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Fallas

GALERÍA | Los trajes del año soñado de Laura Córcoles

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Poco imaginaba Laura Córcoles hace menos de un año, que este mes de marzo viviría «las fallas de su vida». Con dos hijos a su cargo, y con el apoyo incondicional de su madre y hermana, familia y amigas.

Se convertía casi ‘por sorpresa’ en Fallera Mayor 2023 de la comisión l’Avinguda de Torrent. Un cargo con el que sorprendía a todos cuanto la estiman cuando recibió la llamada de la presidenta para proponerla como máxima representante de la comisión. Un año especial que ha compartido junto a su sobrina, Lucía Ramírez Córcoles, y su presidente infantil: Javi Fenoll.

Fallera desde hace más de veinte años, pese a que en su infancia tenía horror a los petardos. Superada esa fobia en su juventud, Laura ha disfrutado siempre de todos los actos, incluso de la mascletà manual que organizan.

Apasionada de la fiesta y de la indumentaria valenciana, Laura ha elegido con mimo y detalle cada uno de los trajes que ha lucido durante su reinado fallero.

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Imágenes: José Espolin

Su traje ‘oficial’ es una seda en color océano, de nombre ‘Victoria’, tejida por Compañía Valenciana de la Seda y combinado con manteletas de Hijas de Carmen Esteve y puntilla de Santos Textil. ‘A l’Antiga’ ha sido la firma encargada de dar forma.

Roda firma sus peinetas y aderezo, formado por pendientes en forma de Virgen, con joia modelo Torrentí, pinchos cuadrados, manilla, collar de dos vueltas nácar con traveser y creu, todo en cuero descubierto, centros rodocrositas y vestido todo con perla cultiva.

Otra de las joyas de su ‘ajuar fallero’ confeccionado por SC Indumentaria lo componía el vestido San Felipe en color crudo, de Farinós. Las manteletas de «Art i diseny», la puntilla de «Alenson» y cinta de moaré. El aderezo, un modelo de Carmelo García, en forma de lámparas oro y cristal Swarovski granate.

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El brocatel que combina cardenal y metal oro de «Artextil» es otro de los trajes que ha estrenado para este 2023. Las manteletas, un diseño de «Art i diseny», con puntilla de «Alenson» y cinta de moaré. Un conjunto que complementa con un aderezo de girandolas de Peris Roca.

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Uno de los tejidos que confiesa tener más cariño es el justillo de seda con el modelo ‘Francia’ creado por Artextil, rematado con puntillas de Alenson y manteletas Hijas de Carmen Esteve en cadeneta e hijo de oro envejecido.

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Completa su vestidor fallero como máxima representante de su querida comisión torrentina un vestido negro confeccionado por ‘A l’Antiga’ con la tela de «Mar de seda» de Campoamor. Conjuntado con manteletas de María Teresa Albuixech, puntillas de Santos textil y rematado con aderezo de barquillos de plata de Peris Roca.

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La corona a su reinado se lo llevaba cuando su monumento, situado en la arteria principal de la ciudad de Torrent, ganaba el ‘oro’ histórico gracias a la falla plantada por el artista Pau Soler. Una mención que venía a redondear un reinado soñado para Laura.

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Fallas

Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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