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Salud y Bienestar

Estos son los alimentos infalibes para prevenir el resfriado

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València, 8 nov.-La tradición popular atribuye propiedades curativas a los alimentos con vitamina C, tales como el ajo, la sopa de pollo o la miel frente al resfriado, la tos, la congestión o la gripe. Sin embargo, en la actualidad no hay ninguna prueba científica que demuestre que su consumo sea beneficioso para este objetivo.

Según ha explicado la doctora Laura Arranz, profesora del Departamento de Nutrición, Ciencias de la Alimenación y Gastronomía de la Universidad de Barcelona, lo que realmente contribuye a prevenir estas enfermedades, e incluso a aliviar sus síntomas, es seguir hábitos de vida saludables y una alimentación equilibrada.

La doctora ha precisado que «más allá de la vitamina C hay muchos nutrientes imprescindibles para el sistema inmunitario. Todas las vitaminas, minerales como el zinc, antioxidantes como los polifenoles o los betacarotenos, grasas como los Omega-3 y las fibras (sobre todo de tipo soluble) son básicos en un cóctel de salud».

MINERALES Y VITAMINAS
Las vitaminas A, C y E, el magnesio, el cobre, el manganeso o el hierro son algunos de los elementos clave en los procesos celurares que ayudan a neutralizar los radicales libres y el estrés oxidativo.

La doctora Arranz ha aclarado que «el funcionamiento correcto del metabolismo y de las defensas antioxidantes requiere la presencia de estos nutrientes en cantidades suficientes». La pregunta que subyace es qué alimentos propocionan estos nutrientes.

Según la experta, «los alimentos de origen vegetal son ricos en antioxidantes, pero especialmente la fruta, las hortalizas, las verduras de hoja verde, las semillas y los frutos secos». Además, ha aconsejado «consumir una buena parte de estos vegetales en crudo o con tiempos de cocción adecuado para que la ingesta de antioxidantes se amayor».

EL ZINC COMO REGULADOR DEL SISTEMA INMUNE
La doctora Arranz ha explicado que «el zinc es un oligoelemento esencial que juega un papel clave en más de 300 enzimas y está involucrado en la comunicación celular, además de desempeñar un importante papel en la regulación del sistema inmune».

Ha añadido, además, que «el déficit de zinc, que afecta al 20% de la población mundial, se asocia a la disminución del sistema inmunitario». Entre los alimentos que contienen zinc se encuentran las carnes, el pescado, los moluscos, las espinacas o los frutos secos.

OMEGA-3: GUARDIÁN DE LAS DEFENSAS
Las grasas Omega-3 son importantes para el sistema inmunitario, para la salud cardiovascular y para la salud visual y cerebral pero además intervienen como precursores de las moléculas antiinflamatorias.

La experta ha detallado que «si queremos cuidar las defensas, debemos aumentar la ingesta de frutos secos, especialmente nueces y almendras, para conseguir un aporte diario de dos gramos de ácido alfa-linolénico y pescado azul para conseguir 200 gramos de ácido docosahexaenoico (ácido graso poliinsaturado omega-3)».

LA FIBRA, UNA COMPAÑERA ALIADA
La nutricionista ha revelado que «la fibra ayuda a la nutrición y el bienestar de las bacterías beneficiosas que residen en el intestino y que juegan a un rol principal en el sistema inmunitario, por lo es imprescindible en el día a día».

Además, la fibra dietética proviene de los alimenos de origen vegetal tales como las legumbres, las semillas, los frutas secos, las verduras o las frutas.

Sin embargo, la doctora ha advertido que las legumbres «puedencausar problemas de flatulencia debido a la gran cantidad de fibra que aportan». Por ello, para evitar este problema ha aconsejado «tomar raciones pequeñas tres veces pro semana en lugar del tradicional plato de legumbres solo un día a la semana».

Salud y Bienestar

Las mujeres presentan más síntomas postcovid que los hombres: Estas son las diferencias 

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Las mujeres presentan más síntomas postcovid que los hombres: Estas son las diferencias 
Las mujeres presentan más síntomas postcovid que los hombres: Estas son las diferencias PIXABAY

Un estudio realizado con pacientes de covid-19 ingresados en cinco hospitales públicos españoles durante la primera ola demuestra que, ocho meses después del alta, las mujeres padecían más síntomas de fatiga, disnea, dolor, pérdida de cabello, problemas oculares, depresión y peor calidad del sueño que los hombres.

