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Cultura

‘El Paquito’, la mejor ruta de ‘esmorzaret’ por València

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El Paquito
El Paquito de Taberna Valear

El ‘esmorzaret’ es una tradición muy nuestra, casi un ritual, un acontecimiento social en el que nos reunimos para disfrutar de una buena conversación a media mañana y con el que recargar las pilas. Ahora que poco a poco volvemos a una normalidad más parecida a la de antes de la pandemia, es un buen momento para recorrer València con el paladar mientras damos la bienvenida al verano. Pero además, es una ocasión única de añadir a nuestra lista de bocadillos favoritos uno en el que la carne de cordero es la gran protagonista. ¿El nombre de este manjar matutino? ‘El Paquito’.

Un nuevo sabor que ha llegado para adaptarse a las tradiciones locales, para enamorar al público de todas las edades y que podremos probar en una veintena de bares y restaurantes de València  –número que se irá ampliando hasta el centenar en las próximas semanas– para convertirse en una auténtica ruta gastronómica del almuerzo popular.

La pandemia ha cambiado muchos de nuestros hábitos, nos hemos vuelto más diurnos, más del ‘tardeo’, debido a las restricciones horarias y del ocio nocturno. Necesitamos cualquier excusa para volver a juntarnos, hablar, y disfrutar de la compañía de nuestros amigos. Y que mejor manera que hacerlo frente a un buen ‘esmorzaret’ mientras descubrimos los mejores rincones de nuestra ciudad.

Y lo mejor es que ‘El Paquito’ no tiene una única receta, sino que hay tantas como bares y tabernas que lo preparan. Qué mejor excusa para probar cada una de sus variantes en esta ruta que ya triunfó el pasado año y que vuelve de la mano de INTEROVIC, la Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino.

Desde combinaciones tradicionales como la del Bar Ricardo con patatas, pimiento de piquillo y pierna de cordero deshuesada hasta las más originales como la de Mundua, en la que el cordero se combina con naranja, canela, achiote y cuatro tipos diferentes de chile, pasando por la receta de pierna de cordero y sobrasada mallorquina a baja temperatura, berenjena a la llama, mahonesa de espinacas, pasas y piñones, y espinacas baby en la Taberna Valear.

Mercatbar de Quique Dacosta; La Sangu; Organyo… ¿Te apuntas a buscar ‘tu paquito’? Aquí tienes todos los bares y tabernas en los que podrás saborear este bocadillo de cordero en todas sus variantes.

Una buena manera de no perder las buenas costumbres y de paso apoyar a la hostelería valenciana. Bon profit!

 

 

 

 

 

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Cultura

El documental ‘Arcadeología’ lleva al cine la esencia del videojuego clásico

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EFE/Manuel Lorenz

Alicante, 29 jul (EFE).- Las máquinas de videojuegos de los recreativos de los 80 y 90, lo que se conoce en el argot como arcade, desaparecieron fulminantemente tras la llegada a los hogares de las videoconsolas pero diferentes asociaciones y profesionales preservan su memoria e, incluso, tratan de recuperar su espíritu en proyectos de nueva creación.

Este ámbito, lleno de pasión y nostalgia, es el que rastrea el documental Arcadeología, que mañana llegará a los cines.

Así lo detalla para Efe el director de la película, Mario-Paul Martínez, quien señala que la raíz de su proyecto nació en su «investigación del videojuego como parte de la cultura de masas».

Martínez, profesor del departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, inició un proyecto que estudiaba «cómo se catalogaba la preservación» de estos juegos en España.

«Siempre he estado interesado en el videojuego», ha confesado Martínez (Alicante, 1978). «Viví el movimiento arcade y he visto su evolución», ha continuado, hasta llegar al momento actual, en el que el sector ha superado al cine o la música en el campo del entretenimiento.

«Pero su importancia no es solo económica», ha advertido, «también como ente cultural» ya que «un juego, como una novela o una película, puede cambiar tu vida».

Con este punto de partida llegó a la asociación Arcade Vintage, que «casi en la sombra y de manera altruista» trabajaba en la recuperación de las máquinas originales.

«No querían emuladores, es decir, la copia actualizada de aquellos juegos» sino recuperar la experiencia: «Perseguían la partida perfecta, desde un punto de vista nostálgico».

Una vez en contacto con la asociación alicantina, descubrieron que «no estaban solos», que «existe un tejido que se extiende por toda España» en el que diferentes asociaciones y profesionales viajaban por todo el mundo en busca de los muebles y los juegos originales.supem

«Los seguimos y conocimos a todo tipo de aficionados, a creadores de la época dorada y actuales, incluso llegamos a la Biblioteca Nacional», que ha incorporado a su catálogo los juegos españoles.

Dos años y medio de rodaje después, tiempo en el que Arcade Vintage inauguró el primer museo de videojuegos de España, en Ibi (Alicante), Arcadeología ya ha pasado por diferentes festivales y se estrenará en pantalla grande.

En él, se repasa la historia del arcade, «el videojuego primitivo y primario» cuyo modelo de negocio original era «maligno», ha bromeado Martínez, «ya que está basado en partidas rápidas y de gran dificultad para generar consumo». Pero, al mismo tiempo, precisaba «una gran estilización para contar mucho con apenas cuatro píxeles y dos pantallas».

Esa condensación de contenidos es uno de los secretos de su permanencia en la memoria.

«En las diferentes asociaciones hay tipos de 40 ó 50 años con poder adquisitivo para comprar las máquinas», cultivar su pasión y «traspasar el legado a sus hijos», quienes disfrutan igual de los juegos primitivos, ha dicho Martínez.

PacMan, Tetris o los clásicos marcianitos tienen reflejo «en los nuevos juegos para móvil o tablet, con dinámicas rápidas y puntuaciones que hacen que el jugador quiera superarse».

Además, «la sociabilidad de los salones recreativos de antes», que eran «la red social del momento», se ha transformado en «un universo diferente en el que los jugadores comparten sus experiencias online, con un micrófono y unos auriculares», lo que les permite jugar en equipo con personas de todo el planeta.

«El que juega de verdad, disfruta mucho descubriendo joyas en todo tipo de plataformas y sin prejuicios», ha sentenciado el director del documental.

Alterna juegos clásicos como Supermario o aventuras gráficas como Monkey Island, con producciones de gran presupuesto como The Last of Us, en una industria «sin techo», en la que ya se trabaja en proyectos de «realidad aumentada o virtual» y que se dirige a las competiciones de deportes electrónicos.

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