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Sucesos

EL TSJCV confirma 14 años de condena a un anciano que mató a bastonazos a su pareja

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ALICANTE, 2 May. (EUROPA PRESS) –

La sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) ha confirmado la condena de 14 años de prisión impuesta por la Audiencia de Alicante a un anciano británico de 78 años que mató a bastonazos a su pareja de 80 en la localidad de San Miguel de Salinas y posteriormente escondió su cuerpo que no fue hallado hasta meses después, tras ser detenido y confesar.

Asimismo, confirma el pago de una indemnización de 37.000 euros por daños morales para cada uno de sus dos hijos de la mujer fallecida, y rechaza, en este caso, el recurso del condenado para evitar abonar ese importe a uno de ellos porque renunció en el juicio a la compensación.

Sin embargo, la sala mantiene la decisión de la magistrada-presidenta del jurado de condenar por este motivo e imponerle la responsabilidad civil, ya que considera que existe una duda respecto a la renuncia de la hija a la indemnización por las dificultades idiomáticas y posibles carencias de traducción junto con una deficiente información sobre la trascendencia de sus palabras.

Y este mantenimiento es más acorde con la posición de esta hija en todo el proceso, donde mantuvo su personación en la causa en todo momento. Por tanto, rechaza el recurso porque no se puede afirmar «con la necesaria rotundidad» que de forma «consciente y voluntaria» la hija de la víctima renunció a la indemnización.

Según los hechos probados por el jurado, la víctima y su agresor discutieron y, en un momento, el hombre fue hasta la cocina con un bastón y agredió a la mujer en la cabeza hasta la muerte, antes de irse a dormir.

A la mañana siguiente acudió a varios lugares «simulando» que buscaba a la víctima, e incluso fue a su casa en Ciudad Quesada para recibir unos muebles que esperaba su pareja. Además, cogió el cuerpo de la mujer y lo depositó en un paraje de Algorfa, tapándolo con abundantes ramas. Dos días después interpuso una denuncia ante la Guardia Civil y simuló su desaparición hasta que fue detenido meses después.

Contra ese dictamen, la acusación particular pidió que se revocara la condena por homicidio y se impusiera una pena de 20 años de prisión por asesinato o 15 años en el caso de mantenerse la calificación penal de la sentencia de primera instancia.

Sin embargo, en este punto, la sala rechaza el recurso de la hija porque, aunque la víctima recibió golpes estando tendida en el suelo, esa variante de la alevosía no se recogió en las conclusiones de las partes, por lo que tampoco se recogió en el objeto del veredicto, que no recibió «ninguna objeción».

Por ello, no puede «replantearse» el objeto del proceso al introducir «nuevos elementos» sobre los que el jurado no se ha pronunciado ni el acusado «pudo defenderse». Y recuerda la sala que debe ser la acusación quien pruebe «los hechos básicos».

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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