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La Fiscalía pide 7 años de cárcel y 81.000 euros de multa para el ‘pequeño Nicolás’

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VALÈNCIA, 20 May.- Este lunes comienza el juicio contra Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el ‘peueño Nicolás’, por hacerse pasar por enlace de la Casa Real. La Fiscalía propone una pena de siete años de cárcel y una multa de 81.000 euros.

El conocido como caso Ribadeo sienta en el banquillo al pequeño Nicolás, por presuntos delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad de documento oficial y cohecho activo. Esta presunta estafa se remonta a 2014, cuando Francisco Nicolás habría acordado una entrevista con el cabecilla de la empresa Alsa. Para ello se habría hecho pasar por enlace entre el Gobierno y la Casa Real, para lo que habría tenido que falsificar varios documentos oficiales, como falsas acreditaciones del Ministerio de Interior.

En esta trama habrían participado también Jorge González Hormigos, cabo de la Policía Nacional, y a  Carlos Pérez López-Dávila, miembro de la Policía Municipal de Torrijos (Toledo). Para estos dos últimos se establecería una pena de prisión de hasta cinco años y medio. González Hormigos habría solicitado a Pérez López-Dávila que le proporcionara, a cambio de una retribución económica, los medios policiales necesarios para hacerse pasar por un cargo público.

El juicio por el caso Ribadeo podría aplazarse tras la renuncia de la abogada defensora de el ‘pequeño Nicolás’ por presuntas»presiones indirectas». Toda esta polémica ha estallado a menos de una semana de las elecciones europeas, a las que Francisco Nicolás se presenta con su partido Influencia Joven.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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