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Los errores que más se cometen al limpiar en casa y duplican el trabajo

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¿Cómo podemos mantener nuestra casa libre de gérmenes? al limpiar en casa
CLINTU

Las tareas del hogar se encuentran entre los principales motivos de discusión en los hogares españoles, por ello, desde Clintu.es, marketplace online nos descubren los errores que más se cometen al limpiar en casa e implican mayor tiempo y esfuerzo.

A menudo se suele pensar que limpiar es lo más sencillo del mundo, sin embargo, en muchas ocasiones, se cometen errores que llevan a una limpieza ineficaz y, como consecuencia, implica más tiempo y esfuerzo. Consigue el orden en tu casa gracias a estos consejos.

Los errores que más se cometen al limpiar en casa y duplican el trabajo

1. El polvo, el eterno enemigo: hay que empezar siempre por las superficies más altas para que a medida que se limpie no se eche polvo en las partes limpias. Es aconsejable evitar repasar la misma zona varias veces y perder tiempo. “Otro error frecuente es la falsa creencia de empezar limpiando las estanterías, la recomendación es que primero empieces por el suelo y luego la teoría descendente de los muebles”, puntualizan desde Clintu.

2. Aspiradora por escoba: sin duda, con la aspiradora se evita que el polvo se mueva de un lado para otro y la limpieza será más rápida, menos costosa y más eficaz. Se tiende a usar la escoba para recoger pelos, polvo o pelusas y lo único que se consigue es arrastrar en el cepillo toda la suciedad y nunca quedará el suelo completamente limpio.

3. Desinfectante, no multiusos para el W.C.: una de las zonas que más pereza da limpiar es el baño por ello más vale hacerlo bien y ahorrarse tiempo. Es fundamental usar productos específicos para el baño y que sean desinfectantes, los multiusos no valen porque duran menos y no eliminan las bacterias. “si usamos un producto inadecuado nos da la sensación que no está limpio y dedicamos más tiempo y trabajo a repasarlo”, señalan desde Clintu.

4. Los trapos también se limpian: bayetas, estropajos o trapos, sea lo que sea lo que se utilice para limpiar la casa, no hay que olvidar limpiarlos después de usarlos. De este modo se evita arrastrar la suciedad en la próxima vez. Frecuentemente cuando se acaba de limpiar y se guarda todo tal cual pero la limpieza acaba por fregar también los utensilios de limpieza.

5. El secar siempre se olvida: este es uno de los errores más frecuentes y que ensucian todo el esfuerzo realizado a la hora de limpiar. Si se deja que todo se seque al aire pueden aparecer manchas o marcas, por ello, lo mejor es repasar las zonas con un paño limpio de microfibra seco y dejarlo todo reluciente. Sobre todo en las zonas del baño como la ducha, bañera o los grifos.

6. La estrategia incorrecta para los cristales: por lógica se cree que en días soleados es mejor limpiar los cristales puesto que se ve con mayor claridad la suciedad, sin embargo, es un pensamiento erróneo; ¿por qué? Los limpiacristales se secan muy rápido dejando manchas que ensucian el trabajo realizado, por ello es recomendable limpiarlos en días nublados o cuando no haya sol.

7. Sobrecargar la lavadora: con el afán de aprovechar la lavadora, existe una tendencia a sobrecargarla perdiendo eficacia en el lavado; lo único que se consigue es que el detergente y el agua no actúen sobre todas las prendas y queden mal lavadas y aclaradas.

Lo que parece algo sencillo puede traer quebraderos de cabeza e, incluso, discusiones con nuestra pareja. Según varios estudios, las tareas domésticas son motivo de discusión en la mayoría de hogares españoles; “de ahí decidimos empezar este marketplace que facilita la vida de nuestros usuarios con una contratación flexible desde cualquier lugar y a cualquier hora. Esperamos ayudar a que haya más felicidad en los hogares”, finaliza Alex Espel, fundador de Clintu.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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