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Valencia

Este municipio multará hasta con 3.000 € la demanda y consumo de prostitución

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València, 12 abr (EFE).- El Ayuntamiento de Bonrepòs i Mirambell (Valencia) sancionará con hasta 3.000 euros la demanda y consumo de prostitución en el municipio, con el objetivo de erradicar esta práctica y otras formas de explotación sexual y de proteger «los derechos de las víctimas del sistema prostitucional».

Así lo recoge la ordenanza municipal abolicionista de la prostitución y la explotación sexual, que ha sido aprobada definitivamente y que se publica este viernes en el Boletín Oficial de la Provincia de Valencia (BOPV).

La norma articula una serie de medidas de carácter jurídico, así como recursos psicosociales, para defender y proteger a las mujeres víctimas de prostitución y de explotación sexual, y para garantizar la convivencia en el espacio público de manera que toda la ciudadanía pueda ejercer libremente sus derechos.

Partiendo de la defensa de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, la ordenanza persigue erradicar la prostitución y la explotación sexual, y por ello, considera víctimas a todas las mujeres en situación de prostitución y sanciona la demanda como causa principal de la existencia de la prostitución.

La ordenanza considera las conductas tipificadas como infracción «atentados contra la dignidad y los derechos fundamentales de las mujeres víctimas de prostitución y explotación sexual», y en ningún caso se sancionará por ello a las mujeres en situación de prostitución o víctimas de explotación sexual.

Así, establece que será infracción leve, con multas de 500 a 750 euros, colocar, repartir, divulgar y/o difundir publicidad que promueva, favorezca o fomente el consumo y/o mercado de la prostitución, así como el turismo sexual, cuando se utilice el espacio público o los elementos que lo integran.

Serán responsables de la realización de esta conducta quienes ejecuten materialmente la misma, además de quienes consten como anunciantes en el medio, formato y/o soporte que se trate en cada caso.

Como infracciones graves, se incluyen solicitar, negociar o aceptar directa o indirectamente servicios sexuales retribuidos, y realizar cualquier actividad de carácter sexual en el espacio público a cambio de retribución, en dinero o en especie, o cualquier otra contraprestación.

También colaborar con los demandantes de servicios sexuales con acciones como facilitar, vigilar y alertar sobre la presencia de agentes de la autoridad, y favorecer o promover el consumo de prostitución u otras formas de explotación sexual, el mercado de la prostitución y/o el turismo sexual.

Las infracciones muy graves serán las mismas que las graves, cuando se lleven a cabo en espacios situados a menos de doscientos metros de distancia de centros docentes o educativos u otros lugares con afluencia de público infantil, o de espacios destinados a la celebración de cualquier acto público de naturaleza cultural, festiva, lúdica y/o deportiva, con afluencia de público.

También cuando se realicen en puntos que impliquen una mayor vulnerabilidad para las personas en situación de prostitución por su aislamiento, escasez de alumbrado, cercanía a las vías de circulación de vehículos y espacios que impidan o dificulten la huida.

Las infracciones calificadas como graves serán sancionadas con multa de 750,01 euros a 1.500 euros y prescribirán a los dos años, y las muy graves serán sancionadas con multa de 1.500,01 euros a 3.000 euros y prescribirán a los tres años, mientras que las leves lo harán a los seis meses.

La ordenanza es aplicable también a las conductas realizadas por personas menores de edad, con edad comprendida entre los 14 y 18 años.

 

 

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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