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La Guardia Civil alerta de la nueva estafa del ‘Bizum inverso’

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Estafa Bizum inverso

Se ha convertido en uno de los métodos de pago más populares. Bizum es la modalidad preferida a día de hoy para hacer los pagos o bien en metálico o bien mediante transferencia bancaria. Por ello también han proliferado algunas estafas como el ‘Bizum inverso‘.

Se trata de un tipo de estafa que está en auge, especialmente en el mercado online de segunda mano, según advierte la Guardia Civil.

Desde FACUA-Consumidores en Acción también alertan del fraude del Bizum inverso, una estafa con un modus operandi basado en la ambigüedad y en la confianza desarrollada durante el trato para la venta de un producto en portales de compraventa de segunda mano.

¿En qué consiste?

A la persona que ofrece el artículo en cuestión le llega una autorización en la que se informa que va a recibir una cantidad de dinero correspondiente al precio del artículo en cuestión, y al aceptarla lo que realmente ocurre es justo lo contrario: le realizan un cargo en su cuenta y le descuentan el dinero que supuestamente iba a ingresar.

Si se pide una aceptación de la operación, en ningún momento se va a recibir dinero, más bien se autoriza la transferencia a otra cuenta.

Se debe tener en cuenta la información relativa a los límites que establece Bizum como plataforma y que las entidades podrán modificar (siempre de manera más restrictiva, sin superarlos): el importe mínimo por operación es 0,50 €; la cantidad máxima por operación es de 1.000 €; el límite de importe acumulado de las operaciones recibidas por cliente en un día es de 2.000 €; en un mes, un cliente puede recibir un límite de 60 operaciones; por otra parte, el límite máximo de importe acumulado diario emitido por usuario es de 2.000 €, mientras que el límite máximo de importe acumulado mensual emitido por usuario está marcado en 5.000 €.

‘Pago’, la palabra clave de la estafa

Para confundir y engañar a la persona que va a ser víctima de la estafa, los timadores suelen escribir en el concepto de la transacción la palabra «PAGO«, junto con el nombre del vendedor o del producto.

Por supuesto se debe recordar la diferencia entre un envío de Bizum y una solicitud de dinero, la cual radica en que en los envíos de dinero el receptor no ha de realizar acción alguna, el importe llega a su cuenta directamente, mientras que en el caso de las solicitudes, quien recibe una solicitud ha de confirmar que desea realizar el pago a través de un mensaje en el que se especifica claramente si el usuario quiere realizar un pago a quien le está enviando la solicitud. Por otra parte, para aceptar o rechazar la solicitud hay que acceder a la aplicación bancaria.

No existe un perfil único de persona afectada en este caso, ya que comprende varios rangos de edad. La benemérita navarra asegura que investiga este tipo de estafas, sea cual sea la cuantía, puesto que cuando se trata de cifras reducidas suele detectarse un mayor número de personas afectadas.

En este sentido, FACUA recomienda denunciar cuanto antes lo sucedido para que los agentes de Polícia o Guardia Civil puedan bloquear el dinero en la cuenta del estafador antes de que lo extraigan y lo transfieran a diferentes cuentas en distintos países y ya se convierta prácticamente en ilocalizable, máxime teniendo en cuenta que el afectado no se da cuenta de lo que ha ocurrido hasta pasado un tiempo.

Por supuesto, también es importante reclamar ante la entidad bancaria y acudir a la asociación en aras de intentar resolver el asunto.

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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