tratamiento del infarto

El ensayo Reboot marca un antes y un después en la cardiología. Los betabloqueantes dejan de ser necesarios para la mayoría de los pacientes que superan un infarto sin complicaciones, reduciendo riesgos, efectos adversos y costes.

Se trata de un cambio de paradigma comparable al que supuso en su día la introducción de los stents coronarios, y que impactará en la vida de miles de pacientes cada año.

 

 

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