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Estas son las carreteras valencianas con mayor riesgo de accidente grave

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VALÈNCIA/SANTANDER, 18 Dic. – La Comunitat Valenciana es la octava autonomía con mayor proporción de kilómetros de carreteras de riesgo elevado o muy elevado, en la red estatal, con un 8 por ciento de vías, y por debajo de la media del conjunto del país, que se sitúa en el 11%. La lista la encabeza Aragón, con un 26%.

Así se desprende de la 17 edición del estudio de evaluación de carreteras EuroRAP, presentado por el RACC, que analiza la accidentalidad en la red del Estado. Por provincias, Valencia se sitúa en la décimo quinta posición entre las de mayor riesgo y un 14%, una lista que encabeza Teruel, con el 36%. Castellón se encuentra en el puesto 18, con el 12%, mientras que Alicante no aparece en los 20 primeros lugares.

La N-330, en el tramo de Utiel cruce con la N-3 y con una longitud de 22,4 es uno de los tramos con más riesgo de accidente de la red de carreteras del Estado y cierra la lista de los diez de mayor peligro.

La provincia de Valencia tiene dos tramos entre los diez con más siniestros graves de motocicletas por kilómetro en grandes áreas metropolitanas, una lista que encabeza Barcelona con tres. En el caso de Valencia, se trata de la A-3 en el enlace de Manises al de la capital, de 3,8 kilómetros y con un 44% de siniestros; y la V-31, del enlace de la CV-42 al de la V-30, un total de 8,3 kilómetros y con un 57%.

Asimismo, esta provincia tiene dos tramos con más accidentes de vehículos pesados por kilómetros: la A-7 del enlace de Puçol a la A-3, con un tramo de casi 30 kilómetros y un 55% de accidentes y en la misma vía del enlace de Alcúdia a Xàtiva de 19 km y con igual porcentaje de accidentes.

Aragón es la comunidad autónoma que tiene una mayor proporción de carreteras consideradas de riesgo elevado, con el 25,98% de vías, seguida de Castilla y León con el 13,66%, Cataluña con el 12,71% y Galicia con el 12,12%.

El Informe EuroRAP 2019 evalúa el riesgo en carretera, en concreto el de las vías que forman parte de la Red de Carreteras del Estado (RCE), teniendo en cuenta la evaluación de los siniestros durante los tres últimos años, su gravedad y su relación con las características de la vía.

El resultado se estructura según un Índice de Riesgo, definido como el número de accidentes mortales y graves ocurridos en un tramo en relación al número de vehículos que pasan por él. Es decir, calcula los tramos de carretera en los que es más probable que una persona sufra un accidente.

En este sentido, las tres comunidades autónomas con peores resultados son Aragón, donde uno de cada cuatro tramos analizados de los pertenecientes a la RCE posee un riesgo elevado de accidente (25,98%), muy por delante de Castilla y León (13,66%) y Cataluña 12,71%).

Fuente: (EUROPA PRESS)

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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