En el momento del ingreso, el cuadro clínico fue similar en ambos sexos, a excepción de la prevalencia de dolor de cabeza como síntoma inicial, que fue más común en ellas. / Pexels | Olya Kobruseva

Según las conclusiones del estudio LONG-COVID-EXP-CM, publicado en la revista Journal of Clinical Medicine, la cantidad media de síntomas asociados a la covid-19 experimentados por las mujeres, ocho meses después del alta, era de 2,25 frente a 1,5 en el caso de los hombres. Esto ocurría incluso cuando los cuadros clínicos causados por la infección aguda eran similares en el ingreso hospitalario.

El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y la Universitat de València (UV), examina las diferencias de sexo en los síntomas relacionados con la enfermedad y sus efectos a largo plazo tras superarla y ser dados de alta en el hospital.

Hasta ahora, algunos estudios sugerían que el sexo podría ser un factor específico. Este estudio investiga específicamente, con la mayor muestra usada hasta la fecha, esta disparidad y tiene en cuenta las diferencias en los síntomas de inicio asociados a la covid.

Así, “la pandemia se ha relacionado con un aumento de la desigualdad de género. Reconocer que esta enfermedad afecta de manera diferente a mujeres y hombres es un paso crucial hacia una mejor comprensión de la fisiopatología y la naturaleza de las secuelas y síntomas postcovid y la promoción de soluciones de atención médica individualizadas”, destaca Esperanza Navarro-Pardo, profesora de la UV y participante en la investigación.

“De hecho, es muy interesante ver como las mujeres sobreviven en mayor proporción que los hombres a la infección aguda por covid-19, pero desarrollan más síntomas después”, apunta César Fernández de las Peñas, primer firmante del estudio y profesor de la URJC.

Es muy interesante ver como las mujeres sobreviven en mayor proporción que los hombres a la infección aguda por covid-19, pero desarrollan más síntomas después

César Fernández de las Peñas, primer firmante del estudio

Diferencias entre mujeres y hombres

Según este estudio, que analiza los datos de 1.969 pacientes de hospitales de la ciudad de Madrid, el sexo no parece tener relación con el tipo de síntomas al comienzo de la enfermedad: en el momento del ingreso hospitalario, el cuadro clínico fue similar en ambos sexos, a excepción de la prevalencia de dolor de cabeza como síntoma inicial, que fue más común en ellas.

No obstante, en el estado de salud postcovid-19, hubo más síntomas de fatiga, disnea, dolor, pérdida de cabello, problemas oculares, depresión y mala calidad del sueño en las mujeres que en los hombres. El sexo femenino aparece, por tanto, como un factor de riesgo para algunos síntomas postcovid-19 concretos, como los citados anteriormente.

En el estado de salud postcovid-19, las mujeres presentaron más síntomas de fatiga, disnea, dolor, pérdida de cabello, problemas oculares, depresión y mala calidad del sueño que los hombres

Además, a pesar de que enfermedades como la hipertensióndiabetes o trastornos cardiovasculares se han relacionado con un mayor riesgo de patología grave o mortalidad en la fase aguda de la infección, no se ha encontrado que estas variables tengan efectos en la sintomatología posterior a la covid.

Esto podría estar relacionado con el hecho de que esta es más prevalente en los hombres, los cuales muestran mayor severidad de la infección y mayor tasa de mortalidad.

Las causas por las que el coronavirus afectaría más al sexo femenino a largo plazo, apunta el equipo investigador, serían las diferencias biológicas entre mujeres y hombres en la expresión de algunas proteínas, como la enzima que produce angiotensina-2 (ACE2) –una sustancia que estrecha los vasos sanguíneos, por lo que puede causar presión arterial alta– o los receptores transmembrana –proteínas que se extienden por todo el espesor de la membrana plasmática de la células–.

Además, otra de las causas podría ser la menor producción de interleucina-6 proinflamatoria –una molécula que estimula al sistema inmunitario– después de la infección viral en mujeres. Sin embargo, los autores insisten en que estos mecanismos subyacentes deben ser investigados en mayor profundidad.

Referencia:

Fernández-de-las-Peñas et al. “Female Sex Is a Risk Factor Associatedwith Long-Term Post-COVID Related-Symptoms but not with COVID-19 Symptoms: The LONG-COVID-EXP-CM MulticenterStudy”. J. Clin. Med. 2022, 11, 413. DOI: https://doi.org/10.3390/jcm11020413

Fuente:

URJC

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