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Valencia

El segundo cierre de fin de semana empieza a las 15 horas en estas ciudades de la Comunitat

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València, 5 feb (EFE).- A las 15 horas de este viernes comienza a aplicarse, por segundo fin de semana consecutivo, el cierre perimetral de las dieciséis ciudades de la Comunitat Valenciana de más de 50.000 habitantes, de las que no se podrá salir ni entrar sin causa justificada hasta las 6 de la mañana del lunes.

Este confinamiento perimetral afecta a las cinco grandes ciudades de la provincia de Valencia (València, Torrent, Sagunto, Gandia y Paterna), a las nueve de Alicante (Alicante, Alcoi, Benidorm, Elche, Elda, Orihuela, Petrer, San Vicent del Raspeig y Torrevieja) y a las dos de Castellón (la capital y Vila-real).

Al igual que el fin de semana pasado, y hasta al menos el que viene, durante las 63 horas que transcurren entre las tres de la tarde del viernes y las seis de la mañana del lunes queda limitada la entrada y la salida de personas en esas dieciséis localidades a lo estrictamente indispensable.

Las excepciones a este cierre son las mismas que para el confinamiento perimetral de la Comunitat, como por ejemplo el retorno a la residencia habitual, la asistencia a centros sanitarios o al lugar de trabajo, o el cuidado de personas vulnerables.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado volverán a desplegar dispositivos especial para vigilar el cumplimiento de estas restricciones, que afectan al 46 % de la población de la Comunitat y buscan intentar frenar el avance del coronavirus, y que el pasado fin de semana redujeron la movilidad un 50 % con respecto al anterior.

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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