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Cultura

Este tema arrasó en las pistas de baile en los 90 y era valenciano

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Los pinchazos: ¿sumisión química diversión engaño moda...?

Este proyecto fue lo que se llama en inglés un ‘onehit wonder’, que significa cantante o grupo de un solo éxito. ¡Pero vaya éxito!​ Corría el verano de 1995 cuando un sonido, una melodía irrumpía con fuerza en todas las pistas de baile.

Sensity World era un proyecto Eurodance español, de origen valenciano, que irrumpió en todas las pistas de baile a finales de la famosa Ruta del Bakalao.
Detrás estaban Victor Grafiá en la producción y Ana Martínez la cantante que ponía rostro a este proyecto bajo el pseudonimo de Aina. Y un tema que los hizo inmortales, «Get It Up».

Sin duda todo un gran acierto versionar aquel tema de New England, llamado «Get It Up».

El remix de «Get It Up» corrió a cargo del DJ Sammy y el resto forma parte de la historia de nuestra música, de la memoria colectiva de toda una generación que bailó ese tema y que a día de hoy se les eriza la piel con tan solo escucharlo, recordando aquellos tiempos.

Más tarde lanzaron algún otro single como «The World Won’t Stop» para después empezar a hacer carrera en solitario Aina.

«X-Tasy In Paradise» y «Such A Shame» fueron algunos de sus posteriores temas. En 2005, el productor de Sensity World con nueva vocalista, lanzó un nuevo single, titulado «Change My Life».

Pero nunca se repitió el fenómeno «Get It Up». Un éxito que a día de hoy sigue siendo recordado por aquellos jóvenes de entonces que ahora recuerdan con añoranza.

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Cultura

Biffy Clyro desata una noche de puro rock en el Auditorio Roig Arena de València

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La banda escocesa ofrece un concierto lleno de contrastes, alternando descargas de rock contundente con baladas cargadas de emoción

València, 3 de febrero de 2026Biffy Clyro ha firmado este martes una de las noches de rock más intensas de la temporada en el Auditorio Roig Arena, donde ha vuelto a demostrar por qué es una de las bandas más influyentes del rock contemporáneo. El trío escocés ha desplegado un directo vibrante, repleto de contrastes sonoros y emocionales, ante un público entregado desde el primer acorde.

La formación liderada por Simon Neil (voz y guitarra) junto a los hermanos Ben y James Johnston atraviesa una etapa especial en esta gira. La ausencia temporal de James Johnston, apartado de los escenarios por motivos de salud, ha sido cubierta por Naomi Macleod, que ha asumido el bajo con solvencia y presencia escénica, aportando solidez al sonido del grupo sin perder su esencia.

Un arranque cargado de energía

Antes de la salida de Biffy Clyro, el público pudo disfrutar del directo de Bartees Strange, que calentó la sala con su propuesta de indie rock. Minutos después, la banda escocesa irrumpió en el escenario con la fuerza de “A Little Love”, uno de los temas destacados de su reciente álbum Futique, muy bien recibido por la crítica.

El arranque continuó con “Hunting Season” y “That Golden Rule”, una combinación explosiva que marcó el tono inicial del concierto, dominado por riffs potentes y una ejecución impecable.

De la furia eléctrica a la emoción más íntima

Tras el impacto inicial, Biffy Clyro dio paso a un registro más introspectivo con “Shot One” y la aclamada “Space”, una de las baladas más queridas por sus seguidores. La respuesta del público fue inmediata, acompañando cada verso en una atmósfera cargada de emoción.

La electricidad regresó con “Wolves of Winter” y “Tiny Indoor Fireworks”, para volver a bajar las revoluciones con “Goodbye”. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con “Friendshipping”, que Simon Neil dedicó expresamente a James Johnston, arrancando una ovación unánime del auditorio.

Un tramo final apoteósico

El concierto avanzó hacia su fase más coral con “Biblical”, “A Thousand and One” y “Different People”, hasta alcanzar uno de los puntos álgidos con “A Hunger in Your Haunt”, coreada con fuerza por todo el recinto. La intensidad continuó con “Black Chandelier”, un tema que creció en energía hasta un estribillo celebrado por el público.

El reconocimiento inmediato de los primeros acordes de “Mountains” desató uno de los momentos más eufóricos de la noche. Después, la banda volvió a la intimidad con “Two People in Love” y “Machines”, equilibrando la intensidad emocional del concierto.

El cierre fue una auténtica celebración del rock con “The Captain”, donde la banda exhibió su excelencia instrumental, seguida de “Living Is a Problem Because Everything Dies” y “Bubbles”. Finalmente, “Many of Horror” puso el broche de oro a una noche inolvidable, confirmando a Biffy Clyro como una de las grandes referencias del rock actual.

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