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Cultura

EXPOSICIÓN| La artista María Aranguren inunda la Fundación Bancaja de abstracción geométrica y lírica

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EXPOSICIÓN María Aranguren Fundación Bancaja
Imagen facilitada por la Fundación Bancaja.

València, 26 jun (OFFICIAL PRESS-EFE).- La artista María Aranguren exhibe en la Fundación Bancaja la exposición «Génesis», un recorrido por su producción pictórica a lo largo de los últimos veinte años, desarrollada siempre en el ámbito de la abstracción geométrica y lírica.

La muestra se ha presentado este miércoles en un acto en el que han participado el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, la propia María Aranguren y de la comisaria de la muestra, Gertrud Gómez.

La muestra está integrada por medio centenar de obras, datadas entre 2002 y 2024, que revelan la relación particular de la artista con el proceso creativo, con la experimentación y con el juego, llevándole a descubrir soluciones nuevas e innovadoras.

Génesis invita a la reflexión sobre la capacidad de crear y sentir el vínculo que une al ser humano con el origen y en ella la artista revisa ese diálogo interno a través de las interrelaciones entre el orden, el azar y el caos, creando piezas que aluden al pasado y al futuro al mismo tiempo.

María Aranguren inunda la Fundación Bancaja

El recorrido muestra un universo creativo formalmente marcado por la composición, el uso del color, así como por los límites entre la abstracción y la figuración, y refleja la capacidad de María Aranguren para la experimentación con materiales como la tabla entelada o el cartón.

Desde 2»8 cobra especial protagonismo el uso del policarbonato celular, que ha aportado especial singularidad a su obra y que permite a la artista desplegar un nuevo sentido a su pintura a partir de un soporte ligero formado por la unión de dos capas plásticas que crean en su interior huecas estructuras alveolares.

El conjunto de obras expuestas, entre las que hay piezas que se presentan por primera vez en esta exposición, procede de colecciones como las del Museu d’Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés (MACVAC), ECA Espai d’Art Contemporani de Ribarroja del Turia, Colección Cyes, Colección L. Domingo Sanz, Colección Saleta Rosón Cedrón, Colección OlorVisual. Fundación Ernesto Ventós y Colección María Oriza Pérez, junto con otras que provienen de colecciones particulares.

La muestra puede visitarse en la sede de la Fundación Bancaja en València del 27 de junio al 27 de octubre de 2024.

Cada una de las piezas encierra para la artista códigos secretos, signos, jeroglíficos, juegos, colores o patrones repetidos implícitos en la forma de estar y entender el mundo exterior y el propio.

La serie Génesis se gesta en un imaginario emocional y sus obras nacen a partir de unas materias primas que la artista usa, une y me

En la obra de María Aranguren hay espacio también para la música: la música de las esferas, la música como inspiración y como ritmo, una música que se insinúa como fondo.

En palabras de la comisaria, Gertrud Gómez, «en Génesis, María Aranguren se despoja de lo superfluo y condensa su fin. Nos da la mano para profundizar en torno a la capacidad innata y aprendida de crear, activando el vínculo que nos une con el origen».

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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