El exgerente de la empresa de la Diputación de Valencia Imelsa y autodenominado "yonqui del dinero", Marcos Benavent, durante su declaración en el juicio. EFE/Jordi Ferrer
València, 4 may (EFE).- El exgerente de la empresa de la Diputación de Valencia Imelsa y autodenominado «yonqui del dinero», Marcos Benavent, ha asegurado en su declaración ante el juez que manipuló las grabaciones que dieron origen al caso Imelsa, ha asegurado que fue engañado tras comprometerse a colaborar con la Justicia y ha pedido perdón a los afectados.
Benavent ha declarado como procesado en la segunda sesión del primer juicio abierto por supuesta prevaricación, malversación de caudales públicos, falsedad en documento mercantil, fraude en la contratación y blanqueo de capitales en esta empresa pública.
El caso Imelsa, que posteriormente ha tenido derivadas en el Ayuntamiento de València y la Generalitat, se inició con las grabaciones que realizó Benavent y que fueron entregadas a la Justicia por su exsuegro en 2014.
Prácticamente durante toda la instrucción Benavent colaboró con la Fiscalía Anticorrupción para el esclarecimiento de los hechos, pero tras cambiar de abogado, ahora afirma que dichas grabaciones son un montaje.
«Quiero pedir perdón a tanta gente a la que le hice daño con mis declaraciones, fueron en circunstancias manipuladas por mí, en connivencia con mi exdefensa y la Fiscalía, porque se me prometieron rebajas sustanciales de pena y de no ingreso en prisión».
En el transcurso de su declaración también ha afirmado que el registro del despacho de su anterior abogado «fue ilegal» (en ese despacho se hallaron los conocidos como ‘papeles del sirio’, que sustentan la causa judicial contra el expresident de la Generalitat y exministro Eduardo Zaplana).
«Antes de declarar ante el juez la primera vez se me planteó colaborar con la Justicia. Yo ya había entregado documentación de Imelsa y se me dijo que si colaboraba iba a tener rebajas sustanciales de penas, hasta dos grados, y que no ingresaría en prisión. Acepté inmediatamente, y a partir de ahí se hace un guion de toda esa colaboración con mi exabogado».
«Era contestar a todo que sí, ‘dí que sí a todo, el objetivo es perjudicar a la mayor cantidad de gente posible, partidos, empresas, empresarios, cuanto más grande sea esto mejor para todos’, me dijeron», ha agregado Benavent.
«Muchas veces, al ir a declarar a la Guardia Civil ya había un guion predeterminado, yo tenía que responder a todo que sí. Yo solo quería acabar pronto e irme a casa», ha apuntado el exgerente de Imelsa, quien ha alabado el trato que le profesaron los agentes de la UCO y ha lamentado las condiciones en las que trabajan. «Duermen hasta en prisiones», ha indicado.
Benavent se ha referido de nuevo al caso Erial, que afecta a Eduardo Zaplana. «Recuerdo cuando me citaron a declarar tras la detención de Zaplana. No había dormido en toda la noche, no estaba en condiciones de declarar nada. He recibido presiones de ese tipo, una detrás de otra durante seis años, tenía que decir que sí a todo, me sentí obligado a declarar, por decirlo de alguna forma».
Benavent no ha respondido a las preguntas del fiscal ni de los abogados que alcanzaron conformidades con el fiscal (los de José Estarlich y Francisco Javier Márquez Suárez).
Además, ha explicado que no participó como socio en la constitución de Thematica, la empresa a través de la cual supuestamente se desviaron fondos públicos de la Diputación y el Ayuntamiento de València: «se me vendió un 20 % tras constituirse», ha apuntado, aunque el abogado que le preguntaba ha dejado patente que admitió lo contrario.
Ha negado haber puesto en contacto a Thematica Events con la entonces concejala del Ayuntamiento de València María José Alcón y también ha insistido en que no tiene nada que ver con las contrataciones de Thematica para la realización de actos de las campañas electorales de Vilamarxant y Moncada (PP), y ha negado que Imelsa abonase factura alguna al respecto.
«Durante todos estos años he dicho muchas cosas verdaderas y muchas falsas. Las cuentas de Imelsa estuvieron auditadas, y no fueron denunciadas entonces», ha precisado.
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo
El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito
Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.
En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.
La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”
Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.
Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.
El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”
La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.
Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.
El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.
“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”
Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.
“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.
El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido
El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.
Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.
Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada
El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.
A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.
El juicio continuará hasta el 3 de febrero
Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.
Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz
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