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#Exaltació17| Raquel Alario elige el ‘rojo toscana’ para su espolín como Fallera Mayor de Valencia

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Con la exaltación de la Fallera Mayor de Valencia se desvela una de las mayores incógnitas que se genera en el colectivo fallero desde su nombramiento. ¿De qué color será el traje del espolín? esa es la pregunta más repetida momentos y días antes a esta gran cita, pues adivinar el color del fondo del primer que cada Fallera Mayor de Valencia elige para su primera traje oficial es todo un reto para los ‘fanáticos’ de la indumentaria.

Foto: Ximo Fortea

Foto: Ximo Fortea

Raquel Alario el color ‘rojo toscana’ como el fondo del que sin duda será el traje más representativo de su reinado. Tejido por la sedería Garín. El cartonaje del espolín, que fue diseñado por Rafael Catalá, es propiedad del Ayuntamiento de Valencia y sólo puede ser utilizado por las Falleras Mayores de Valencia. Se trata de un diseño de estilo neoclásico. El dibujo está compuesto por un ramo central simétrico envuelto en unas guirnaldas, confeccionado al estilo del siglo XIX por Indumentaria Serrano y Navalón. Como anécdota, cabe señalar que el padre de Raquel, Arturo Alario, luce una corbata en el mismo tono que el fondo del traje de su hija.

Según la firma tejedora ubicada en Moncada, «Raquel tenía muy claro que quería un color oscuro para su Espolin y después de pensarlo, consultarlo con la familia y darle muchas vueltas se decidió por un color que antiguamente se utilizaba mucho. Un color rojo Toscana con un punto de marrón y otro de azul que le confieren un carácter muy elegante».

Foto: Garín

Foto: Garín

«Eligió en los metales dos que juegan discretamente con el fondo y como curiosidad el lazo del ramo lateral en lugar de tejerlo en metal se decidió en seda color oro.
En el ramo central predominan los colores rosas y azules mientras que en el ramo lateral se utilizaron colores más otoñales para dar movimiento de color a los ramos», especifican desde Garín.

Foto: Ximo Fortea

Foto: Ximo Fortea

Las manteletas que Raquel combina con su traje oficial son de Hijas de Carmen Esteve con un dibujo clásico bordado en cadeneta a bastidor, muy acorde con su personalidad.

Foto: Armando Romero

Foto: Armando Romero

La Fallera Mayor de Valencia ha querido cuidar al máximo cada detalle y ha elegido unas puntillas en encaje de Punto de Aguja de Bruselas, datadas aproximadamente del año 1880 de la firma ‘Antigüedades Me Encanta’. Cabe destacar que este tipo de encaje se dejó de elaborar a principios del siglo XX y se podía tardar más de 50 horas para hacer un centímetro cuadrado. El encaje de Punto de Aguja era una pieza imprescindible en la vestimenta de la aristocracia y la realeza de la época para distinguirse entre las clases sociales.


Foto: Antigüedades Me Encanta

Para un día tan especial Raquel Alario ha confiado su peinado en Carles Ruiz mientras que el Maquillaje, tal y como confesó a Official Press se lo haría ella misma con la ayuda de Elena Gutiérrez.


Fotos: Armando Romero

Desde hace 17 años, la máxima representante de nuestra fiesta luce con su primer traje oficial el mismo aderezo, el modelo Fallera Mayor de Valencia o Fallera Mayor Infantil de Valencia propiedad del Ayuntamiento. Se trata de una pieza exclusiva, trabajada completamente a mano, un modelo clásico de racimo que se luce con el traje del siglo XIX. El aderezo está elaborado en oro de 18 kilates con los centros con monturas de oro blanco con diamante en talla rosa y va montado con perla de mostaza típica de la joya valenciana.

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Fallas

Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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