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Valencia

Joan Ribó pide a la ciudadanía que «se autoconfine al máximo de sus posibilidades»

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EFE/Biel Aliño

València, 24 ene (EFE).- El alcalde de València, Joan Ribó, ha celebrado las nuevas restricciones anunciadas por la Generalitat, que, según ha dicho, «van en la línea de lo que algunos venimos reclamando hace semanas», respecto a la necesidad de «una mayor contundencia y de lanzar un mensaje claro a la ciudadanía».

«Hay que reducir al máximo todas las interacciones personales ante la situación alarmante de la evolución de la pandemia con las cifras de contagios al alza, las víctimas mortales y la saturación de los centros de salud y hospitales», ha defendido Ribó, quien ha pedido a la ciudadanía que «se autoconfine al máximo de sus posibilidades».

Ha destacado que a nivel de ciudad, desde el Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL) han adaptado, en todo lo que han podido y siguiendo los decretos tanto de la Generalitat como del Gobierno, los servicios y las instalaciones municipales a las diferentes circunstancias sanitarias y sociales.

Como siempre, ha dicho, «colaboraremos con el cumplimiento estricto de las normas dictadas por las autoridades sanitarias competentes con el fin de frenar la expansión de la pandemia».

El alcalde ha recordado que entre las últimas medidas adoptadas, el Ayuntamiento ha suspendido las actividades que generan concentraciones de personas en sus instalaciones con el objetivo de convertir estas dependencias en espacios de máxima seguridad para la ciudadanía y el personal municipal.

Así, se han suspendido los mercados extraordinarios y el rastro, así como otras actividades no esenciales organizadas y autorizadas por el Consistorio como las carreras ciclistas previstas.

Además, se ha decidido el cambio de los turnos de la Policía Local para minimizar el riesgo de contagio y el impulso del teletrabajo entre la plantilla municipal.

Se han anulado las actividades de ocio y formación (a excepción de aquellas que se puedan desarrollar en línea) de los Centros de Juventud, que sólo permanecen abiertos para atender a la ciudadanía.

También se ha reducido la actividad en las bibliotecas; las alcaldías de pueblo están operativas para cuestiones administrativas y sólo con cita previa, y la Universidad Popular ha suspendido temporalmente las actividades formativas.

Se han cerrado todas las instalaciones deportivas de la ciudad, tanto las que están bajo techo como las que están al aire libre, y se han suspendido todas las competiciones de todas las edades (excepto las ligas profesionales e internacionales y las competiciones federadas a nivel estatal).

Los museos y monumentos de las concejalías de Patrimonio y Recursos Culturales y de Cultura Festiva cerrarán los lunes para reorganizar el servicio y minimizar el riesgo de contagio entre el personal de atención al público.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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