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Cultura

El curioso origen del nombre de las calles de València

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historia de los nombres de las calles de valencia

Recorrer las calles de València es viajar en el tiempo. Cada rincón esconde una historia. A veces la historia de los nombres de las calles de valencia la encontramos en los rótulos de sus calles. València es la ciudad con más calles dedicadas a profesiones de toda España, calles que nos hablan de cómo fue la vida y los oficios de la ciudad del Turia siglos atrás. Official Press te hace el recorrido por todas esas calles.

La historia de los nombres de las calles de valencia:

  • CARRER ADRESSADORS. Dedicada a las personas que trabajaban, preparaban y decoraban los terciopelos, de las mayoría de los telares de la ciudad, especialmente en el barrio de Velluters.
  • CARRER DELS ALADRERS. Situada desde la calle En Plom hasta la calle Quart recibe este nombre desde mediados del siglo XVI debido a que en ella vivían algunos artesanos dedicados a la construcción de arados (aladre en valenciano). Los Aladrers se separaron en el 1643 del Gremio de Carpinteros.
  • CARRER DELS ALUDERS. También se les denominó «Carrer del Pudor» debido a su fuerte olor, ya que en esta calle se encontraban los trabajadores que curtían las pieles (curtidores) de corzo, cabra u oveja, con la que elaboraban guantes y pergaminos. Desde la Plaza dels Porchets hasta la Calle Linterna.
  • CARRER DE BALLESTERS. Como su nombre bien indica en ella se encontraban los talleres dedicados a construir ballestas, entre otros objetos.
  • CARRER BANY DELS PAVESOS. Dedicada al baño público, Pavesos proviene de los artesanos que complementaban las armaduras de los caballeros y otros elementos de batalla. del mismo nombre, y los oficios que habitaron en ella. Se encuentra cerca de la  “Calle Corretgería” y “Calle Juristas”, llegando a llamarse “Calle Bany de Aben Nuño” o “Calle de la Maza”.
  • CARRER DE BLANQUERIES. Junto al Turia, ‘els blanquers’ curtían y aderezaban las pieles usando el caudal de la acequia de Rovella. Debe nombre al tramo de la antigua muralla cristiana, el llamado Muro de la Blanquería.
  • CALLE DE BOLSERÍA. En este lugar se encontraron talleres y tiendas de pasamanería, guanteros y cordoneros, oficios que también trabajaban bolsas, de cuero o de piel.
  • CARRER DELS BRODADORS O DE LOS BORDADORES. Con numerosos talleres artesanos, fue uno de los gremios de gran importancia. Su oficio consistía en bordar y adornar las sillas de montar, ya que uno de los tramos de la calle Corretgeria recibió el nombre de la «Sellería», ya que allí era donde se fabricaban.
  • CARRER DELS BOTERS. Su nombre hace referencia a la gran concentración de fabricación de toneles que había en la zona. La València de 1901 contaba con diez toneleros.
  • CALLE DE LA CARDA. Hace referencia al instrumento con púas de alambre que servía para peinar, alisar y ahuecar la lana.
  • CARRER DE CABILLERS. La calle de los peluqueros y de los que preparaban tanto pelucas como postizos de pelo.

