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Valencia

Instalan un banco de 840 kg en el puerto de València hecho con basura marina

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València, 29 dic (EFE).- El Instituto Tecnológico del plástico AIMPLAS ha instalado en la Marina de València un banco de 840 kilos y seis metros fabricado al 100 % con material plástico reciclado, que incluye en su composición un 15 % de redes de pesca fuera de uso y otras basuras marinas.

La Autoridad Portuaria de Valencia (APV), a través de la Fundación Valenciaport, participa en el proyecto para la obtención de productos de alto valor añadido de desechos del mar, que ha contado con la financiación de CaixaBank y Fundación Bancaja.

La autoridad portuaria ha informado este miércoles de que, desde la iniciativa «Aportem», se continúa con la campaña No Plàstic para la eliminación de recipientes plásticos en la comunidad logístico-portuaria de València por otros materiales reciclables.

Un ejemplo de este compromiso es el apoyo de la APV al proyecto de valorización de basuras marinas en mobiliario urbano que ha desarrollado AIMPLAS, y que ha sido presentado por Sonia Albein, investigadora principal y líder de Reciclado Mecánico de AIMPLAS.

Esta iniciativa ha hecho posible la fabricación de nuevos elementos de mobiliario, concretamente de un banco de 840 kilos y seis metros fabricado al 100 % con material plástico reciclado, que se ha ubicado en la Marina de València, en las instalaciones de Innsomnia.

El mobiliario se ha realizado gracias al reciclado mecánico de residuos plásticos que ha permitido darles una nueva vida en forma de banco con un diseño innovador que emula las olas del mar.

El proyecto ha contado asimismo con la participación de la empresa CM Plastik y la colaboración de Mares Circulares y Asociación Vertidos Cero.

El jefe de Planificación Estratégica e Innovación de la APV, Juan Manuel Díez, ha incidido, durante la presentación del proyecto, en la importancia para la comunidad portuaria de estas acciones que van en la línea de los objetivos estratégicos de Valenciaport 2030 de «cero emisiones».

Al respecto, la APV tiene en marcha iniciativas como el proyecto RepescaPlas, en el que participa con la Fundación Valenciaport, que cumple su cuarto año retirando plástico y otros desechos del mar.

Esta acción estudia además cómo afectan dichos deshechos al ecosistema marítimo y valorizándolos para transformarlos en nuevos recursos que sirvan a la sociedad.

De esa iniciativa también forman parte AIMPLAS, la Asociación Vertidos Cero, la Cofradía Pescadores de Gandia, la Cofradía de Pescadores de la Restinga, Fundación Global Nature, Puerto de Marín y Universidad de Vigo.

Cuenta además con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, cofinanciado por el FEMP.

La Fundación Valenciaport también coordina el proyecto europeo «LOOP-Ports-Circular Economy Network of Ports» que financia el European Institute of Innovation and Technology (EIT) a través de EIT Climate-KIC.

Esta iniciativa facilita la transición hacia una economía más circular en el sector portuario, donde los productos, materiales y recursos no sean considerados como residuos sino que puedan tornarse en modelos de negocio sostenibles y replicables en puertos de similares características, señalan desde la APV.

El proyecto, a través de la creación de una Red de Economía Circular en Puerto, proporcionará un ecosistema de innovación para estimular estas acciones, que se centrarán en materiales como los plásticos, metales, cementos y biomateriales.

Por otro lado, la APV participa activamente en la campaña No Plàstic que coordina Aportem-Puerto Solidario Valencia, dirigida a cambiar el paradigma en la utilización del plástico y sustituirlo por materiales reciclables en el Puerto de València, así como concienciar de la problemática generada por el uso abusivo de los materiales derivados el plástico.

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Valencia

Los vecinos suspenden la peatonalización provisional de la calle Jorge Juan en València por el caos de tráfico generado

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La peatonalización provisional de la calle Jorge Juan, impulsada por el Ayuntamiento de València durante la campaña navideña, ha recibido un suspenso contundente por parte de vecinos y comerciantes del Ensanche, que consideran que el cierre al tráfico ha provocado importantes problemas de circulación en calles colindantes como Colón, Sorní o Conde Salvatierra.

La medida, planteada como una prueba piloto por el gobierno municipal de PP y Vox, ha sido el primer ensayo de peatonalización en el centro de la ciudad desde la llegada de María José Catalá a la Alcaldía. Sin embargo, tras varias semanas de aplicación, el balance vecinal es claramente negativo.


El Ensanche critica el impacto en la movilidad urbana

La asociación vecinal del Ensanche ha señalado que la restricción al tráfico en Jorge Juan ha generado un efecto embudo en algunas de las principales arterias comerciales del centro, especialmente en la calle Colón, una de las vías con mayor densidad de tráfico y tránsito peatonal de València.

Según denuncian, el cierre ha alterado los recorridos habituales, aumentando los tiempos de desplazamiento y provocando retenciones constantes, especialmente en horas punta. Los vecinos consideran que la actuación se ha llevado a cabo sin un plan integral de movilidad que amortiguara sus consecuencias en el entorno inmediato.


Los comerciantes piden alternativas menos drásticas

Desde el tejido comercial de la zona, aunque se comparte la necesidad de mejorar el espacio público y la experiencia peatonal, se cuestiona la idoneidad de una peatonalización total de Jorge Juan. Los comerciantes proponen centrar las actuaciones urbanísticas en calles como Grabador Esteve o Cirilo Amorós, donde el impacto sobre el tráfico sería menor.

Asimismo, apuestan por un desdoblamiento de aceras en Jorge Juan como solución intermedia, que permitiría ganar espacio para los peatones sin eliminar completamente el paso de vehículos. Esta alternativa, aseguran, podría equilibrar la actividad comercial, la movilidad y la calidad urbana del entorno.


Una prueba piloto con vocación de permanencia

La alcaldesa María José Catalá anunció a mediados de diciembre que el cierre al tráfico de Jorge Juan durante las fiestas navideñas tenía carácter experimental, con el objetivo de analizar su viabilidad de cara a una futura peatonalización definitiva. De haberse consolidado, habría sido la primera gran peatonalización del actual gobierno municipal.

No obstante, el rechazo vecinal y las críticas de comerciantes ponen en duda la continuidad del proyecto tal y como fue planteado. Desde el entorno ciudadano reclaman que cualquier actuación futura se diseñe con mayor participación vecinal, estudios técnicos previos y soluciones adaptadas a la realidad del barrio.


Debate abierto sobre el modelo de ciudad

El resultado de esta prueba piloto reabre el debate sobre el modelo de movilidad y urbanismo en el centro de València, especialmente en barrios con alta presión comercial y turística como el Ensanche. Mientras una parte de la ciudadanía defiende la necesidad de avanzar hacia una ciudad más peatonal y sostenible, otros alertan de los efectos colaterales mal planificados.

Por ahora, la experiencia de Jorge Juan se cierra con una valoración negativa y deja al Ayuntamiento ante el reto de replantear su estrategia de peatonalización, buscando consensos y soluciones que eviten trasladar los problemas de una calle a otra.

 

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