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ESTUDIO| El 26% de los valencianos comprará un coche eléctrico en los próximos dos años

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El 26% de los conductores en la Comunidad Valenciana tiene intención de comprar en los próximos dos años un coche 100% eléctrico, 2 puntos porcentuales por debajo del total de España, según una encuesta realizada por Cetelem.

Del porcentaje restante, el 64% de los valencianos que no comprará vehículo de estas características dice que el motivo principal para no hacerlo es la insuficiencia de autonomía, seguido del 55% que cree que un coche eléctrico es demasiado caro, y del 49% que considera que no hay puestos de carga cercanos.

El Observatorio Cetelem Motor 2019 de la Comunidad Valenciana, dado a conocer este viernes recoge también que el 62% de los valencianos que ha comprado un coche en los últimos 12 meses lo ha hecho en un concesionario monomarca (frente al 49% del total de España), seguido por el 20% que la ha comprado en concesionarios multimarca (frente al 29% de España), y por el 8% que lo ha hecho en un compra-venta de segunda mano ( frente al 16% del total de España).

Según el estudio, el 81% de los valencianos con intención de comprarse un coche en los próximos 12 meses optaría por un vehículo nuevo en lugar de uno de ocasión, mismo porcentaje que el del total de España. El 43% de los valencianos con intención de comprarse un coche en los próximos 12 meses optaría por un vehículo híbrido, seguido por el 24% que compraría un coche gasolina, y por el 19% que optaría por el diesel.

Para el total de España el ranking es el mismo, encontrando la mayor diferencia en el porcentaje de la futura compra de híbridos, que está 6 puntos por debajo del porcentaje de los conductores valencianos.

A la hora de pagar, el 61% de los conductores valencianos con intención de comprarse un coche en los próximos 12 meses solicitará financiación para realizar la compra, 4 puntos porcentuales por debajo del total de España.

Asimismo, según la encuesta, el 83% de los conductores en la Comunidad Valenciana utiliza internet como medio de consulta durante el proceso de compra de su coche, mismo porcentaje que el del total de España.

Fuente: Europa Press

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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