Los nombres más curiosos de concentran en Ciutat Vella

  • CARRER DEL CADIRERS. Aunque se le relaciona con el gremio de silleros es más conocida por el Horno «dels Cadirers» que allí se encontraba. Conecta con la “Calle Purísima” o con la “Plaza del Horno de San Nicolás”. También recibió de hecho el nombre de calle “Forn dels Cadirers”, “Calle de en Ripoll” o “Calle de Francesc de Montpalau”.
  • CARRER DELS CAIXERS. Otro de los grandes gremios de la ciudad, se dedicaban a fabricar ‘caixes’: Cajas, arcas, armarios y baúles. Anteriormente se llamó Calle En Fabarsa y Calle Capsers (trabajadores de objetos de madera delgada como ratoneras).
  • CARRER DELS CALDERERS. Esta calle debe su nombre al recuerdo de ese oficio. Los trabajos de caldereros o los talleres de forja, quedaron fuera de la muralla (extramurs) debido a las quejas de los vecino por el ruido que provocaban. En la actualidad une la plaza del Tossal y la del Esparto.
  • CARRER DELS CARNISSERS. Aunque en la ciudad había muchas carnicerías probablemente reciba su nombre por la casa gremial que allí se encontraba. Debe su nombre al oficio de carniceros, también llamados “cortantes”.
  • CARRER DELS CEDACERS. A pesar de que puede tener su origen en los fabricantes de cedazos algunos expertos creen que este nombre viene de los candidatos de la Ceda, facultad que tenía el rey para nombrar algunos magistrados de la ciudad.
  • CALLE DE LOS CERRAJEROS. Fabricaban y reparaban cerrojos de puertas, baules y armarios. Este oficio, llamado en valenciano manyans, recibió anteriormente el nombre «de Vallada», y de «Pere el Forjador».
  • CARRER DELS CORDELLATS. Viene su nombre de los cordeles y su fabricación.
  • CARRRER DELS CORREDORS. Aquí se ubicaba la Casa Cofradía de los Corredores de Cuello (Corredors de Coll) cuya actividad consistía en informar en voz alta el precio que los licitadores ofrecían por las cosas que se subastaban en pública almoneda.
  • CALLE DE LOS CARTEROS. En recuerdo al oficio de cartero o trotero.
  • CARRER DE CORRETGERIA. En este lugar se encontraba la sede del oficio de los Correjeros, oficio para hacer correas, fabricantes de correajes y sillas de montar. Correjeros y cinteros fueron dos gremios distintos hasta que se unieron en 16 de agosto de 1472.
  • PLAZA DEL CORREO VIEJO. La plaza recuerda a los antiguos ‘troters’ a caballo que se dedicaban a repartir las cartas. Las primeras informaciones sobre este oficio en València se remontan a los tiempos de Jaume I donde en sus crónicas figuran como “correus”, “troters” y “missatgers”. Como curiosidad: La plaza tuvo otros nombres como “dels Mont-Palaus”, “Conde de Concentaina”, “Valencians”, “Neu”, “Correo” y durante la Segunda República “Plaza del Músico Gómis”, en homenaje al autor del Himno de Riego.
  • PLAZA DEL ESPARTO. Se empleaba el esparto para la elaboración de cordajes, capazos, alpargatas y otros utensilios. En el pasado también recibió el nombre de “Plaza de la Espartería”.
  • ESTAMENYERIA VELLA. Taller donde se empleaba el tejido de lana conocido como ‘estameña’. También fue llamada de Abaixadors, de la Sabatería Vella, de les Panses y de Micer Bayarri.
  • CARRER DE LA FARINA. Frente al Almudín, lugar donde se guardaba el grano de la ciudad. En esa calle había muchos almacenes de grano y harina, donde destacaba la Cofradía de los Molineros.
  • CARRER DELS FLASSADERS. Uno de los oficios más singulares de València, el de los que hacían frazadas o mantas de lana.
  • CARRER DELS FORNERS. Como su nombre indica, la sede del gremio de los horneros se encontraba ahí.
  • CARRER DE LES GALLINES. Se cree según diversos estudios que en su origen a esta calle se le llamó ‘de les Salines’, porque allí se almacenaba y vendía la sal, pero tal vez una mala evolución de la palabra derivó en de les Gallines.
  • CALLE DE LA HIERBA. A todos aquellos que trabajaban con la alfalfa, destinada a la alimentación de algunos animales domésticos.
  • CALLE DE JURISTAS. Cercana a la Audiencia, aquí vivieron abogados de alto rango.
  • CARRER DELS LLIBRERS. En el lugar en el que hoy se encuentra la Bolsa de València habían varias librerías en aquella época.
  • CARRER DE LES MANTES. En esta calle se podían encontrar tiendas especializadas en mantas.
  • CARRER PES DE LA FARINA O PESO DE LA HARINA. Había una báscula pública para pesar la harina cerca del antiguo Almudín, el almacén de grano de la ciudad.
  • CARRER DE LA PEIXCATERIA.  Antes de la construcción de la Plaza Redonda, en la actual plaza de Lope de Vega se vendía pescado. Es uno de los callejones que salen a la popular plaza Redonda.
  • CARRER DELS RAMELLETS. Los floristas o las floristerías se ubicaban en esta zona y en las inmediaciones del Mercado.
  • CALLE DE LOS ROTEROS. Debe su nombre al antiguo “Poblado de Roteros”, antecedente del actual Barrio del Carmen. El origen del nombre se duda entre la alteración de “trotero”, la palabra latina “Rothorium”, que eran los depósitos de agua para macerar el lino y cáñamo, o  de «roters», que eran las tierras bajas que se cultivaban fuera de la muralla árabe.
  • CARRER DELS SABATERS. Los zapateros configuraron un oficio de gran importancia en la ciudad, con numerosas tiendas y talleres. Aquí residía el gremio de los zapateros.
  • CARRER SABATERÍA DELS XIQUETS. Tiendas dedicadas al calzado destinado al público infantil.
  • CARRER DELS SOGUERS. Cordeleros, fabricantes de sogas y maromas de todo tipo.
  • CARRER DE LA SOMBRERERÍA. En esta calle, se encontraban los artesanos de los sombreros, que constituyeron su gremio en el año 1506.
  • CARRER DE TAPINERIA. Los chapineros formaron un importante gremio y se dedicaron a elaborar zapatos artesanos.
  • CARRER DELS TEIXIDORS. Se agrupaban los tejedores del lino. Antiguamente hubo en la ciudad dos calles con este nombre debido a que hubo dos gremios distintos de tejedores, uno de lana y otro de lino. Esta calle debe su nombre a los tejedores de lino.
  • CARRER DE TENERIES. Los tundidores cortaban e igualaban con tijeras el pelo de los paños. Aprovechaban en gran parte el caudal de agua procedente de acequia de esa zona.
  • CARRER VELLA DE LA PALLA. En esta calle, se almacenaba y vendía paja para las caballerías.
  • CALLE DE LOS ZURRADORES. Gremio que curtía y adobaba las pieles, quitándoles así el pelo.

