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Gastronomía

Ikura, un manjar que no puedes perderte

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Ikura, un manjar que no puedes perderte

Si eres un consumidor habitual de sushi o un conocedor de la cocina japonesa, probablemente ya hayas oído hablar de las huevas de salmón.

Conocidas como Ikura en Japón, las huevas de salmón se suelen añadir al sushi, a las ensaladas o se sirven solas, como una delicia, untadas sobre una pequeña tostada crujiente, convirtiéndolas en un placer sublime si a continuación se toma un sorbo un buen champán. Pero, si no conoces las huevas de salmón o incluso el término «huevas», es más que probable que en más de una ocasión hayas oído hablar del caviar.

Conozcas o no cualquiera de los dos, hay buenas razones para incluirlo en tu dieta. Sus beneficios para la salud están haciendo que sean considerados como un superalimento y ¿qué mejor razón que esta para añadirlos al surtido de canapés de tu próxima cena?

¿Qué son las huevas de salmón?

Las huevas de salmón, o Ikura en japonés, son las huevas desarrolladas del salmón. De color anaranjado y de mayor tamaño que otras huevas que se consumen habitualmente, el Ikura es un ingrediente muy popular, aunque caro, utilizado en la cocina japonesa. Es utilizado en los platos de sushi, en las ensaladas, en el Kaisen-Don o servido solo. Conocido por su sabor salado, no es tan fuerte como el caviar negro y tiene un sabor ligeramente más suave.

La diferencia entre las huevas de salmón y el caviar

Básicamente, el término «huevas» se refiere a todos los huevos no fecundados que se recogen de los animales marinos. Por lo tanto, las huevas de salmón se refieren a los huevos de un pez salmón. El caviar se refiere específicamente a las huevas de la familia del esturión.

Todas las huevas de pescado son «huevas», pero no todas son caviar. Aunque el verdadero caviar procede del Esturión, la palabra «caviar» se utiliza de forma general para todo tipo de huevas saladas de pescado no fecundadas. Por eso el caviar de salmón se utiliza para describir las huevas de salmón, aunque técnicamente no son lo mismo.

Los beneficios para la salud de las huevas de salmón

Como todos los alimentos a base de pescado, las huevas de salmón están llenas de ácidos grasos Omega 3, que están muy recomendados para cuidar la salud en general. Los beneficios del Omega 3 están bien documentados: regulan la inflamación, refuerzan el sistema inmunitario y mejoran la función cognitiva. Las huevas de salmón están llenas de antioxidantes, como la astaxantina, que le da su color naranja, y que se ha relacionado con los beneficios para la piel, el corazón y las articulaciones.

La ikura es rica en vitaminas, minerales y otros nutrientes que pueden ser difíciles de obtener en ciertas dietas. Las huevas de salmón, llenas de vitamina B, desempeñan un papel importante en la conversión de los alimentos en energía útil, por lo que puede valer la pena añadirlas al desayuno por la mañana. Otras vitaminas son la A, la C, la E y la K, todas ellas antioxidantes vitales que pueden faltar en muchas dietas no suplementadas.

¿Y lo mejor? Todos estos nutrientes son biodisponibles, por lo que el cuerpo los absorbe fácilmente. Además, no es necesario consumir grandes cantidades para obtener sus beneficios; basta con unas cuantas cucharadas de huevas de salmón.

¿Dónde puedo conseguir huevas de salmón?

Tanto si quieres cenar en un restaurante de lujo como si te apetece conseguirlas para tu consumo en casa, las huevas de salmón no son demasiado difíciles de conseguir. Las huevas de salmón de primera calidad pueden comprarse en tarros en pescaderías especializadas, así como en tiendas de comida japonesa y coreana.

Por supuesto, también está la posibilidad de conseguirlas online, donde tiendas como Spherika tiene un amplio surtido de huevas de distintos tipos de pescado, incluso caviar, todas ellas de excelente calidad.

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Gastronomía

Receta: cómo hacer buñuelos

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Receta de los buñuelos
HORCHATERÍA FABIÁN

@rosalom

La receta de los buñuelos es fundamental para esta época de Fallas que siempre viene dulcemente acompañada de los buñuelos de calabaza. Esos bocados sabrosos y esponjosos con forma redonda son ideales para bañarlos en azúcar o mojarlos en un chocolate caliente.

La receta, dicen, es bastante sencilla: solo se necesita una calabaza, harina, levadura de panadería y aceite (de oliva o girasol) para freírlos posteriormente. No es necesario ni añadir cáscara de naranja, ni huevo, como he leído por ahí… 

Receta de los buñuelos

Aquí van los pasos a seguir, tal y como me ha explicado mi madre, Vicenta. Ella reproduce exactamente la receta de su suegra, mi yaya que, como miembro de familia pastelera, hacía unos buñuelos de foto:

-En primer lugar, se corta y se pela la calabaza (unos 800 gramos) en trozos. Se cuece en agua unos 25 minutos, es decir, hasta que se quede tierna.

-Después, la escurrimos bien (reservando el agua de la cocción) y la aplastamos hasta que quede blanda, como un puré.

-Por otro lado, añadimos al agua en la que hemos hervido la calabaza (debe estar a una temperatura más templada) unos 50 gramos de levadura de panadería para que se deshaga.

-En un recipiente grande ponemos unos 500 gramos de harina y le añadimos el agua mezclada con la levadura, removemos bien con la mano y, a continuación, incorporamos la masa de la calabaza.

-A esta mezcla se le añade algo más de harina (unos 400 gramos) para que la masa adquiera el máximo espesor y la dejamos reposar en un lugar cálido (tapando el recipiente con un paño) entre 35 y 40 minutos hasta que doble su volumen.

-Cuando falte poco para que la masa esté lista, empezamos a calentar el aceite en una sartén grande. Una vez esté ya muy caliente, y la pasta haya adquirido el volumen deseado, se van cogiendo puñados de la pasta de los buñuelos (del tamaño aproximado de una cuchara sopera) y con el pulgar hacemos un agujero en medio, los ponemos en la sartén o freidora y dejamos que se doren bien por ambos lados.

-A la hora de retirarlos, debemos escurrir bien el aceite sobrante, por ello lo ideal es dejarlos en una fuente o plato grande con papel de cocina debajo.

Y como a todo el mundo puede que no le apetezca meterse en la tarea:

Buñolera, la opción más cómoda es ir a comprarlos a la Horchatería Fabián o a los puestos ambulantes. Eso sí, una recomendación de valenciana: descartad los que tengan un color blanquecino o cierto destellos fluorescentes… ¡A saber qué llevan!

-10 raciones

-Recomendaciones para forasteros (que no les timen con los buñuelos)

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