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FGV anuncia la contratación de 25 maquinistas para «mantener el servicio» ante «la falta de personal»

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La consellera de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, María José Salvador, ha anunciado la contratación temporal en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) de 25 maquinistas y siete oficiales de talleres que suponen “un balón de oxígeno que permitirá mantener el servicio que se presta en Metrovalencia y TRAM d’Alacant que se veía comprometido por la situación crítica de falta de personal que vive la empresa después del ERE que aplicó el gobierno anterior”. Estas incorporaciones son, a juicio de Salvador, “una buena noticia tanto para la empresa pública como para los usuarios del transporte público”.

Así lo ha comunicado la consellera a los representantes del Comité de Empresa de FGV en la reunión que ha mantenido este lunes acompañada del secretario autonómico, Josep Vicent Boira, el subsecretario Francesc Signes, el director general de Obras Públicas, Transporte y Movilidad, Carlos Domingo, y el director gerente de FGV, Juan Andrés Sánchez Jordán.

La incorporación de estos trabajadores, autorizada por la Conselleria de Hacienda, será inmediata, ya que esta misma semana comenzarán el proceso de formación necesario para obtener la habilitación establecida en el Sistema de Gestión de Seguridad de la empresa pública. El inicio efectivo de sus labores se prevé que se pueda comenzar en enero y febrero. La agilidad en estas contrataciones temporales se debe a las Bolsas de Trabajo Temporal que ha impulsado FGV para atender las necesidades de personal.

Salvador ha señalado que “con soluciones como esta se demuestra la apuesta de la Generalitat por la empresa pública de FGV por sus trabajadores y sus usuarios para seguir ofreciendo un servicio esencial de transporte público a los valencianos”.

Según ha explicado la consellera, “como venimos denunciando desde hace tiempo la situación del personal de FGV es crítica debido al ERE que impuso el anterior Gobierno valenciano, por el que se despidió a más de 300 trabajadores”. Por ello, hay que recordar que el actual gobierno valenciano está trabajando desde el primer momento para encontrar una solución ante las limitaciones impuestas por el Ministerio de Hacienda a la hora de cubrir la tasa de reposición en la plantilla de la empresa pública.

“La perversidad del sistema nos ha motivado a buscar todas las opciones posibles para seguir manteniendo el servicio hasta que el Ministerio de Hacienda levante las limitaciones de la tasa de reposición”, ha indicado la consellera antes de explicar que estas nuevas contrataciones autorizadas por la Conselleria de Hacienda permitirán compensar estos puestos de trabajo con las futuras tasas de reposición cuando el Ministerio de Hacienda levante la restricción.

Para la consellera, “la apuesta de la Generalitat por el transporte público es clara y decidida y hemos hecho todo lo posible para desbloquear la situación crítica que vivíamos y poder contratar a más maquinistas”, de hecho, ha asegurado que la Generalitat tenía presupuestado dinero para la contratación de personal que estaba bloqueado por las restricciones. Sin embargo, después de las conversaciones mantenidas se ha conseguido que el Ministerio sea “sensible con la situación de FGV y las justificaciones aportadas ante la necesidad de contratar a más personal para mantener un servicio público esencial como el transporte público”.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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