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Así puedes acabar con la publicidad no deseada: la Policía explica cómo inscribirse en la lista Robinson

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Eliminar publicidad llamadas

La Policía Nacional ha compartido en sus redes sociales un vídeo en el que explica qué es la lista Robinson y cómo puedes apuntarte en ella. Se trata de un fichero de exclusión publicitaria en el que los ciudadanos se pueden inscribir de forma gratuita para reducir la publicidad que reciben: «Te permite evitar recibir publicidad no deseada», explican las autoridades.

¿Cómo te puedes inscribir en la lista Robinson?

Para inscribirte en la ‘Lista Robinson’, tendrás que seguir estos pasos:

  • Accede a la página web de la lista
  • Accede a la opción de ‘Regístrate como ciudadano’.
  • Elige la opción adecuada entre ‘Menor de 14 años’, ‘Mayor de 14 años’ o ‘Persona fallecida’.
  • Introduce tus datos, establece una contraseña, acepta los términos y condiciones del reglamento del servicio de ‘Listas Robinson’ y de la política de privacidad, previa lectura de los mismos.
  • Tras la recepción de un ‘email’ de confirmación, ya puedes acceder al servicio ‘Listas Robinson’, donde deberás indicar el canal o canales en los que no deseas recibir publicidad (correo postal, correo electrónico, llamadas telefónicas y SMS y MMS). Si tus datos pueden escribirse de diferentes formas –como María José, Pepa o Mª José–, podrás poner varias opciones para que tu oposición sea eficaz en función de cómo haya registrado tu dato la empresa anunciante.

¿Quién se puede inscribir en la lista Robinson?

Concretamente, se puede inscribir, en su nombre propio, cualquier ciudadano mayor de 14 años. También se pueden incluir los datos de menores de esta edad y personas fallecidas, siempre y cuando realice la acción el tutor o representante de ese sujeto.

En el servicio de ‘Lista Robinson’ existen cuatro opciones de exclusión: correo postal, llamadas telefónicas, correo electrónico y SMS/MMS. El usuario puede inscribirse en una, en varias o en todas las opciones.

¿Cuándo se hace efectivo?

Al figurar en la ‘Lista Robinson’, las empresas anunciantes no deberían enviarte publicidad por aquellas vías en las que hayas mostrado tu oposición a recibir comunicaciones comerciales, salvo que dispongan de tu consentimiento previo. Es decir, si estás inscrito en todas las listas, no recibirás las famosas llamadas telefónicas comerciales, pero tampoco campañas publicitarias por correo postal, por correo electrónico ni por SMS o MMS (aunque estas últimas están cada vez más en desuso).

No obstante, si vas a inscribirte en la ‘Lista Robinson’ no esperes dejar de recibir publicidad al instante. Debes tener en cuenta que deben haber transcurrido tres meses desde el día siguiente al que te inscribiste en la lista para que se haga realmente efectiva. Esto es debido a que las empresas que se dedican a enviar publicidad tienen la obligación de consultar esta lista una vez cada dos meses.

Además, las empresas a las que les hayas dado tu consentimiento para el envío de publicidad sí podrán seguir enviándote comunicaciones comerciales aunque figures en la ‘Lista Robinson’. Es decir, el hecho de inscribirte en ella nunca podrá primar sobre tu voluntad de recibir publicidad de una empresa determinada.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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