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La continuidad de Ponsarnau en el Valencia Basket, en el aire

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(EFE).- La eliminación del Valencia Basket ante el Real Madrid en las semifinales de la Liga ACB abre el tradicional periodo de reflexión en la entidad, que deberá decidir en los próximos días si, tras una campaña en la que no se han logrado los arriesgados objetivos que estableció, ofrece a Jaume Ponsarnau renovar su contrato.

El técnico catalán aseguró el jueves al acabar el encuentro dijo que el equipo ha sido muy competitivo esta campaña pero le ha faltado consistencia física y mental y se mostró consciente de que su continuidad está en el aire.

“Nos reuniremos con el club y veremos qué es lo mejor y la decisión que se tome, a acatarla. Han sido cinco temporadas en este club, en las que he crecido muchísimo y en las que creo que he aportado muchísimas cosas y veremos a donde nos llevará. Si es el final, será un final de agradecimiento y si seguimos será con la máxima ambición e ilusión”, apuntó.

El club estableció a principio de temporada como objetivo prioritario de la campaña la clasificación entre los ocho primeros en la fase regular de la Euroliga, puesto que ese objetivo le permitía repetir en la máxima competición del baloncesto europeo la próxima campaña siempre que se quedara por delante del ALBA Berlín.

El equipo de Ponsarnau luchó hasta la última jornada para lograrlo pero finalmente fue noveno con una victoria menos que el sexto, el séptimo y el octavo clasificado.

Tras esa decepción, el director general José Puentes en una comparecencia pública reestableció los objetivos para la temporada y dijo que el equipo debía luchar por la ACB, un objetivo que ha quedado también a un paso porque llegó al partido de desempate de las semifinales.

Con ese panorama, pero también con el nuevo contexto de volver a jugar la Eurocopa la próxima campaña, el club debe tomar una primera decisión sobre si quiere que Ponsarnau siga al frente de la plantilla.

Ponsarnau llegó al club valenciano en el verano de 2016 como segundo entrenador de Pedro Martínez y como su primer ayudante formó parte del cuerpo técnico que condujo al equipo a la conquista de su primera y única Liga ACB esa misma campaña.

Después, se mantuvo en el siguiente ejercicio como ayudante de Txus Vidorreta tras hacerse cargo del equipo el técnico vasco en ese verano de 2017 y finalmente le sustituyó como primer entrenador un año después.

Ponsarnau lleva por tanto tres campañas al frente del equipo valenciano, al que condujo en su primera temporada a la conquista de la Eurocopa y por tanto a ganarse una plaza para la Euroliga del siguiente ejercicio.

El pasado verano, tras llevar al equipo a la semifinal de la ACB y no poder acabar la Euroliga por la COVID-19, el club decidió prolongar el contrato del entrenador al entender que no había tenido opción de conseguir los objetivos que se le habían marcado.

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Eurobasket València: «El partido del miedo» puede abrir hoy la puerta de las medallas a España

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Lluís Sanchis.- Era un cruce esperado en semifinales. España y Serbia son sospechosas habituales en las rondas nobles de la competiciones internacionales, pero el debut con el pie cambiado de la selección en este Eurobasket de València la obliga a cruzarse con las serbias un pasito antes, en los cuartos de final.

«El partido del miedo», como le gusta llamarlo al seleccionador español Lucas Mondeo, el que te deja fuera o te abre la puerta a la ilusión de luchar por las medallas, se juega esta noche a partir de las 21:00 h en el pabellón de La Fonteta de Sant Lluís. Será el octavo enfrentamiento entre ambas selecciones y los precedentes no pueden ser más favorables para España, que domina por un contundente 7 a 0.

Pero Serbia es Serbia y estamos hablando de baloncesto. Las balcánicas, una de las grandes favoritas a priori de este Eurobasket, tienen de todo: ataque (86 puntos por partido, el segundo mejor del campeonato), intimidación y esa especie de «anarquía controlada» en su juego que acaba desquiciando al rival. «No nos vamos a engañar. Serbia era uno de los rivales al que no nos apetecía enfrentarnos», reconocía la capitana Laia Palau.

El equipo que entrena Marina Maljkovic (sí, la hija del mítico Boza), que ha vuelto a la dirección después del paréntesis  entre 2017 y 2019, cuenta además con una dosis extra de veteranía. Como explicaba ayer Lucas Mondeo, «querrán morir matando porque es el último baile de algunas». A la cabeza de las últimas «bailarinas», la líder suprema en pista, Sonja Vasic, que ya ha anunciado su retirada para después de los Juegos de Tokio. Y como siempre, como buen equipo balcánico, un tiro exterior temible: cuidado con Vasic, pero también con Sasa Cadjo (entre las dos, un tremendo 66,7% de acierto en los triples) y con la nacionalizada Yvonne Anderson, vieja conocida del València Basket.

Pero es precisamente esa veteranía de las serbias la que puede inclinar la balanza a favor de España, un equipo que se caracteriza por tener siempre una marcha más que las rivales. La selección trabaja siempre de atrás hacia delante, asentándose primero en una defensa con contantes ayudas, que alterna zona e individual y sorprende con presiones en toda la pista. Después del tropezón en el partido inicial contra Bielorrusia, la españolas han vuelto a ser esa máquina de agotar al rival que tantas alegrías ha dado.

Además, esta España también se ha reiventado en ataque. «Hay que atacar el ataque», como le gusta decir a Mondelo. Marca de la casa era la buena circulación de balón, que se mantiene en este Eurobasket: 23 asistencias por partido, el equipo que más «alimenta» a sus jugadoras para anotar. Pero la selección ha añadido durante el campeonato un arma con la que hasta ahora no se contaba: el tiro exterior. Su 42,9% de acierto (30 de 70) es el mejor de todos los equipos en competición. María Conde y Mayte Cazorla, con 10 de 18 entre las dos, han justificado de sobra su presencia.

La exigencia física a la que España obliga a las rivales, tanto en defensa como en ataque, puede hacer el partido muy largo para Serbia. Pero, como señalaba Mondelo, «va a ser no sólo un partido de carga táctica y talento individual, sino de fortaleza mental». «Ellos juegan mucho un caos controlado por su talento. Provocan muchas pérdidas y descolocan mucho al rival. Están acostumbradas mucho a este juego» añadía el seleccionador, que dejaba otra advertencia: «Son muy duras, el arbitraje tendrá mucho que decir porque juegan al límite, como no puede ser de otra manera».

«El partido del miedo», el cruce de cuartos, el que deja al vencedor en el camino a las medallas, es especialmente duro con el perdedor, que deberá todavía luchar por el objetivo de quedar entre las seis primeros y acceder así a los torneos de clasificación para el Mundial de Australia del próximo año.

 

 

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