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Miguel Carcaño quiere ser padre en la cárcel

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Miguel Carcaño padre

En enero del próximo año, la familia de Marta del Castillo conmemorará un triste aniversario más sin lograr recuperar los restos de la joven sevillana, a menos que ocurra un improbable giro inesperado en los próximos meses. Han transcurrido quince años desde que Marta desapareció para siempre en aquel piso de León XIII. Miguel Carcaño, ha experimentado cambios en su vida mientras cumple condena, llegando al punto de desear ser padre, según confirman fuentes policiales y penitenciarias a ABC.

Carcaño mantiene una relación con una familiar de un preso con la que tiene la intención de ser padre

Tal y como cuenta el periódico ABC, Carcaño ha mantenido una relación con una chica de la que no se han revelado detalles y con la que se comunica regularmente a través de visitas en la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), donde cumple su condena. El preso ha compartido su deseo de ser padre con otros compañeros del módulo 2 y funcionarios con quienes interactúa a diario. Aunque la Policía Nacional sigue interesada en el caso, y han intentado doblegar la negativa de Carcaño a colaborar en la búsqueda de los restos de la joven sevillana, hasta la fecha ha proporcionado siete versiones diferentes que no han sido de ayuda.

Según algunas fuentes consultadas por ABC, la novia de Carcaño podría estar embarazada, aunque las fuentes penitenciarias no han confirmado esta información. Sin embargo, admiten que Carcaño ha manifestado su deseo de ser padre a corto plazo. Este hecho es relevante para los investigadores policiales, ya que podría influir en que finalmente el asesino de Marta revele lo que los padres de la joven han estado buscando durante tantos años.

Miguel Carcaño ha estado en prisión desde 2009, ingresando como preso preventivo antes de cumplir los 20 años. Casi 15 años después nunca ha obtenido permisos penitenciarios debido a su negativa a colaborar con la localización del cuerpo. De hecho, es muy probable que cumpla su condena completa de 21 años de prisión, impuesta por la Audiencia de Sevilla. Sin acceder a beneficios, saldría en mayo de 2030 cuando tenga 41 años.

Una vez que rehaga su vida fuera de la prisión, si prospera su deseo de ser padre, deberá hacerlo fuera de Sevilla debido a la orden de alejamiento vigente hacia los padres y hermanas de Marta, que expirará en 2043.

Varias relaciones amorosas y un mensaje de Samuel Benítez deleznable

Carcaño ya ha tenido dos relaciones amorosas anteriores mientras estaba en prisión. De hecho, el asesino de Marta desde el primer momento ha sido  objeto de interés de algunas admiradoras que le enviaban cartas.  Durante los primeros meses de su reclusión en la cárcel de Morón, cuando el caso aún estaba en fase de instrucción.

Cabe destacar que Miguel Carcaño no sería el primer implicado en la muerte de Marta del Castillo en convertirse en padre. Samuel Benítez, absuelto por la Audiencia junto con otros acusados adultos, excepto Carcaño, tiene un hijo nacido en 2017. La noticia del embarazo de su pareja Andrea fue dada a conocer por Antonio del Castillo, padre de Marta, en redes sociales. Esto   generó tensiones y descalificaciones por parte de Samuel y su novia hacia el padre de Marta. «Ojalá no encuentres nunca a tu hija».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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