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La familia del militar de 35 años fallecido tras recibir la vacuna de AstraZeneca ha donado sus órganos

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Madrid, 24 abr (EFE).- La familia del militar de 35 años fallecido en Pamplona días después de recibir la vacuna de AstraZeneca ha decidido donar sus órganos, ha informado este sábado el Ejército de Tierra.

El cabo había recibido la vacuna el 7 de abril y, según la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), tras su vacunación padeció fuertes dolores de cabeza y malestar agudo, lo que le obligó a acudir al servicio de botiquín y posteriormente a los servicios de urgencia de un centro sanitario.

El Ejército de Tierra ha explicado que el militar sufrió un desvanecimiento la noche del día 21 de abril mientras se encontraba en su domicilio y fue trasladado hasta la Clínica Universitaria de Navarra, donde ha fallecido esta madrugada.

F.P.B., natural de Tarragona y que había ingresado en el Ejército en 2011, estaba destinado en el acuartelamiento de Aizoain (Navarra) y formaba parte del regimiento América 66 desde 2015.

Según el gobierno navarro, sufrió «trombosis de senos cerebrales con trombocitopenia y hemorragia cerebral», información que se ha trasladado a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) así como el resto de Centros Autonómicos de Farmacovigilancia.

El caso, según los protocolos vigentes, será estudiado desde la AEMPS en una investigación en red en torno a lo sucedido con la administración de esta vacuna.

El Ejército de Tierra ha querido unirse «al dolor de su familia», a quien apoyará «en todo lo necesario» y acompañará «en estos momentos tan difíciles para todos».

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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