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10 consejos de la OCU para evitar que okupen tu casa

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Evitar que okupen tu casa se ha convertido en una preocupación para muchas personas. La crisis económica, los efectos de la pandemia, la precariedad… han sido el caldo de cultivo ideal para la aparición de un nuevo fenómeno, que algunos llaman «inquiokupación»: inquilinos que no pagan el alquiler pero no pueden ser desahuciados de la vivienda por su vulnerabilidad económica.

Es evidente que hay que protegerlos, pero no a costa de unos arrendadores que a veces son igualmente vulnerables y se ven ahogados por la situación.

Alquileres problemáticos que perjudican a todos

Desde hace tiempo se habla mucho de los «okupas» y ahora se está hablando también de la “inquiokupación”.

¿En qué consiste? En que un inquilino que arrienda una casa por las buenas deja de repente de pagar el alquiler, pero no se marcha, sino que se queda en la vivienda incluso superando el plazo que marcaba su contrato.

El problema es que, aunque se llegue a un desahucio, se puede suspender temporalmente si se alega vulnerabilidad económica.

La situación es muy complicada, y evidentemente hay que poner en marcha medidas para proteger a los usuarios vulnerables… pero no a costa de los arrendadores, muchas veces pequeños propietarios que tienen en esa vivienda los ahorros de toda la vida y su principal fuente de ingresos.

Los resultados son efectos indeseados para todos: caseros arruinados, alquileres a precios disparados al subir la demanda, menos opciones de viviendas en alquiler al retraerse la oferta…

Medidas para proteger a inquilinos vulnerables

El acceso a la vivienda puede resultar un reto inasumible para muchos consumidores, y en los últimos tiempos la situación es aún peor: en 2020, en plena crisis por la pandemia se adoptaron una serie de medidas de protección en distintos ámbitos, también en el alquiler, con la suspensión de los deshaucios por impago de rentas, aplazamientos y reducciones de las rentas, incluso acceso a determinadas ayudas… esas medidas, inicialmente previstas durante unos meses, se han seguido prorrogando, pues las circunstancias siguen siendo muy complicadas, y asumir el pago del alquiler está fuera del alcance de muchos usuarios.

¿Quién puede considerarse vulnerable?

Para poder alegar vulnerabilidad, debe darse alguna de estas circunstancias:

  • Que la suma de la renta del alquiler, los gastos y los suministros básicos (luz, gas, gasoil para calefacción, agua, teléfono fijo y móvil, y comunidad de propietarios si la paga el inquilino), sea igual o superior al 35% de los ingresos netos de la unidad familiar.
  • Que el inquilino haya pasado a estar en situación de desempleo o de ERTE o, en caso de trabajar por cuenta propia, que haya sufrido una pérdida sustancial de ingresos o una caída de la facturación de al menos el 40%.

¿Cómo se para un desahucio?

Ante una sentencia firme decretando el desahucio, se fijará una fecha para que se realice el lanzamiento.

  • El inquilino podría entonces pedir su suspensión extraordinaria alegando ser vulnerable. Esto obligará a intervenir a los servicios sociales, para analizar el caso e informar al juez.
  • No solo el inquilino puede ser vulnerable, también puede serlo el casero: de hecho, para algunas personas la renta que perciben de un alquiler es un fuente básica de ingresos. Si es así, deberá indicarlo y exponer sus circunstancias al juez para que decida quién merece más protección.

Urge buscar soluciones justas para todos

Los propietarios no pueden asumir la carga de esas necesarias medidas de protección. Ellos no deben acarrear con las consecuencias de un problema real y acuciante que debe resolver el Estado, no solo con ayudas, sino también apostando por la vivienda social, por construir vivienda protegida para alquilar, comprar o reafectar inmuebles públicos hasta aumentar el parque de vivienda pública en alquiler y dar prioridad en el acceso a esas viviendas a quienes más lo necesitan.

10 claves para evitar que okupen tu casa

¿Qué puede hacer el propietario de un inmueble para intentar conseguir un buen inquilino y llegar con él a un buen trato? ¿Cómo debe actuar si, pese a todo, se tuercen las cosas para instar un juicio de desahucio?

  1. Busca un inquilino que pruebe su solvencia con justificantes de ingresos regulares, que cuadren con lo que declara a Hacienda (pídele nóminas, declaraciones…). Puedes consultar ficheros de morosos como FIM o BDMI, para ver si está incluido.
  2. Desconfía de quien te ofrezca un pago elevado por adelantado.
  3. Fija una renta asequible (lo ideal es que no sobrepase el 30 % de los ingresos del inquilino).
  4. Usa un contrato de arrendamiento equilibrado como el que te proponemos aquí.
  5. Exige en el momento de la firma que el inquilino aporte las garantías que la ley permite: un mes de renta como fianza, dos como garantías adicionales, más el mes en curso. También puede pedir que aporte un avalista personal que pueda justificar que tiene ingresos y que es propietario de un inmueble
  6. Pon la titularidad de los contratos de suministro (electricidad, gas, agua…) a nombre del inquilino, para que sea el responsable directo de su pago.
  7. Si no te ha pagado, díselo al inquilino, por mail, whastapp. Y si no reacciona y se produce un nuevo impago, insiste.
  8. Si tienes seguro de impago de rentas, da el parte para que reclamen el dinero por ti.
  9. Si siguen sin pagar la renta, reclámalo de manera fehaciente: envía al inquilino un burofax con acuse de recibo y certificación de texto. Precisa los periodos debidos y las cantidades, y señala una fecha tope para satisfacerlas. Indica que de no hacerlo acudirás a la inscripción en un registro de morosos.
  10. Si el inquilino no responde a tu requerimiento fehaciente de pago, tendrás que instar un juicio, solicitando el desahucio y reclamando la deuda que se vaya acumulando: te conviene esperar 30 días, para dar la opción de que el deudor pague la deuda de golpe: pasado ese plazo, si inicias la demandada ya no se podrá parar el proceso de deshaucio.

