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Valencia

Jorge Bellver se acoge a su derecho a no declarar en el caso Azud: última hora de la investigación

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Ana Escobar/Archivo

El director general de Relaciones con Les Corts y exconcejal del Ayuntamiento de València, Jorge Bellver, ha decidido guardar silencio ante el juez este lunes en su citación como investigado en el caso Azud, una trama que investiga desde hace ocho años presuntas comisiones ilegales vinculadas a adjudicaciones públicas.

Bellver opta por no declarar ante el juez

Bellver estaba citado a las 12:15 horas en el Juzgado de Instrucción nº13 de València, encargado de la macrocausa. Fuentes jurídicas confirman que el exedil del PP ha optado por acogerse a su derecho a no declarar, una opción contemplada por la ley para cualquier investigado.

La citación fue solicitada por la Fiscalía Anticorrupción, que también pidió escuchar la declaración de una funcionaria municipal que habría intervenido en los procesos administrativos objeto de investigación.

Por qué se investiga a Jorge Bellver

El exconcejal aparece vinculado a la pieza principal del caso, conocida como ‘Operación colegios’, considerada por la instructora como una de las más relevantes por la participación de numerosos altos cargos y por el volumen de presuntas comisiones que habría manejado la red dirigida por el empresario Jaime Febrer.

Según la línea de investigación, Bellver podría haber tenido relación con una permuta urbanística entre el Ayuntamiento de València y una empresa de Febrer. La operación habría supuesto la entrega de parcelas municipales a cambio de asumir deuda del consistorio, y se sospecha que pudo adjudicarse sin concurso público y por un valor muy inferior al real, lo que favorecía al promotor.

El contexto político y judicial

En 2022, cuando Bellver aún era diputado autonómico del PP, la jueza le ofreció personarse voluntariamente después de que su nombre apareciera en una lista de regalos supuestamente entregados por la trama. Entonces declinó hacerlo. Ahora, sin la protección del aforamiento parlamentario, ha sido citado formalmente como investigado.

La ‘Operación colegios’ es la pieza en la que convergen varios nombres de peso de la política valenciana, como Alfonso Grau, exvicealcalde y mano derecha de Rita Barberá; José María Corbín, cuñado de la exalcaldesa; y Rafael Rubio, exconcejal socialista y exsubdelegado del Gobierno.

Qué puede pasar ahora

Tras su decisión de no declarar, la investigación continúa pendiente de nuevas diligencias solicitadas por la Fiscalía. La instructora deberá valorar la documentación, el resto de testimonios y las pruebas aportadas para determinar si hay base suficiente para enviar la causa a juicio.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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