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Cultura

¿Sabes cuál es el patrimonio de la ciudad de Valencia en millones de euros?

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patrimonio ciudad de Valencia
¿Sabes cuál es el patrimonio de la ciudad de Valencia?-Foto: VISIT VALENCIA

A más de 3.700 millones de euros asciende el importe total del patrimonio municipal de la ciudad de Valencia. Concretamente: 3.700.293.921,35 €. La Comisión de Patrimonio ha dado el visto bueno este martes al Inventario General de Bienes y Derechos Reales de la Corporación a fecha 31 de diciembre de 2022, que será aprobado definitivamente en la próxima sesión plenaria del mes de mayo. Se trata de una fotografía detallada del patrimonio que atesora el Ayuntamiento de Valencia, desde monumentos y edificios de un valor incalculable como las Torres de Serrans, la Llotja de la Seda o las Torres de Quart, por ejemplo, hasta parajes como la Dehesa y el real lago de l’Albufera, la colección de pesas y medidas donadas por el conde de Trénor, los Silos de Burjassot o la ermita de Sant Jordi en el término de El Puig.

El inventario municipal es un documento vivo que sufre cambios a través de las altas, las bajas o las modificaciones de los bienes. Tal como marca el Reglamento de Bienes de las Entidades Locales, el Ayuntamiento ha efectuado las operaciones necesarias para actualizar la situación del Inventario a 31 de diciembre de 2022. Para ello, el Servicio de Patrimonio cuenta con una potente aplicación informática: SIGESPA. El Sistema de Gestión Patrimonial se implantó en 1997 y permite instruir con celeridad y eficacia todos los expedientes administrativos vinculados con las variaciones del inventario. Hay que tener en cuenta que los 4.382 bienes inmuebles municipales suponen aproximadamente el 94,32% del valor total de patrimonio del Ayuntamiento de València.

El inventario municipal está distribuido en ocho epígrafes. Los más destacados son los que se corresponden con los inmuebles, los muebles históricos o de considerable valor económico, los vehículos y los 18 caballos de la Policía Local.

Bienes inmuebles

El listado de los bienes inmuebles municipales está encabezado por la Llotja de la Seda, las Torres de Serrans y las de Quart, la Casa Consistorial, el Cementerio General y la Dehesa del Saler. En este apartado se incluyen también parques urbanos, jardines, edificios públicos, mercados, cementerios, fuentes y todo tipo de parcelas municipales. El valor global a 31 de diciembre de 2022 supera los 3.490 millones de euros.

Aunque la legislación actual obliga a indicar “el valor que correspondería en venta al inmueble” es evidente que los monumentos históricos declarados como Bien de Interés Cultural (BIC) son edificios únicos e insustituibles, están fuera de mercado y no se pueden poner a la venta. Así sucede, por ejemplo, con la Llotja de la Seda y las Torres de Serrans y de Quart, que fueron declarados “monumentos histórico-artísticos pertenecientes al Tesoro Artístico Nacional” por el gobierno español en junio de 1931.

Entre los parajes que figuran en el inventario destacan, sin duda, las 778 hectáreas del monte de la Dehesa del Saler y las 2.964 hectáreas del real lago de l’Albufera. Desde el punto de vista medioambiental e histórico tienen un valor, literalmente, incalculable.

Inventario municipal de 1925

El primer inventario municipal elaborado por el Ayuntamiento data del 31 de diciembre de 1925, en la época de Luis Oliag como alcalde de la ciudad. El valor del patrimonio municipal de hace un siglo era de poco más de 38 millones de pesetas. Para hacerse una idea del coste de la vida en 1925, una consulta a la prensa valenciana en la Hemeroteca Municipal nos revela que el precio de la entrada de butaca para disfrutar de una zarzuela en el teatro Apolo, en la Nochevieja de 1925, era de tres pesetas.

Los esforzados funcionarios que elaboraron el primer inventario municipal en 1925 se encontraron con muchas dificultades técnicas y lamentaron no haber anotado la colección de cuadros existentes en la Casa Natalicia de San Vicente Ferrer y no haber valorado tampoco la colección conquiliológica municipal, entre otros elementos. Eso sí, le otorgaron un valor económico a inmuebles como la Llotja de la Seda (dos millones de pesetas), Torres de Serranos (500.000 ptas.); Palacio Municipal (450.000 ptas.); Cementerio General (300.000 ptas.); Torres de Quart (200.000 ptas.) o El Almudín (150.000 ptas.).  Se trata, en definitiva, de una muestra del patrimonio municipal de València, tanto histórico como artístico, que no tiene precio para los vecinos y vecinas de la ciudad.

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