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El misterio de los viernes 13: orígenes, supersticiones y significado

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Viernes 13-FREEPIK

El viernes 13 es una de las fechas más temidas y rodeadas de supersticiones en muchas culturas occidentales. A lo largo de los años, este día ha sido asociado con la mala suerte, dando lugar a numerosas leyendas urbanas, películas de terror y costumbres de precaución. Pero, ¿de dónde surge esta creencia? ¿Es realmente un día de mala suerte o simplemente un mito que ha evolucionado con el tiempo?

Origen de la superstición del viernes 13

La combinación del número 13 y el día viernes como símbolos de mala suerte tiene raíces en diversas tradiciones culturales y religiosas.

El número 13 y su connotación negativa

El número 13 ha sido históricamente asociado con el infortunio en varias civilizaciones. En la cultura occidental, esta cifra es vista con recelo, y es común que algunos edificios omitan el piso 13 o que los aviones no tengan fila con ese número. Algunos expertos señalan que el origen de esta superstición podría estar relacionado con varios eventos históricos y religiosos:

  • En la mitología nórdica, una cena en el Valhalla con 12 dioses fue interrumpida por Loki, el dios del caos, lo que llevó a la muerte de Balder, el dios favorito, haciendo del número 13 un símbolo de desgracia.
  • En el cristianismo, el número 13 está vinculado con la Última Cena, en la que 13 personas (Jesús y sus 12 apóstoles) se sentaron a la mesa antes de la crucifixión de Cristo. Además, Judas, el traidor, fue el 13º en llegar a la cena.

El viernes y su mal augurio

El viernes también ha sido considerado un día de mal augurio en algunas tradiciones religiosas. En el cristianismo, el viernes es el día de la crucifixión de Jesucristo, lo que lo convierte en un día triste y desafortunado. Además, durante la Edad Media, los viernes eran días de ejecución pública en muchos países europeos, lo que aumentó su asociación con la tragedia y la muerte.

La combinación de viernes y el número 13

El temor al viernes 13, conocido como parascevedecatriafobia o friggatriscaidecafobia, mezcla ambas supersticiones. El viernes, como un día maldito, y el número 13, como una cifra de mala suerte, se combinan para formar una fecha en la que muchos prefieren no arriesgarse a hacer grandes planes, viajar o tomar decisiones importantes.

Uno de los episodios históricos más recordados que refuerza esta superstición es el 13 de octubre de 1307, cuando el rey Felipe IV de Francia ordenó el arresto de los caballeros templarios. La persecución de esta orden militar y religiosa marcó uno de los días más fatídicos de la Edad Media.

Viernes 13 en la cultura popular

El miedo al viernes 13 ha sido alimentado por la cultura popular, especialmente por el cine y la literatura. La saga de películas de terror «Viernes 13» (1980), protagonizada por el infame asesino Jason Voorhees, ha convertido esta fecha en un símbolo del terror moderno. Además, novelas y programas de televisión han utilizado esta superstición para desarrollar tramas que exploran el miedo colectivo hacia este día.

Curiosidades sobre el viernes 13

  • Aerolíneas y hoteles: Muchas aerolíneas evitan el número 13 en sus filas de asientos, y algunos hoteles y hospitales omiten el piso 13. Además, las ventas de boletos de avión suelen disminuir los viernes 13 debido al temor de los pasajeros.
  • Accidentes y estadísticas: A pesar de la creencia popular, estudios han demostrado que no hay un aumento significativo en la cantidad de accidentes o incidentes en un viernes 13 en comparación con otros días. Sin embargo, algunas personas optan por ser más cautelosas en esta fecha.
  • Fobias: La friggatriscaidecafobia es el nombre clínico que se da al miedo irracional a los viernes 13. Algunas personas prefieren no salir de casa o participar en actividades importantes por temor a la mala suerte.

¿Un día de mala suerte o simplemente un mito?

Aunque muchos evitan el viernes 13 por superstición, la mayoría de las personas pasan este día sin ningún evento desafortunado. La verdadera mala suerte que puede acarrear este día parece provenir más de la autosugestión y del miedo colectivo que de una verdadera fuerza negativa. Psicólogos explican que cuando la gente cree firmemente en la mala suerte, es más probable que atribuya incidentes comunes a la superstición del día.

Conclusión

El viernes 13 sigue siendo una fecha en la que la superstición y el misterio se mezclan con la cultura popular. Aunque no existe evidencia científica que respalde que este día traiga mala suerte, el peso de la tradición y las creencias colectivas han mantenido viva su leyenda a lo largo de los siglos. Al final, ya sea que decidas verlo como un día más o con cierto recelo, lo que está claro es que el viernes 13 seguirá siendo parte de nuestra cultura y un motivo de conversación cada vez que aparezca en el calendario.

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