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La acuarela más grande del mundo llega a València

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La acuarela más grande del mundo llega a València ATENEO MERCANTIL DE VALÈNCIA

El artista Rafael Boluda inaugura la exposición de la acuarela más grande del mundo: “Es un regalo para la ciudad de València”

 

“Esto es un regalo para la ciudad de València y espero de corazón que la disfruten”. Ha sido escueto, pero tremendamente sincero el artista Rafael Boluda de 81 años, autor de la la acuarela más grande del mundo, que desde este martes se ha abierto al público en el Salón Noble del Ateneo Mercantil hasta el 27 de febrero.

 

Sobre este espacio se ha desplegado su espectacular obra de 164 metros de largo de papel continuo bajo el título ‘La Humanidad a través de la Mitología’. Junto a su mujer y su hija, el artista de Llaneras de Ranes ha estado acompañado por el coronel Vicente León, Director del Museo Histórico Militar; Ignacio Carrau, vicepresidente del Ateneo; Emilio Forcem, coordinador de la  exposición, y Gustavo Clemente, periodista estrechamente vinculado a la familia del artista. Clemente ha hecho las veces de guía para describir algunas de las 75 escenas que representan desde la prehistoria y la edad de las pirámides, pasando por el imperio persa, las batallas de Aníbal Barca, las cruzadas o la España del Siglo de Oro, y llegando a momentos históricos más contemporáneos como los imperios coloniales, las guerras mundiales y motivos valencianos con un homenaje al maestro Serrano, entre otros secuencias.

 

“Contacté con Rafael Boluda al conocer que algunas de las Fallas que más me emocionaron de pequeño habían sido diseñadas por él. Su humildad y generosidad sólo es comparable con su talento infinito. Ahora, regala a València la historia de la Humanidad, en forma de la acuarela figurativa más grande de la Historia. Ojalá pueda exponerse en algún lugar de forma permanente. He conocido a muchos artistas valiosos, algunos extraordinarios, pero Rafael queda fuera de concurso”, ha dicho Gustavo Clemente durante la inauguración de la exposición.

 

Vicente León, director del Museo Histórico Militar, institución que organiza la exposición junto al Ateneo, ha dicho que ha valido la pena el esfuerzo de traer esta obra de una sola pieza “para que Valencia conozca a uno de sus mejores artistas”.

 

Cabe recordar que para la realización de esta obra gigantesca, Rafael Boluda dedicó más de cinco años. La idea surgió aprovechando los años de crisis económica y artística que llevaron al cierre de muchas galerías así como la escasez de ventas de obras de arte.

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Los secretos de la Finca Roja de València

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Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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