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Salud y Bienestar

Un estudio revela cómo los tratamientos para la diabetes tipo 2 podrían ayudar a prevenir el Alzheimer

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Investigación diabetes tipo 2 y Alzheimer

Investigación sobre la relación entre diabetes tipo 2 y Alzheimer

Un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (MICOF), ha encontrado que los tratamientos para la diabetes tipo 2 pueden tener un impacto positivo en los biomarcadores del Alzheimer. Este estudio, publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, también cuenta con la colaboración de expertos del Hospital La Fe de Valencia y del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia.

Tratamientos estudiados: insulina y metformina

El estudio se llevó a cabo con pacientes de entre 50 y 80 años que padecían tanto diabetes tipo 2 como Alzheimer. Los investigadores analizaron cómo los tratamientos para la diabetes, como la insulina y la metformina, afectan los biomarcadores relacionados con el Alzheimer, que son sustancias que indican el avance de la enfermedad en el cerebro.

Se descubrió que la insulina, cuando se usa correctamente, podría ayudar a reducir los niveles anormales de amiloide (una proteína asociada al Alzheimer) y tau (otra proteína que se acumula en el cerebro de los pacientes con Alzheimer).

La combinación de metformina e insulina muestra resultados prometedores

Además, la combinación de metformina e insulina resultó ser especialmente útil en pacientes con un buen control de la diabetes, lo que sugiere que estos tratamientos podrían ayudar a prevenir o frenar el progreso del Alzheimer.

Impacto de los hallazgos en el tratamiento del Alzheimer

Los investigadores señalan que estos hallazgos son importantes porque abren la puerta a nuevas formas de tratar a las personas que tienen tanto diabetes tipo 2 como Alzheimer, especialmente si se detecta la enfermedad en sus primeras etapas.

Un esfuerzo para mejorar el diagnóstico y tratamiento del Alzheimer

Este estudio forma parte de una serie de investigaciones lideradas por Gemma García-Lluch, profesora de la CEU UCH, y forma parte de un esfuerzo más amplio por mejorar el diagnóstico y tratamiento del Alzheimer. Los investigadores continúan trabajando para entender cómo los tratamientos de la diabetes pueden ser ajustados para beneficiar a los pacientes con Alzheimer.

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Salud y Bienestar

Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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ayuno intermitente
Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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