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Esta es la multa por llevar un detector de radares en tu coche

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radares valencia

Vas por la carretera y sin darte cuenta superas la velocidad máxima permitida en ese tramo. Ya sea por despiste o por ir con prisa el caso es que nos puede salir muy caro si un radar de la Dirección General de Tráfico (DGT) registra nuestro exceso y somos multados. Para evitar ese ‘mal trago’ algunos conductores optan por utilizar inhibidores o detectores de radares, sin saber que llevar dicho dispositivo puede ser mucho más caro que la multa por superar el límite de velocidad.

Sí está permitido

Los aparatos que avisan de un radar están permitidos están permitidos. La DGT tiene un listado completo en el que está publicado dónde se encuentran los radares fijos y móviles a lo largo de toda la geografía española.

¿Cuáles son las diferencias entre los radares fijos y los móviles? De los primeros se conoce la ubicación exacta, así que no son ninguna sorpresa, algo que sí tiene los móviles; debido a que, si bien se conoce su ubicación, lo que se publica es el rango de kilómetros entre los que está.

Los detectores e inhibidores no están permitidos

Tanto los inhibidores de radares como los detectores están prohibidos porque la revelación de la posición exacta de un cinemómetro sería ilegal. El detector localiza a los radares cercanos y si lo tienes incorporado en tu vehículo se considera una infracción grave de 200 eurostres puntos de tu carnet de conducir.

En el caso de los inhibidores la sanción es mucho mayor. Estos aparatos interfieren en el buen funcionamiento de los radares colocados por la DGT de manera que los anulan y no pueden detectar a la velocidad de tu vehículo. Al ser una infracción grave la  la multa asciende a 6.000 euros y a la retirada de seis puntos de tu permiso de circulación. Además, lo uses o no, solo por tenerlo instalado se te podrá poner esa multa.

Además la multa afectaría en este caso a más personas. Los 6.000 euros por tener un inhibidor instalado en el vehículo duelen, más aún con la resta de seis puntos del carnet, pero la peor parte se la lleva el taller que te equipó el coche con un dispositivo ilegal. En este caso, sobre el establecimiento caerá una multa de nada más y nada menos que de 30.000 euros.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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